/ martes 25 de agosto de 2020

A una década de acción

Me pregunto si aún podemos albergar esperanza. A un año y nueve meses de gobierno (casi una tercera parte de este sexenio), el jefe de la oficina de la Presidencia de la República, Alfonso Romo, reconoció que el gobierno federal está parcial y no totalmente comprometido con la agenda 2030.

“Sé que hemos fallado, pero haremos un esfuerzo para que podamos cumplir los objetivos”, agregó el funcionario federal al referirse a los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que es la hoja de ruta para el desarrollo suscrita por México en su calidad de Estado miembro de Naciones Unidas en 2015 y la cual está enfocada en erradicar la pobreza y preservar el medioambiente, a través de 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS), 169 metas y 232 indicadores.

La sorpresiva confesión se dio ayer en reunión virtual y pública con la Cámara de Diputados, donde se dio a conocer la Estrategia Legislativa para la Agenda 2030, hecho que nos convierte en el primer país donde el Poder Legislativo asume un compromiso de tal magnitud, gracias al impulso de nuestra paisana mexiquense Laura Rojas, como presidenta de la Mesa Directiva.

Se trata de la hoja de ruta que analiza nuestro marco normativo federal desde una perspectiva de sostenibilidad, a fin de que en el Congreso mexicano puedan identificarse las leyes que pueden reformarse en congruencia con los diecisiete ODS.

Sin duda, una herramienta de enorme utilidad para el quehacer legislativo, ya que identifica las 128 normas federales con mayor incidencia y áreas de oportunidad, a partir de revisar el trabajo hecho y el previsto en las 46 comisiones de la Cámara de Diputados; de conformar una matriz de análisis del marco normativo federal identificando su vínculo con los ODS, así como de entrevistas y revisión de informes técnicos hechos por especialistas en sostenibilidad y ODS provenientes la Universidad Nacional Autónoma de México, el Tecnológico de Monterrey, POLEA y la GIZ.

Una estrategia que, por sí misma y frente a las declaraciones y la gratitud manifestada por el jefe de la oficina de la Presidencia de la República en el citado evento, da cuenta de la importancia de los contrapesos en nuestro sistema político, pero también advierte sobre la necesidad de contar con voluntad política que se traduzca en presupuestos concretos y el cese de los "austericidios" que hoy han paralizado instituciones completas.

Decía el canadiense Laurence J. Peter, que “si no sabes dónde vas, acabarás en otra parte”, así que no hay pretextos y decido asirme como mexicana y legisladora de esta cuerda de esperanza que ha tomado un alto funcionario federal (esperemos de hecho y no solo de dicho), para construir el México que deseamos y que nuestros hijos necesitan para su desarrollo pleno dentro de diez años, pues como bien señala la Estrategia, “reformar las leyes existentes o aprobar nuevas normas no garantiza que México cumpla en 2030 los diecisiete ODS. Es preciso, además, que las políticas públicas en los ámbitos nacional, estatal y municipal sean las adecuadas”.

Me pregunto si aún podemos albergar esperanza. A un año y nueve meses de gobierno (casi una tercera parte de este sexenio), el jefe de la oficina de la Presidencia de la República, Alfonso Romo, reconoció que el gobierno federal está parcial y no totalmente comprometido con la agenda 2030.

“Sé que hemos fallado, pero haremos un esfuerzo para que podamos cumplir los objetivos”, agregó el funcionario federal al referirse a los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que es la hoja de ruta para el desarrollo suscrita por México en su calidad de Estado miembro de Naciones Unidas en 2015 y la cual está enfocada en erradicar la pobreza y preservar el medioambiente, a través de 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS), 169 metas y 232 indicadores.

La sorpresiva confesión se dio ayer en reunión virtual y pública con la Cámara de Diputados, donde se dio a conocer la Estrategia Legislativa para la Agenda 2030, hecho que nos convierte en el primer país donde el Poder Legislativo asume un compromiso de tal magnitud, gracias al impulso de nuestra paisana mexiquense Laura Rojas, como presidenta de la Mesa Directiva.

Se trata de la hoja de ruta que analiza nuestro marco normativo federal desde una perspectiva de sostenibilidad, a fin de que en el Congreso mexicano puedan identificarse las leyes que pueden reformarse en congruencia con los diecisiete ODS.

Sin duda, una herramienta de enorme utilidad para el quehacer legislativo, ya que identifica las 128 normas federales con mayor incidencia y áreas de oportunidad, a partir de revisar el trabajo hecho y el previsto en las 46 comisiones de la Cámara de Diputados; de conformar una matriz de análisis del marco normativo federal identificando su vínculo con los ODS, así como de entrevistas y revisión de informes técnicos hechos por especialistas en sostenibilidad y ODS provenientes la Universidad Nacional Autónoma de México, el Tecnológico de Monterrey, POLEA y la GIZ.

Una estrategia que, por sí misma y frente a las declaraciones y la gratitud manifestada por el jefe de la oficina de la Presidencia de la República en el citado evento, da cuenta de la importancia de los contrapesos en nuestro sistema político, pero también advierte sobre la necesidad de contar con voluntad política que se traduzca en presupuestos concretos y el cese de los "austericidios" que hoy han paralizado instituciones completas.

Decía el canadiense Laurence J. Peter, que “si no sabes dónde vas, acabarás en otra parte”, así que no hay pretextos y decido asirme como mexicana y legisladora de esta cuerda de esperanza que ha tomado un alto funcionario federal (esperemos de hecho y no solo de dicho), para construir el México que deseamos y que nuestros hijos necesitan para su desarrollo pleno dentro de diez años, pues como bien señala la Estrategia, “reformar las leyes existentes o aprobar nuevas normas no garantiza que México cumpla en 2030 los diecisiete ODS. Es preciso, además, que las políticas públicas en los ámbitos nacional, estatal y municipal sean las adecuadas”.

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