/ jueves 4 de junio de 2020

Comentarios y algo más | ¿Y el federalismo? (II)

“Nunca fue fácil ni venturosa nuestra historia. Difícil, desventurada ha sido. Decir que está escrita con lágrimas, con sangre, no es un recurso retórico sino la expresión de una escueta verdad. En vigilia hemos vivido, atentos a las acechanzas del exterior y del interior”. Evocó en estos días esas palabras de Andrés Henestrosa, -por las amenazas de la derecha- pronunciadas en el senado de la República ante Carlos Salinas de Gortari, presidente traidor de México en el siglo XX.

Esa, ni más ni menos, ha sido la historia de federalismo mexicano. En 1824, los federalistas, derrotaron al poder despótico del centralismo. En 1867, el presidente Juárez ante el deseo conservador de imponer un gobierno monárquico, con la restauración de la República, optó para México un régimen republicano. En 1917, el federalismo, ya no fue cuestionado por el Constituyente.

La Constitución de 1917, en el Artículo 40 constitucional reafirmó la forma de gobierno republicano, representativo y popular, y la organización nacional en una federación de Estados libres y soberanos. Es, por lo tanto, una República gobernada por poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, separados

Conserva el federalismo de 1824.Fortalece las antiguas aspiraciones liberales; empero, integra a ellas una nueva concepción social, que tiene como base la historia del pueblo mexicano, fundada en la aspiración de justicia social, concebida por don José María Morelos, en el punto 12 de Los Sentimientos de la Nación. Es precursora del derecho social. Una vez, integrado éste a la Carta Suprema le dio sentido revolucionario.

Fue entonces, la Constitución el marco jurídico creado por la Revolución sobre el que se erige una novedosa construcción social. Además de establecer las garantías sociales, las reformas a los artículos 3°, 24, 115, 130, reorientaron el rumbo de la vida de la nación.

Por las condiciones políticas de la posrevolución gobiernos federales y estatales, mantuvieron al federalismo, como un sistema organizativo, caracterizado por la coordinación interinstitucional.

Unipartidismo y disciplina política fueron factores determinantes para las conquistas sociales y económicas que configuraron el proyecto de nación ideado por los constituyentes. Sus fuentes, fueron los anhelos de igualdad, libertad y justicia, del pueblo mexicano. Gesta histórica -que al decir de Henestrosa-, difícil y desventurada, fue.

Hasta la fecha, el concepto de federación sigue siendo el conjunto armónico integrado por entidades constitutivas de una unidad superior. Y el federalismo, se continúa aceptando como el fundamento de nuestra organización política, consecuencia de una larga experiencia histórica. Sin embargo, contra viento y marea, se ha preservado, a pesar de quienes ven a la coordinación federal como una deshonra a la soberanía estatal. (Continuará)

“Nunca fue fácil ni venturosa nuestra historia. Difícil, desventurada ha sido. Decir que está escrita con lágrimas, con sangre, no es un recurso retórico sino la expresión de una escueta verdad. En vigilia hemos vivido, atentos a las acechanzas del exterior y del interior”. Evocó en estos días esas palabras de Andrés Henestrosa, -por las amenazas de la derecha- pronunciadas en el senado de la República ante Carlos Salinas de Gortari, presidente traidor de México en el siglo XX.

Esa, ni más ni menos, ha sido la historia de federalismo mexicano. En 1824, los federalistas, derrotaron al poder despótico del centralismo. En 1867, el presidente Juárez ante el deseo conservador de imponer un gobierno monárquico, con la restauración de la República, optó para México un régimen republicano. En 1917, el federalismo, ya no fue cuestionado por el Constituyente.

La Constitución de 1917, en el Artículo 40 constitucional reafirmó la forma de gobierno republicano, representativo y popular, y la organización nacional en una federación de Estados libres y soberanos. Es, por lo tanto, una República gobernada por poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, separados

Conserva el federalismo de 1824.Fortalece las antiguas aspiraciones liberales; empero, integra a ellas una nueva concepción social, que tiene como base la historia del pueblo mexicano, fundada en la aspiración de justicia social, concebida por don José María Morelos, en el punto 12 de Los Sentimientos de la Nación. Es precursora del derecho social. Una vez, integrado éste a la Carta Suprema le dio sentido revolucionario.

Fue entonces, la Constitución el marco jurídico creado por la Revolución sobre el que se erige una novedosa construcción social. Además de establecer las garantías sociales, las reformas a los artículos 3°, 24, 115, 130, reorientaron el rumbo de la vida de la nación.

Por las condiciones políticas de la posrevolución gobiernos federales y estatales, mantuvieron al federalismo, como un sistema organizativo, caracterizado por la coordinación interinstitucional.

Unipartidismo y disciplina política fueron factores determinantes para las conquistas sociales y económicas que configuraron el proyecto de nación ideado por los constituyentes. Sus fuentes, fueron los anhelos de igualdad, libertad y justicia, del pueblo mexicano. Gesta histórica -que al decir de Henestrosa-, difícil y desventurada, fue.

Hasta la fecha, el concepto de federación sigue siendo el conjunto armónico integrado por entidades constitutivas de una unidad superior. Y el federalismo, se continúa aceptando como el fundamento de nuestra organización política, consecuencia de una larga experiencia histórica. Sin embargo, contra viento y marea, se ha preservado, a pesar de quienes ven a la coordinación federal como una deshonra a la soberanía estatal. (Continuará)