/ jueves 13 de febrero de 2020

Comentarios y algo más... | Baño seguro. ¡Ya los bañó!


Palabras usuales en el popular lenguaje del aficionado taurino. ¿Cuándo se dicen lo primero? Cuando uno de los toreros se va por delante de sus alternantes. Por la faena a un toro bravo; por su lidia en que sobre sale, el mando, el temple, el arte, si además conecta con el público, extasiado le ovaciona, y le grita ¡torero! ¡torero! Y, si mata acertadamente tiene el triunfo en la bolsa. Y, desde luego, el corte de apéndices, que son el premio. Un triunfo como ese consuma “la bañada”.

Si no se mata, por la bravura y nobleza, exige el público perdonarle la vida. Usia, ante la petición mayoritaria autoriza el indulto. El torero, que contribuye con su maestría a esa absolución, confirma su pundonor. Confirma su grado de figura consagrada. Reafirma su magisterio. Ferrera Antonio, obtuvo el pasado domingo el prestigio de diestro universal.

Abrió en la memorable tarde, “el frasco de las esencias”. Los tendidos se inundaron de aromas artísticas, de alegría, de admiración, de emoción; de penetrantes fragancias, por su barroco torerismo.

Su entrega, imaginación, y sentimiento, con que en el último tercio toreó al codicioso “Tocayo”, cautivaron al público que se le había entregado. El delirio se desbordó cuando él mismo condujo al negro zaino, de 498 kilos y marcado con el número 210, a la puerta de toriles. Sin remilgos, el de “La Joya” se dirigió a las corraletas. Era, la mejor faena de la temporada. En ese momento nadie dudó que había ganado el “Estoque de Oro”. Fuerte baño recibieron sus compatriotas y los hermanos Adame. Con todo y que Joselito cortó dos orejas.

Hace cuarenta y dos años, Francisco Rivera Agüero, “Curro Rivera”, por indultar a “Saltillero” de Campo Alegre, ganó el dorado trofeo. Ferrara, es el segundo diestro que en buena lid lo conquista, con otra dispensa a la vida de su enemigo. Primer extranjero que obtiene la preciada recompensa.

Hasta la fecha en la Plaza México, como diría “Pepe Alameda”, 35 toros han, recibido la “gracia del indulto.

Tres se concedieron en la segunda parte del festejo. Antes, Uriel Moreno ”El Zapata” y José Mauricio, el 15 y el 22 de diciembre reoxigenaron la alicaída temporada.

Los indultos fueron, uno, el 29 del último mes del año. El rejoneador Emiliano Gamero, salvaría de la morir a “Gaspar” de la ganadería de Vista Hermosa. El segundo, el 5 de enero del año en curso, “Medio Siglo” de la prócer ganadería de Piedras Negras. Su indulto muy comentado. “El toro se indultó solo”. “Estuvo muy por encima de Gerardo Rivera”, se dijo. Y el 9 de febrero, Antonio Ferrara, indulto a “Tocayo”. Es la primera temporada en que se da esa trilogía que llamaría milagro salvador.

Además el torero de Bunyola, Baleares, en tres tardes-noches abrió la puerta del encierro. El 26 de enero cortó dos orejas; el 5 de febrero, otras dos, y el 9, por el multicitado indultó volvió a salir en andas. Es el triunfador de la Temporada Grande, 2019-2020.

Cuando inicia el paseillo, la tercia cortésmente -en tarde luminosa, plena de sol,- diríase amanera de lenguaje corporal al extender entre ellos la mano derecha: “Que Dios reparta suerte”. Y, como escribe Luis Spota en “Más Cornadas da el Hambre”, dirigen, sus pasos hacia “el misterio”.

El diestro español, esa tarde, materializandolo demostró que es posible desentrañarlo y, con su clásico toreo hizo comprender que, cuando se hace con entrega y pasión se convierte en eximio arte.

CRONISTA / selata@hotmail.com


Palabras usuales en el popular lenguaje del aficionado taurino. ¿Cuándo se dicen lo primero? Cuando uno de los toreros se va por delante de sus alternantes. Por la faena a un toro bravo; por su lidia en que sobre sale, el mando, el temple, el arte, si además conecta con el público, extasiado le ovaciona, y le grita ¡torero! ¡torero! Y, si mata acertadamente tiene el triunfo en la bolsa. Y, desde luego, el corte de apéndices, que son el premio. Un triunfo como ese consuma “la bañada”.

Si no se mata, por la bravura y nobleza, exige el público perdonarle la vida. Usia, ante la petición mayoritaria autoriza el indulto. El torero, que contribuye con su maestría a esa absolución, confirma su pundonor. Confirma su grado de figura consagrada. Reafirma su magisterio. Ferrera Antonio, obtuvo el pasado domingo el prestigio de diestro universal.

Abrió en la memorable tarde, “el frasco de las esencias”. Los tendidos se inundaron de aromas artísticas, de alegría, de admiración, de emoción; de penetrantes fragancias, por su barroco torerismo.

Su entrega, imaginación, y sentimiento, con que en el último tercio toreó al codicioso “Tocayo”, cautivaron al público que se le había entregado. El delirio se desbordó cuando él mismo condujo al negro zaino, de 498 kilos y marcado con el número 210, a la puerta de toriles. Sin remilgos, el de “La Joya” se dirigió a las corraletas. Era, la mejor faena de la temporada. En ese momento nadie dudó que había ganado el “Estoque de Oro”. Fuerte baño recibieron sus compatriotas y los hermanos Adame. Con todo y que Joselito cortó dos orejas.

Hace cuarenta y dos años, Francisco Rivera Agüero, “Curro Rivera”, por indultar a “Saltillero” de Campo Alegre, ganó el dorado trofeo. Ferrara, es el segundo diestro que en buena lid lo conquista, con otra dispensa a la vida de su enemigo. Primer extranjero que obtiene la preciada recompensa.

Hasta la fecha en la Plaza México, como diría “Pepe Alameda”, 35 toros han, recibido la “gracia del indulto.

Tres se concedieron en la segunda parte del festejo. Antes, Uriel Moreno ”El Zapata” y José Mauricio, el 15 y el 22 de diciembre reoxigenaron la alicaída temporada.

Los indultos fueron, uno, el 29 del último mes del año. El rejoneador Emiliano Gamero, salvaría de la morir a “Gaspar” de la ganadería de Vista Hermosa. El segundo, el 5 de enero del año en curso, “Medio Siglo” de la prócer ganadería de Piedras Negras. Su indulto muy comentado. “El toro se indultó solo”. “Estuvo muy por encima de Gerardo Rivera”, se dijo. Y el 9 de febrero, Antonio Ferrara, indulto a “Tocayo”. Es la primera temporada en que se da esa trilogía que llamaría milagro salvador.

Además el torero de Bunyola, Baleares, en tres tardes-noches abrió la puerta del encierro. El 26 de enero cortó dos orejas; el 5 de febrero, otras dos, y el 9, por el multicitado indultó volvió a salir en andas. Es el triunfador de la Temporada Grande, 2019-2020.

Cuando inicia el paseillo, la tercia cortésmente -en tarde luminosa, plena de sol,- diríase amanera de lenguaje corporal al extender entre ellos la mano derecha: “Que Dios reparta suerte”. Y, como escribe Luis Spota en “Más Cornadas da el Hambre”, dirigen, sus pasos hacia “el misterio”.

El diestro español, esa tarde, materializandolo demostró que es posible desentrañarlo y, con su clásico toreo hizo comprender que, cuando se hace con entrega y pasión se convierte en eximio arte.

CRONISTA / selata@hotmail.com