/ jueves 20 de febrero de 2020

Comentarios y algo más... | El día en que desapareció el Poder Judicial del Estado de México

La historia política de nuestro estado, registra un hecho que alteró el orden constitucional, en el mes de marzo de 1942. El gobernador sustituto, con un golpe de Estado, desaforó seis diputados. En muchos años se consideró como único caso. No es así. Su precedente, es el propinado en 1920, por el doctor Dario López.

Como gobernador interino, en mayo de 1920, ordenó desaparecer dos poderes de la soberanía estatal: El Legislativo y el Judicial.

“La Sucesión en la gubernatura del Estado de México,” del historiador Álvaro Arreola, refiere el autoritario acto. Escribe, que a la muerte del gobernador Agustín Millán, los obregonistas nombraron al doctor Darío López gobernador interino . El 12 de mayo de 1920, tomó posesión.

A cinco días de tomar el cargo, “ordenó el cese de la legislatura; al sexto clausuró el Tribunal Superior de Justicia; disolvió el Ayuntamiento de Toluca, y suprimió la Comisión Local Agraria. La arbitrariedad obligó a los diputados, a dirigir el 20 de junio del año 20, un “Memorial a la Cámara de Senadores, pidiendo no declarar la desaparición los Poderes del Estado de México”*.

En él decían “los poderes legislativo y judicial, no han desaparecido legalmente, aun cuando de hecho no hayan podido funcionar normalmente por falta de garantías para hacer respetar sus resoluciones”.

Para los diputados, tendría validez el mandato, si era dentro de la ley. Pero, de facto, esa legislatura quedó suprimida. El Secretario General de Gobierno, comunicó a los diputados de la XXVII, su cese.

También refiere don Álvaro, “el 29 de junio de 1920 , jefes militares que dirigían la política local, hicieron una sesión de la H. Comisión Permanente de la Legislatura local, en la hacienda “El Pedregal”, municipio de Atizapán de Zaragoza. Acordó poner en conocimiento de la Cámara de Diputados Federal, “que en sesión extraordinaria, de acuerdo con preceptos constitucionales, designaba gobernador interino al general y doctor Samuel Espinosa de los Monteros, en sustitución del extinto general Agustín Millán”.

La clase política estatal no lo reconoció; gobierno federal tampoco. Los representantes populares intuían una imposición obregonista. Se dio el albazo. El senado de la República, anota Arreola Álvarez, para evitar problemas con las fuerzas obregonistas, desapareció los poderes. Enmendando la decisión, -para despejar el camino a un militar del estado-, solo desconoció al Poder Ejecutivo. Ese, era el general Abundio Gómez. Rindió protesta el 13 de agosto de 1920, ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. Gobernaría seis meses. Al año siguiente, se autopostuló candidato a gobernador. Ganó y gobernó el estado cuatro años.

Los diputados, con su querella defendieron al Poder Legislativo. La respuesta no deseada la dio el senado. Decretó la desaparición de poderes del Estado de México.

“El presidente del Tribunal Superior de Justicia, acató la orden del 18 de mayo de 1920. Al día siguiente, el cuerpo colegiado acordó suspender el ejercicio de sus funciones judiciales .Con la desintegración del Poder judicial, la administración de justicia, en un año se interrumpió”.

El extinto maestro Antonio Huitrón, en “El Poder Judicial del Estado de México”, de su autoría, anota lo último.

CRONISTA / selata@hotmail.com

La historia política de nuestro estado, registra un hecho que alteró el orden constitucional, en el mes de marzo de 1942. El gobernador sustituto, con un golpe de Estado, desaforó seis diputados. En muchos años se consideró como único caso. No es así. Su precedente, es el propinado en 1920, por el doctor Dario López.

Como gobernador interino, en mayo de 1920, ordenó desaparecer dos poderes de la soberanía estatal: El Legislativo y el Judicial.

“La Sucesión en la gubernatura del Estado de México,” del historiador Álvaro Arreola, refiere el autoritario acto. Escribe, que a la muerte del gobernador Agustín Millán, los obregonistas nombraron al doctor Darío López gobernador interino . El 12 de mayo de 1920, tomó posesión.

A cinco días de tomar el cargo, “ordenó el cese de la legislatura; al sexto clausuró el Tribunal Superior de Justicia; disolvió el Ayuntamiento de Toluca, y suprimió la Comisión Local Agraria. La arbitrariedad obligó a los diputados, a dirigir el 20 de junio del año 20, un “Memorial a la Cámara de Senadores, pidiendo no declarar la desaparición los Poderes del Estado de México”*.

En él decían “los poderes legislativo y judicial, no han desaparecido legalmente, aun cuando de hecho no hayan podido funcionar normalmente por falta de garantías para hacer respetar sus resoluciones”.

Para los diputados, tendría validez el mandato, si era dentro de la ley. Pero, de facto, esa legislatura quedó suprimida. El Secretario General de Gobierno, comunicó a los diputados de la XXVII, su cese.

También refiere don Álvaro, “el 29 de junio de 1920 , jefes militares que dirigían la política local, hicieron una sesión de la H. Comisión Permanente de la Legislatura local, en la hacienda “El Pedregal”, municipio de Atizapán de Zaragoza. Acordó poner en conocimiento de la Cámara de Diputados Federal, “que en sesión extraordinaria, de acuerdo con preceptos constitucionales, designaba gobernador interino al general y doctor Samuel Espinosa de los Monteros, en sustitución del extinto general Agustín Millán”.

La clase política estatal no lo reconoció; gobierno federal tampoco. Los representantes populares intuían una imposición obregonista. Se dio el albazo. El senado de la República, anota Arreola Álvarez, para evitar problemas con las fuerzas obregonistas, desapareció los poderes. Enmendando la decisión, -para despejar el camino a un militar del estado-, solo desconoció al Poder Ejecutivo. Ese, era el general Abundio Gómez. Rindió protesta el 13 de agosto de 1920, ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. Gobernaría seis meses. Al año siguiente, se autopostuló candidato a gobernador. Ganó y gobernó el estado cuatro años.

Los diputados, con su querella defendieron al Poder Legislativo. La respuesta no deseada la dio el senado. Decretó la desaparición de poderes del Estado de México.

“El presidente del Tribunal Superior de Justicia, acató la orden del 18 de mayo de 1920. Al día siguiente, el cuerpo colegiado acordó suspender el ejercicio de sus funciones judiciales .Con la desintegración del Poder judicial, la administración de justicia, en un año se interrumpió”.

El extinto maestro Antonio Huitrón, en “El Poder Judicial del Estado de México”, de su autoría, anota lo último.

CRONISTA / selata@hotmail.com