/ jueves 23 de abril de 2020

Comentarios y algo más... | La humanidad acosada por la muerte

En la versión fílmica de “Macario”, cuento de B. Traven, en una escena previa a la final, el personaje de la fábula escucha: “Mira Macario, esa es la humanidad”. En el fondo infinito de la caverna, arden millones de velas. Es el género humano.

“Las guerras, las enfermedades, mundiales como ésta, exterminan parte de ella”, dice la muerte al mortal. Angustiado, al ver que su candela es un cabito con débil bujía exige: “¡no dejes que se apague!”. Con todo su imaginario poder sobre la vida y la muerte, tanto en la cinta, como en la narrativa, muere.

El director Roberto Gavaldón, en el siglo XX supo de dos guerras mundiales y de la pandemia causada por la influenza española. Al adaptar el relato a su obra, en ese cuadro pone en boca de la muerte, palabras que validan esos hechos como generadoras del perecimiento mundial de seres humanos.

El coronavirus conocido como Covid-19, cuyo origen es cuestionado, acedia al parecer irremediablemente a la humanidad.

Al aparecer en Wuhan, China, se dijo que provenía del murciélago. Un jefe del ejército chino delató que un soldado americano lo llevó. Del Síndrome de Insuficiencia Adquirida, se sostuvo que un simio verde mordió a un nativo de algún pueblo africano. Otra versión decía que accidentalmente salió de un laboratorio de la CIA. No se propagó mundialmente como el Covi-19. Terminó en enfermedad sexual.

En 2015, en un país de África apareció el ébola. No invadió al mundo. Cuba, - como ahora que hace presencia en Europa, en Asia y por supuesto en América- envío médicos y fármacos para combatirlo.

¿Por qué el Covi-19, ha invadido a las grandes potencias económicas? Aun con su sistema de salud, de primerísimo mundo la enfermedad las rebasó.

Como los Estados Unidos, tienen científicos ganadores del Premio Nobel en Medicina. Son los que investigan para la humanidad. Hay otros que trabajan para destruirla con guerras biológicas o económicas. Están el servicio de “los grandes” económica y militarmente.

En las redes se han denunciado por sus exabruptos, a dos personajes vinculados con el capitalismo: la señora Lagarde, directora del FMI, y Dan Patrik, vicegobernador de Texas. Aquella, ha dicho: “Los ancianos son una carga para el dinero”. Este, “Los abuelos deben sacrificarse y dejarse morir para salvar la economía”.

En los Estados Unidos, como en países europeos hay gente grande, que según ellos no merece vivir. ¿Pretenderán renovar su población para hacerla productiva?

El materialismo económico, fenómeno de la mundialización, se ha colocando sobre el humanismo. Hay que producir para consumir, es la prioridad.

La cultura, patrimonio de la humanidad, en sus manifestaciones de arte, de ciencia, de filosofía y de valores supremos, como la justicia, la igualdad, la libertad y la paz, -alimentadoras todas de la espiritualidad del ser humano- la están sepultando.


En la versión fílmica de “Macario”, cuento de B. Traven, en una escena previa a la final, el personaje de la fábula escucha: “Mira Macario, esa es la humanidad”. En el fondo infinito de la caverna, arden millones de velas. Es el género humano.

“Las guerras, las enfermedades, mundiales como ésta, exterminan parte de ella”, dice la muerte al mortal. Angustiado, al ver que su candela es un cabito con débil bujía exige: “¡no dejes que se apague!”. Con todo su imaginario poder sobre la vida y la muerte, tanto en la cinta, como en la narrativa, muere.

El director Roberto Gavaldón, en el siglo XX supo de dos guerras mundiales y de la pandemia causada por la influenza española. Al adaptar el relato a su obra, en ese cuadro pone en boca de la muerte, palabras que validan esos hechos como generadoras del perecimiento mundial de seres humanos.

El coronavirus conocido como Covid-19, cuyo origen es cuestionado, acedia al parecer irremediablemente a la humanidad.

Al aparecer en Wuhan, China, se dijo que provenía del murciélago. Un jefe del ejército chino delató que un soldado americano lo llevó. Del Síndrome de Insuficiencia Adquirida, se sostuvo que un simio verde mordió a un nativo de algún pueblo africano. Otra versión decía que accidentalmente salió de un laboratorio de la CIA. No se propagó mundialmente como el Covi-19. Terminó en enfermedad sexual.

En 2015, en un país de África apareció el ébola. No invadió al mundo. Cuba, - como ahora que hace presencia en Europa, en Asia y por supuesto en América- envío médicos y fármacos para combatirlo.

¿Por qué el Covi-19, ha invadido a las grandes potencias económicas? Aun con su sistema de salud, de primerísimo mundo la enfermedad las rebasó.

Como los Estados Unidos, tienen científicos ganadores del Premio Nobel en Medicina. Son los que investigan para la humanidad. Hay otros que trabajan para destruirla con guerras biológicas o económicas. Están el servicio de “los grandes” económica y militarmente.

En las redes se han denunciado por sus exabruptos, a dos personajes vinculados con el capitalismo: la señora Lagarde, directora del FMI, y Dan Patrik, vicegobernador de Texas. Aquella, ha dicho: “Los ancianos son una carga para el dinero”. Este, “Los abuelos deben sacrificarse y dejarse morir para salvar la economía”.

En los Estados Unidos, como en países europeos hay gente grande, que según ellos no merece vivir. ¿Pretenderán renovar su población para hacerla productiva?

El materialismo económico, fenómeno de la mundialización, se ha colocando sobre el humanismo. Hay que producir para consumir, es la prioridad.

La cultura, patrimonio de la humanidad, en sus manifestaciones de arte, de ciencia, de filosofía y de valores supremos, como la justicia, la igualdad, la libertad y la paz, -alimentadoras todas de la espiritualidad del ser humano- la están sepultando.