/ martes 29 de marzo de 2022

ConCiencia | S.O.S ecocidio a la vista 

La Real Academia Española define el ecocidio como: Destrucción del medio ambiente, en especial de forma intencionada.

Al inicio de esta administración se anunció la construcción del proyecto denominado Tren Maya, en el sureste mexicano, mismo que de acuerdo a información oficial ha disparado su costó al doble de lo proyectado inicialmente, de 120 mil millones de pesos se calcula que terminará costando alrededor de 230 mil millones de pesos, un 91% más.

Según datos de la Cuenta Pública de la auditoría superior de la Federación, este proyecto denominado prioritario cuenta con prácticamente todo el presupuesto del sector turismo, NO concluyó estudios de factibilidad técnica, tampoco coordinó con gobiernos locales el impacto social y económico de la región y algo que resulta gravísimo, no determinó los daños que se provocarían en el medio ambiente, es decir no contrató estudios de impacto ambiental.

Por si esto no fuera suficiente, dentro de las múltiples deficiencias de este “mega” proyecto, en enero de 2022 se anunciaron cambios en el Tramo 5, sin importar los 20 mil árboles ya talados de especies como: cericotes, ceibas, cedros, palmas y maculixs, mismos que derivado de la mala planeación se secaron, sin poder ser rescatados para su preservación.


Aunado a esto, derivado de la improvisación en los últimos días se ha documentado y reclamado lo que claramente es un ECOCIDIO en una de las selvas más importantes no solo del país, sino del MUNDO, el nuevo trazo del tramo 5 tendrá gravísimos efectos como:


Peligro de perder el sistema más grande de cenotes, este tren cruza directamente encima de todos los sistemas de cuevas inundadas más importantes del planeta, fragmentación del territorio, agotamiento y contaminación del acuífero de la Península de Yucatán, generación de residuos y extinción de flora y fauna emblemática de la región.


De que sirven los decretos y las palabras de supuesta conservación y compromiso con el medio ambiente, cuando las acciones están encaminadas a causar daños irreversibles al patrimonio cultural y natural de nuestro grandioso país, no hace falta ser un especialista para dimensionar el nivel de la desastrosa afectación que se está produciendo y como siempre la respuesta son descalificaciones y argumentos vacíos. Es tiempo de hacer un alto en el camino y reflexionar, hagamos nuestro el llamado de los ambientalistas “paremos la destrucción, le estamos quitando su casa a miles de especies nativas, estamos acabando con nuestra propia casa, no somos adversarios, somos mexicanos y queremos la vida para TODOS”.


La Real Academia Española define el ecocidio como: Destrucción del medio ambiente, en especial de forma intencionada.

Al inicio de esta administración se anunció la construcción del proyecto denominado Tren Maya, en el sureste mexicano, mismo que de acuerdo a información oficial ha disparado su costó al doble de lo proyectado inicialmente, de 120 mil millones de pesos se calcula que terminará costando alrededor de 230 mil millones de pesos, un 91% más.

Según datos de la Cuenta Pública de la auditoría superior de la Federación, este proyecto denominado prioritario cuenta con prácticamente todo el presupuesto del sector turismo, NO concluyó estudios de factibilidad técnica, tampoco coordinó con gobiernos locales el impacto social y económico de la región y algo que resulta gravísimo, no determinó los daños que se provocarían en el medio ambiente, es decir no contrató estudios de impacto ambiental.

Por si esto no fuera suficiente, dentro de las múltiples deficiencias de este “mega” proyecto, en enero de 2022 se anunciaron cambios en el Tramo 5, sin importar los 20 mil árboles ya talados de especies como: cericotes, ceibas, cedros, palmas y maculixs, mismos que derivado de la mala planeación se secaron, sin poder ser rescatados para su preservación.


Aunado a esto, derivado de la improvisación en los últimos días se ha documentado y reclamado lo que claramente es un ECOCIDIO en una de las selvas más importantes no solo del país, sino del MUNDO, el nuevo trazo del tramo 5 tendrá gravísimos efectos como:


Peligro de perder el sistema más grande de cenotes, este tren cruza directamente encima de todos los sistemas de cuevas inundadas más importantes del planeta, fragmentación del territorio, agotamiento y contaminación del acuífero de la Península de Yucatán, generación de residuos y extinción de flora y fauna emblemática de la región.


De que sirven los decretos y las palabras de supuesta conservación y compromiso con el medio ambiente, cuando las acciones están encaminadas a causar daños irreversibles al patrimonio cultural y natural de nuestro grandioso país, no hace falta ser un especialista para dimensionar el nivel de la desastrosa afectación que se está produciendo y como siempre la respuesta son descalificaciones y argumentos vacíos. Es tiempo de hacer un alto en el camino y reflexionar, hagamos nuestro el llamado de los ambientalistas “paremos la destrucción, le estamos quitando su casa a miles de especies nativas, estamos acabando con nuestra propia casa, no somos adversarios, somos mexicanos y queremos la vida para TODOS”.


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