/ domingo 20 de marzo de 2022

El Tintero de las Musas | La Cruz Roja de Toluca

Cuando Mario Vázquez de la Torre, presidente de la Cruz Roja de Toluca me invitó a ser consejera de la misma, no supo que me estaba regalando el mejor tesoro de mi vida. Allí, no solo conocí a mis grandes compañeros, sino supe la inmensa y preciosa tarea que hace la institución más grande y más importante de todo el mundo.

Mario, a pesar de sus 32 años en la institución, --porque empezó desde voluntario y muy joven--, tomó la delegación de Toluca, hecha un desastre. Y en seis meses, la fue delineando, y haciendo provechosa y rentable. Por supuesto que hemos tenido apoyo de personas a las que sí les interesa nuestra institución, como Raymundo Martínez.

Hubo muchos cambios, pero todos, en un tono tranquilo, inteligente, y estable. Como quiso el presiente. Así llegaron muchos importantes consejeros que con grande paciencia, objetividad, esmero y buenas relaciones, pudieron elaborar un programa de acción para que la Cruz Roja funcionara poco a poco. Y esta ya agarró un paso muy firme y certero: el apoyo a la gente que más lo necesita.

Así, se puso primero en orden a la gente. Mario la conoce, y siempre la ha tratado bien. Son sus compañeros de toda una vida, muchos. Luego mandó instalar el Laboratorio, la Farmacia, la remodelación de las instalaciones para la construcción de dos nuevas salas de procedimientos quirúrgicos, que muy pronto realizarán cirugías de Trauma y Ortopedia, así como endoscopías y colonoscopías a bajo costo.

Al usar los servicios médicos que ofrece la Cruz Roja en Toluca, es posible atender de manera gratuita, los llamados de emergencia por accidentes, rescates y enfermedades súbitas que ponen en peligro la vida de nuestros habitantes y de quienes viven fuera del municipio también.

Allí mero, salvaron muchas veces a mi madre. Así que yo soy testigo de los buenos tratos, buenos oficios y buenas maneras de todos quienes allí trabajan. Con o sin virus, ellos arriesgan sus vidas. A mi madre la cuidaban, la abrazaban y le daban mil muestras, no solo de respeto, sino también de cariño.

Las ambulancias, muchas veces comandadas por personas que de verdad saben su oficio, paramédicos enseñados específicamente a que saquen a las personas adelante en emergencias verdaderamente en minutos, porque si no se les mueren, llevan y traen a centenares de personas graves.

Es para mi un honor decir que estoy dentro de la Cruz Roja. Cada quien allí tenemos un trabajo especial. Pero cada quien apoya, según su tiempo, paciencia y disciplina, a las personas más necesitadas de este lugar que se llama México.

En servicios de ambulancias, se ha apoyado a 4100 personas de forma gratuita, que han sido rescatadas, que sufrieron algún accidente, o que presentaron alguna enfermedad súbita, que puso en peligro su vida. En lo que va de enero y febrero, son casi 700. Estas personas han podido ser atendidas, salvando su vida, gracias a los servicios médicos, de laboratorio de especialidad y cursos de capacitación, que ofrece la cruz roja, mediante cuotas de recuperación. Ahora tenemos, y presumo: una nuevísima ambulancia que cuenta con el equipo suficiente y necesaria para ser una unidad de terapia intermedia.

Y si usted de verdad quiere ir más lejos, en todos lados del mundo, tenemos un símbolo de una cruz grande y roja, puesta en locales, paredes, ambulancias, camiones, chalecos, chamarras… en todo el mundo. Desafortunadamente ahora las vemos en una guerra en Ucrania, devastada, muy lejos de nosotros, y que puede ser el inicio de una tercera guerra mundial. Que terrible. Pero allí de nuevo, la benemérita Cruz Roja, seguirá apoyando al mundo entero. Así sea.

gildamh@hotmail.com

Cuando Mario Vázquez de la Torre, presidente de la Cruz Roja de Toluca me invitó a ser consejera de la misma, no supo que me estaba regalando el mejor tesoro de mi vida. Allí, no solo conocí a mis grandes compañeros, sino supe la inmensa y preciosa tarea que hace la institución más grande y más importante de todo el mundo.

Mario, a pesar de sus 32 años en la institución, --porque empezó desde voluntario y muy joven--, tomó la delegación de Toluca, hecha un desastre. Y en seis meses, la fue delineando, y haciendo provechosa y rentable. Por supuesto que hemos tenido apoyo de personas a las que sí les interesa nuestra institución, como Raymundo Martínez.

Hubo muchos cambios, pero todos, en un tono tranquilo, inteligente, y estable. Como quiso el presiente. Así llegaron muchos importantes consejeros que con grande paciencia, objetividad, esmero y buenas relaciones, pudieron elaborar un programa de acción para que la Cruz Roja funcionara poco a poco. Y esta ya agarró un paso muy firme y certero: el apoyo a la gente que más lo necesita.

Así, se puso primero en orden a la gente. Mario la conoce, y siempre la ha tratado bien. Son sus compañeros de toda una vida, muchos. Luego mandó instalar el Laboratorio, la Farmacia, la remodelación de las instalaciones para la construcción de dos nuevas salas de procedimientos quirúrgicos, que muy pronto realizarán cirugías de Trauma y Ortopedia, así como endoscopías y colonoscopías a bajo costo.

Al usar los servicios médicos que ofrece la Cruz Roja en Toluca, es posible atender de manera gratuita, los llamados de emergencia por accidentes, rescates y enfermedades súbitas que ponen en peligro la vida de nuestros habitantes y de quienes viven fuera del municipio también.

Allí mero, salvaron muchas veces a mi madre. Así que yo soy testigo de los buenos tratos, buenos oficios y buenas maneras de todos quienes allí trabajan. Con o sin virus, ellos arriesgan sus vidas. A mi madre la cuidaban, la abrazaban y le daban mil muestras, no solo de respeto, sino también de cariño.

Las ambulancias, muchas veces comandadas por personas que de verdad saben su oficio, paramédicos enseñados específicamente a que saquen a las personas adelante en emergencias verdaderamente en minutos, porque si no se les mueren, llevan y traen a centenares de personas graves.

Es para mi un honor decir que estoy dentro de la Cruz Roja. Cada quien allí tenemos un trabajo especial. Pero cada quien apoya, según su tiempo, paciencia y disciplina, a las personas más necesitadas de este lugar que se llama México.

En servicios de ambulancias, se ha apoyado a 4100 personas de forma gratuita, que han sido rescatadas, que sufrieron algún accidente, o que presentaron alguna enfermedad súbita, que puso en peligro su vida. En lo que va de enero y febrero, son casi 700. Estas personas han podido ser atendidas, salvando su vida, gracias a los servicios médicos, de laboratorio de especialidad y cursos de capacitación, que ofrece la cruz roja, mediante cuotas de recuperación. Ahora tenemos, y presumo: una nuevísima ambulancia que cuenta con el equipo suficiente y necesaria para ser una unidad de terapia intermedia.

Y si usted de verdad quiere ir más lejos, en todos lados del mundo, tenemos un símbolo de una cruz grande y roja, puesta en locales, paredes, ambulancias, camiones, chalecos, chamarras… en todo el mundo. Desafortunadamente ahora las vemos en una guerra en Ucrania, devastada, muy lejos de nosotros, y que puede ser el inicio de una tercera guerra mundial. Que terrible. Pero allí de nuevo, la benemérita Cruz Roja, seguirá apoyando al mundo entero. Así sea.

gildamh@hotmail.com