/ sábado 27 de noviembre de 2021

Entremés Político | ¿Dónde quedó la bolita?


Como todos sabemos, el popular y excitante juego de azar que se practica en muchas plazas públicas, mercados y lugares concurridos conocido como la Bolita, no es más que una estafa.

Como todo acto fraudulento, requiere del peculiar arte de despertar entre los espectadores la ambición y la facilidad con la que se puede ganar dinero fácilmente; para ello, requiere de paniaguados entre el público a los que se les permite ganar en unas cuantas ocasiones para que el montaje escénico sea creíble y los incautos caigan en la pasión del juego y, entonces como por arte de magia, la bolita nunca se encuentra en el lugar donde, aparentemente todos la vieron. No se trata más que de un juego truqueado en el que la mano, es más rápida que la vista.

En política sucede algo similar, la bolita se personifica y toma forma humana. Lo mismo se puede uno poner la gorra de izquierda o de derecha; pronunciar un bello discurso propio para la ocasión o incluso, sostener que toda la vida se ha estado a lado de los más desprotegidos. Se pretende engañar al electorado, a la ciudadanía y al público en general. Para ello, se requiere un conjunto de paniaguados y corifeos que den por cierto lo que dice el defraudador. La escena está lista y solo falta acompañarla de una serie de fotografías y mensajes en la prensa y listo.

Esa es la treta que Claudio X. González, quiere vender con su increíble revelación de que siempre ha coincidido con la Izquierda. Dice que se asume de izquierda. No tardarán los perredistas -los pocos que aún quedan- en ofrecer alguna candidatura a tan distinguido revolucionario y no faltará tampoco que surja alguna fotografía en alguna de las calles, colonias o poblados más pobres del país o un video pronunciando un elocuente discurso sobre la pobreza y su nocivo efecto en las relaciones humanas. Entonces vendrán los sesudos intelectuales enredados del ITAM o de Harvard a decir que este personaje es poseedor de las virtudes más incuestionables de la doctrina y de los principios del socialismo en su más pura expresión. Pero no, no será así porque el pueblo mexicano ya sabe dónde está la bolita, la bolita de los que siempre han exprimido al país y, precisamente Claudio X González es parte de esa bolita.



Como todos sabemos, el popular y excitante juego de azar que se practica en muchas plazas públicas, mercados y lugares concurridos conocido como la Bolita, no es más que una estafa.

Como todo acto fraudulento, requiere del peculiar arte de despertar entre los espectadores la ambición y la facilidad con la que se puede ganar dinero fácilmente; para ello, requiere de paniaguados entre el público a los que se les permite ganar en unas cuantas ocasiones para que el montaje escénico sea creíble y los incautos caigan en la pasión del juego y, entonces como por arte de magia, la bolita nunca se encuentra en el lugar donde, aparentemente todos la vieron. No se trata más que de un juego truqueado en el que la mano, es más rápida que la vista.

En política sucede algo similar, la bolita se personifica y toma forma humana. Lo mismo se puede uno poner la gorra de izquierda o de derecha; pronunciar un bello discurso propio para la ocasión o incluso, sostener que toda la vida se ha estado a lado de los más desprotegidos. Se pretende engañar al electorado, a la ciudadanía y al público en general. Para ello, se requiere un conjunto de paniaguados y corifeos que den por cierto lo que dice el defraudador. La escena está lista y solo falta acompañarla de una serie de fotografías y mensajes en la prensa y listo.

Esa es la treta que Claudio X. González, quiere vender con su increíble revelación de que siempre ha coincidido con la Izquierda. Dice que se asume de izquierda. No tardarán los perredistas -los pocos que aún quedan- en ofrecer alguna candidatura a tan distinguido revolucionario y no faltará tampoco que surja alguna fotografía en alguna de las calles, colonias o poblados más pobres del país o un video pronunciando un elocuente discurso sobre la pobreza y su nocivo efecto en las relaciones humanas. Entonces vendrán los sesudos intelectuales enredados del ITAM o de Harvard a decir que este personaje es poseedor de las virtudes más incuestionables de la doctrina y de los principios del socialismo en su más pura expresión. Pero no, no será así porque el pueblo mexicano ya sabe dónde está la bolita, la bolita de los que siempre han exprimido al país y, precisamente Claudio X González es parte de esa bolita.


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