/ jueves 7 de febrero de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia

Democracias liberales vs autocracias antiliberales

Dicen que el mundo está inmerso en una nueva Guerra Fría. No me gusta el término para explicar lo que pasa, pero puede ser ilustrativo. Recordemos que la Guerra Fría fue un conflicto entre el Oeste capitalista liderado por Estados Unidos y el Este comunista liderado por la Unión Soviética, que duró de 1948 a 1991. Fue un conflicto ideológico y de formas de producción: libre mercado vs. economía estatal planificada. A la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la URSS en 1991, EEUU emergió como la gran potencia, pero al mismo tiempo el poder mundial comenzó a fraccionarse en pedazos, de tal manera que el orden bipolar de la Guerra Fría dio paso a un orden multipolar con centros regionales de poder y potencias emergentes: Rusia, China, India, Irán, Israel, Brasil, Sudáfrica, Alemania, Reino Unido.

En este orden multipolar habían predominado hasta hace unos años el elemento económico y las dinámicas globalizadoras. Sin embargo, para muchos países la globalización y las desigualdades que ha provocado han ido demasiado lejos y por ello, desde la política, comienzan a rechazarlas y la ideología vuelve a aparecer al adoptar políticas populistas y localistas. Pero más allá de que el conflicto se pueda resumir en el populismo, en todo esto subyace un conflicto mayor: la lucha entre democracias liberales y autocracias antiliberales.

En otras palabras, en la lucha actual parecen juntarse los países en dos bandos: aquellos que creen en las libertades democráticas, con prensa libre y sociedad civil organizada, con EEUU, la mayor parte de la Unión Europea y de países latinoamericanos a la cabeza (a pesar del populismo de personajes como Trump o Bolsonaro); y los que no creen en esa democracia y adoptan vías autoritarias, reprimiendo a la prensa y socavando la acción de la sociedad civil, liderados por Rusia y China. El resto de países trata de hallar su lugar entre ellos. Y el campo de batalla en que hoy libran su lucha es Venezuela.

EEUU, la Unión Europea, los países latinoamericanos integrados en el Grupo de Lima y los exiliados venezolanos apoyan la presidencia interina de Juan Guaidó; mientras que Rusia, China, Irán, Turquía (lamentablemente hace no mucho tiempo era país liberal), Nicaragua y Cuba apoyan a Maduro. Este es el dilema al que se enfrenta México: parecerse más a los demócratas liberales o a los autócratas antiliberales. Hasta ahora, la neutralidad del gobierno mexicano lo ha acercado a parecerse más a los segundos al no dar claro apoyo al pueblo venezolano condenando a Maduro. Más allá de principios viejos de política exterior, alguna de esas identidades que están generando una nueva Guerra Fría es la que debe asumir nuestro país en el futuro.

@RodrigoSanArce

Democracias liberales vs autocracias antiliberales

Dicen que el mundo está inmerso en una nueva Guerra Fría. No me gusta el término para explicar lo que pasa, pero puede ser ilustrativo. Recordemos que la Guerra Fría fue un conflicto entre el Oeste capitalista liderado por Estados Unidos y el Este comunista liderado por la Unión Soviética, que duró de 1948 a 1991. Fue un conflicto ideológico y de formas de producción: libre mercado vs. economía estatal planificada. A la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la URSS en 1991, EEUU emergió como la gran potencia, pero al mismo tiempo el poder mundial comenzó a fraccionarse en pedazos, de tal manera que el orden bipolar de la Guerra Fría dio paso a un orden multipolar con centros regionales de poder y potencias emergentes: Rusia, China, India, Irán, Israel, Brasil, Sudáfrica, Alemania, Reino Unido.

En este orden multipolar habían predominado hasta hace unos años el elemento económico y las dinámicas globalizadoras. Sin embargo, para muchos países la globalización y las desigualdades que ha provocado han ido demasiado lejos y por ello, desde la política, comienzan a rechazarlas y la ideología vuelve a aparecer al adoptar políticas populistas y localistas. Pero más allá de que el conflicto se pueda resumir en el populismo, en todo esto subyace un conflicto mayor: la lucha entre democracias liberales y autocracias antiliberales.

En otras palabras, en la lucha actual parecen juntarse los países en dos bandos: aquellos que creen en las libertades democráticas, con prensa libre y sociedad civil organizada, con EEUU, la mayor parte de la Unión Europea y de países latinoamericanos a la cabeza (a pesar del populismo de personajes como Trump o Bolsonaro); y los que no creen en esa democracia y adoptan vías autoritarias, reprimiendo a la prensa y socavando la acción de la sociedad civil, liderados por Rusia y China. El resto de países trata de hallar su lugar entre ellos. Y el campo de batalla en que hoy libran su lucha es Venezuela.

EEUU, la Unión Europea, los países latinoamericanos integrados en el Grupo de Lima y los exiliados venezolanos apoyan la presidencia interina de Juan Guaidó; mientras que Rusia, China, Irán, Turquía (lamentablemente hace no mucho tiempo era país liberal), Nicaragua y Cuba apoyan a Maduro. Este es el dilema al que se enfrenta México: parecerse más a los demócratas liberales o a los autócratas antiliberales. Hasta ahora, la neutralidad del gobierno mexicano lo ha acercado a parecerse más a los segundos al no dar claro apoyo al pueblo venezolano condenando a Maduro. Más allá de principios viejos de política exterior, alguna de esas identidades que están generando una nueva Guerra Fría es la que debe asumir nuestro país en el futuro.

@RodrigoSanArce