/ jueves 21 de febrero de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia


2018: ¿El año 0 de la democracia?

Muchos seguidores de la 4T consideran que el año 2018, con el triunfo de Morena, es “el año 0 de la democracia”. Personajes como José Agustín Ortiz Pinchetti defienden aquella idea, a pesar de que éste fue uno de los promotores del primer plebiscito ciudadano para la reforma electoral del DF (marzo 21 de 1993) y de los 20 Compromisos por la Democracia (enero de 1994); Consejero Ciudadano del IFE (de 1994 a 1996) e integrante del Grupo Chapultepec para la reforma política de 1996. Es decir, participó en las principales luchas ciudadanas de los años 90 para que en México hubiera mayores condiciones democráticas y elecciones libres.

Especialmente fue la reforma de 1996 la que provocó varias “primeras veces” en las elecciones intermedias de 1997: primera vez que el partido hegemónico, el PRI, perdió mayoría absoluta en la Cámara de Diputados; primera elección para Jefe de Gobierno del DF en la que ganó Cuauhtémoc Cárdenas; primera vez que un diputado opositor presidió la Cámara y respondió un informe: Porfirio Muñoz Ledo; primera en que la oposición obligó al presidente a presentar su informe en la tarde, como estipulaba la norma. Desde entonces la Cámara no volvió a tener mayoría absoluta de algún partido (hasta el año pasado); desde entonces el PRD gobernó la Ciudad de México (hasta el año pasado; el PRI jamás pudo gobernar la capital del país mediante elecciones); desde entonces el día 1 de septiembre, dejó de ser “la fiesta del presidente”.

La reforma del 96 también abrió la puerta a las primeras alternancias de partido en la presidencia: el PAN en el 2000 con Fox, el regreso del PRI en el 2012 con Peña y la más reciente, la del 2018 con AMLO y Morena, primer partido considerado de “izquierda” que toma el poder. Pero de todo eso ya no se acuerda Ortiz Pinchetti o convenientemente lo olvida. Apenas fue nombrado titular de la Fiscalía para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE). ¿Será capaz de aplicar la justicia imparcialmente?

Lo peor es que toda su lucha democrática la hizo desde diversos ámbitos de la sociedad civil, aquella que hoy el presidente critica diciendo que no es de izquierda; esa sociedad civil que, gracias a la presión que ejerció desde la década de 1980, logró arrancar las elecciones del control del gobierno a partir de la creación del IFE (1990) y pugnó por la autonomía (aspecto fundamental del funcionamiento de cualquier democracia) de otros organismos de derechos humanos, transparencia, telecomunicaciones y energía, la cual hoy está en riesgo (incluyendo la autonomía de las instituciones de educación superior).

La democracia pues no llegó hace unos meses a México: al menos lleva 20 años de existir. Hay que defenderla si no queremos arrepentirnos.


2018: ¿El año 0 de la democracia?

Muchos seguidores de la 4T consideran que el año 2018, con el triunfo de Morena, es “el año 0 de la democracia”. Personajes como José Agustín Ortiz Pinchetti defienden aquella idea, a pesar de que éste fue uno de los promotores del primer plebiscito ciudadano para la reforma electoral del DF (marzo 21 de 1993) y de los 20 Compromisos por la Democracia (enero de 1994); Consejero Ciudadano del IFE (de 1994 a 1996) e integrante del Grupo Chapultepec para la reforma política de 1996. Es decir, participó en las principales luchas ciudadanas de los años 90 para que en México hubiera mayores condiciones democráticas y elecciones libres.

Especialmente fue la reforma de 1996 la que provocó varias “primeras veces” en las elecciones intermedias de 1997: primera vez que el partido hegemónico, el PRI, perdió mayoría absoluta en la Cámara de Diputados; primera elección para Jefe de Gobierno del DF en la que ganó Cuauhtémoc Cárdenas; primera vez que un diputado opositor presidió la Cámara y respondió un informe: Porfirio Muñoz Ledo; primera en que la oposición obligó al presidente a presentar su informe en la tarde, como estipulaba la norma. Desde entonces la Cámara no volvió a tener mayoría absoluta de algún partido (hasta el año pasado); desde entonces el PRD gobernó la Ciudad de México (hasta el año pasado; el PRI jamás pudo gobernar la capital del país mediante elecciones); desde entonces el día 1 de septiembre, dejó de ser “la fiesta del presidente”.

La reforma del 96 también abrió la puerta a las primeras alternancias de partido en la presidencia: el PAN en el 2000 con Fox, el regreso del PRI en el 2012 con Peña y la más reciente, la del 2018 con AMLO y Morena, primer partido considerado de “izquierda” que toma el poder. Pero de todo eso ya no se acuerda Ortiz Pinchetti o convenientemente lo olvida. Apenas fue nombrado titular de la Fiscalía para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE). ¿Será capaz de aplicar la justicia imparcialmente?

Lo peor es que toda su lucha democrática la hizo desde diversos ámbitos de la sociedad civil, aquella que hoy el presidente critica diciendo que no es de izquierda; esa sociedad civil que, gracias a la presión que ejerció desde la década de 1980, logró arrancar las elecciones del control del gobierno a partir de la creación del IFE (1990) y pugnó por la autonomía (aspecto fundamental del funcionamiento de cualquier democracia) de otros organismos de derechos humanos, transparencia, telecomunicaciones y energía, la cual hoy está en riesgo (incluyendo la autonomía de las instituciones de educación superior).

La democracia pues no llegó hace unos meses a México: al menos lleva 20 años de existir. Hay que defenderla si no queremos arrepentirnos.