/ jueves 6 de junio de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia


La Ley del Talión comercial

He pensado en una frase del presidente López Obrador incluida en la carta que hace días envió a Trump respecto del anuncio que éste hizo de subir aranceles a productos mexicanos: “No creo en la Ley del Talión, en el ‘diente por diente’ ni en el ‘ojo por ojo’ porque, si a ésas vamos, todos quedaríamos chimuelos o tuertos…estamos obligados a buscar soluciones pacíficas a las controversias y a llevar a la práctica, por siempre, el bello ideal de la no-violencia”.

Tiene razón. Esta máxima de origen bíblico permite imponer castigo similar a quien provoca un daño. Pero desde la investigación para la paz se propone evitar la Ley del Talión, pues responder la violencia con violencia sólo genera una espiral de daños imparable que a nadie beneficia. No obstante, en materia comercial, el Talión es otra cosa y en mi opinión es válido aplicar dicha Ley.

No se trata de que al responder a Trump el gobierno mexicano esté generando violencia, ni que le estuviera declarando la guerra aEstados Unidos. No, más bien se trata de responder con inteligencia y no con cartas para solicitar diálogo en buenos términos. Trump ha dado muestras de que no le interesa la paz y de no escuchar a AMLO; lo único que quiere es que México frene la migración centroamericana que ciertamente va en aumento (aunque esté demostrado que EU necesita esos migrantes); le interesa también que se frene el flujo de drogas, sobre todo del fentanilo que tantísimas muertes ha causado en su país (aunque esté demostrado que el opio llega de Afganistán y, sobre todo, que ni México ni nadie obliga a los gringos a suicidarse consumiéndolas).

¿Qué debería hacer el gobierno mexicano? En principio, hacer valer elTLCAN y las salvaguardas legales que ofrece. Después, activar el“efecto carrusel”: imponer aranceles a productos estadounidenses seleccionados, sobre todo a aquellos que impliquen afectaciones a negocios y mercancías de empresarios republicanos para quemanifiesten su molestia con Trump. Enseguida, devolver a México alcanciller Ebrard y a su comitiva y mandar a gente competente acabildear con las cámaras de comercio que no estén de acuerdo conlos aranceles. Por último, seguir aplicando las leyes migratoriaspara contener el flujo de personas, sin ceder a la pretensión deconvertir a México en tercer país de asilo y para que el presidenteTrump no se cuelgue esa medalla.

Todolo anterior puede pegar en lo que ahora tiene preocupado a Trump: lareelección, la cual, según encuestas recientes, perdería frente aldemócrata Joe Biden. Insisto: llevar a cabo lo anterior no esaplicar el ‘ojo por ojo, diente por diente’, es responder con larazón, la ley y la justicia en la mano, como se debe responder paracallar a los habladores.

@RodrigoSanArce


La Ley del Talión comercial

He pensado en una frase del presidente López Obrador incluida en la carta que hace días envió a Trump respecto del anuncio que éste hizo de subir aranceles a productos mexicanos: “No creo en la Ley del Talión, en el ‘diente por diente’ ni en el ‘ojo por ojo’ porque, si a ésas vamos, todos quedaríamos chimuelos o tuertos…estamos obligados a buscar soluciones pacíficas a las controversias y a llevar a la práctica, por siempre, el bello ideal de la no-violencia”.

Tiene razón. Esta máxima de origen bíblico permite imponer castigo similar a quien provoca un daño. Pero desde la investigación para la paz se propone evitar la Ley del Talión, pues responder la violencia con violencia sólo genera una espiral de daños imparable que a nadie beneficia. No obstante, en materia comercial, el Talión es otra cosa y en mi opinión es válido aplicar dicha Ley.

No se trata de que al responder a Trump el gobierno mexicano esté generando violencia, ni que le estuviera declarando la guerra aEstados Unidos. No, más bien se trata de responder con inteligencia y no con cartas para solicitar diálogo en buenos términos. Trump ha dado muestras de que no le interesa la paz y de no escuchar a AMLO; lo único que quiere es que México frene la migración centroamericana que ciertamente va en aumento (aunque esté demostrado que EU necesita esos migrantes); le interesa también que se frene el flujo de drogas, sobre todo del fentanilo que tantísimas muertes ha causado en su país (aunque esté demostrado que el opio llega de Afganistán y, sobre todo, que ni México ni nadie obliga a los gringos a suicidarse consumiéndolas).

¿Qué debería hacer el gobierno mexicano? En principio, hacer valer elTLCAN y las salvaguardas legales que ofrece. Después, activar el“efecto carrusel”: imponer aranceles a productos estadounidenses seleccionados, sobre todo a aquellos que impliquen afectaciones a negocios y mercancías de empresarios republicanos para quemanifiesten su molestia con Trump. Enseguida, devolver a México alcanciller Ebrard y a su comitiva y mandar a gente competente acabildear con las cámaras de comercio que no estén de acuerdo conlos aranceles. Por último, seguir aplicando las leyes migratoriaspara contener el flujo de personas, sin ceder a la pretensión deconvertir a México en tercer país de asilo y para que el presidenteTrump no se cuelgue esa medalla.

Todolo anterior puede pegar en lo que ahora tiene preocupado a Trump: lareelección, la cual, según encuestas recientes, perdería frente aldemócrata Joe Biden. Insisto: llevar a cabo lo anterior no esaplicar el ‘ojo por ojo, diente por diente’, es responder con larazón, la ley y la justicia en la mano, como se debe responder paracallar a los habladores.

@RodrigoSanArce