/ jueves 4 de julio de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia


Migrantes en Toluca

Se calcula que en el mundo en 2018 había casi 70 millones de desplazados y refugiados. Lo anterior se dimensiona mejor si decimos que esa cifra integraría, por cantidad de población, al vigésimo país del mundo y que representa poco más de la mitad de los habitantes de México.

En2015 escribí respecto a la crisis que vivió Europa por el incremento de gente que salió de sus países en Asia y África huyendo de la violencia y la pobreza. Fue cuando pudimos observar escenas terribles como la del niño Aylan muerto en el Mediterráneo.El problema está lejos de acabar en el Viejo Continente pero ha disminuido considerablemente. Los migrantes aún pretenden llegar a países con mejores condiciones de vida como Alemania. Para el lo deben cruzar por países de tránsito como Grecia, Hungría y otros.

Hoy, nuestro país está viviendo una situación similar a esos países de tránsito. Los centroamericanos están abandonando sus casas enGuatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua por las mismas razones que africanos y asiáticos: la violencia y la pobreza. Transitan por nuestro país con la esperanza de alcanzar el “sueño americano”en Estados Unidos, un sueño que ya ni los propios estadounidenses tienen posibilidad de alcanzar.

El gobierno de México, por su parte, chantajeado por el presidente Trump, ha endurecido las medidas antimigrantes impidiendo el libre tránsito de centroamericanos, dando reversa a su política de inicio de sexenio de permitirles el paso; de igual forma ha incrementando el número de deportados a sus países de origen, más aún que en años anteriores; convirtiéndose así, de facto, en el muro que tanto anhelaba Trump y vulnerando el derecho de las personas a migrar por cuestiones humanitarias. Lo peor es que muchos mexicanos, en vez de ser solidarios, han sacado a relucir su xenofobia.

Toluca no ha estado exenta de convertirse en territorio de paso para los migrantes centroamericanos, un fenómeno que los oriundos no habíamos observado anteriormente, que parecía estar lejos de nosotros y ahora lo tenemos encima desde hace un par de años, cuando mucho. Nunca antes habíamos visto gente que evidentemente no es de aquí y que por internet y los medios conocemos su origen. Podemos observarlos no sólo en semáforos o cruceros, pues han adoptado otras tácticas, por ejemplo, pararse a mitad de las calles o en los topes a pedir algunas monedas.

No se me mal entienda, no tengo una posición de condena o rechazo con estas personas, sólo que es imposible no verlas. El asunto es qué actitud tomaremos los toluqueños frente a los migrantes, ¿seremos hospitalarios o mezquinos con ellos? Tal vez tengamos la oportunidad de cambiar la imagen que se tiene de nuestra ciudad, tratando de ayudarlos en lo que podamos.

@RodrigoSanArce


Migrantes en Toluca

Se calcula que en el mundo en 2018 había casi 70 millones de desplazados y refugiados. Lo anterior se dimensiona mejor si decimos que esa cifra integraría, por cantidad de población, al vigésimo país del mundo y que representa poco más de la mitad de los habitantes de México.

En2015 escribí respecto a la crisis que vivió Europa por el incremento de gente que salió de sus países en Asia y África huyendo de la violencia y la pobreza. Fue cuando pudimos observar escenas terribles como la del niño Aylan muerto en el Mediterráneo.El problema está lejos de acabar en el Viejo Continente pero ha disminuido considerablemente. Los migrantes aún pretenden llegar a países con mejores condiciones de vida como Alemania. Para el lo deben cruzar por países de tránsito como Grecia, Hungría y otros.

Hoy, nuestro país está viviendo una situación similar a esos países de tránsito. Los centroamericanos están abandonando sus casas enGuatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua por las mismas razones que africanos y asiáticos: la violencia y la pobreza. Transitan por nuestro país con la esperanza de alcanzar el “sueño americano”en Estados Unidos, un sueño que ya ni los propios estadounidenses tienen posibilidad de alcanzar.

El gobierno de México, por su parte, chantajeado por el presidente Trump, ha endurecido las medidas antimigrantes impidiendo el libre tránsito de centroamericanos, dando reversa a su política de inicio de sexenio de permitirles el paso; de igual forma ha incrementando el número de deportados a sus países de origen, más aún que en años anteriores; convirtiéndose así, de facto, en el muro que tanto anhelaba Trump y vulnerando el derecho de las personas a migrar por cuestiones humanitarias. Lo peor es que muchos mexicanos, en vez de ser solidarios, han sacado a relucir su xenofobia.

Toluca no ha estado exenta de convertirse en territorio de paso para los migrantes centroamericanos, un fenómeno que los oriundos no habíamos observado anteriormente, que parecía estar lejos de nosotros y ahora lo tenemos encima desde hace un par de años, cuando mucho. Nunca antes habíamos visto gente que evidentemente no es de aquí y que por internet y los medios conocemos su origen. Podemos observarlos no sólo en semáforos o cruceros, pues han adoptado otras tácticas, por ejemplo, pararse a mitad de las calles o en los topes a pedir algunas monedas.

No se me mal entienda, no tengo una posición de condena o rechazo con estas personas, sólo que es imposible no verlas. El asunto es qué actitud tomaremos los toluqueños frente a los migrantes, ¿seremos hospitalarios o mezquinos con ellos? Tal vez tengamos la oportunidad de cambiar la imagen que se tiene de nuestra ciudad, tratando de ayudarlos en lo que podamos.

@RodrigoSanArce