/ jueves 10 de octubre de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia / Cambio climático y posverdad


Por varias razones la Cumbre del Clima realizada por la ONU el pasado septiembre tuvo menor repercusión que la Cumbre de París de diciembre 2015. Cabe recordar que en París, 195 países llegaron a un acuerdo histórico pues por primera vez reconocieron que el aumento global de temperatura es responsabilidad humana y fijaron la meta de que a fines del siglo XXI la temperatura media del planeta aumente sólo de 1.5 a 2 grados respecto al nivel de la era preindustrial. Luego de cuatro años de esa mítica cumbre vemos que, a pesar de que muchos países firmantes, incluido México, presentaron planes para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, todo ello quedó en promesas. Incluso la temperatura en el Ártico ha aumentado 3 grados.

En cualquier caso se sigue perdiendo un tiempo precioso en comenzar a actuar para avanzar en la descarbonización de la economía y evitar las consecuencias catastróficas del calentamiento global. Tal vez por ello el discurso de la ONU en la Cumbre de este año se dirigió a enfatizar que sólo quedan 12 años, hasta 2030, antes de que el deterioro climático entre en fase irreversible.

Lo cierto es que ahora el gran protagonista de la Cumbre no fue un acuerdo entre países sino una adolescente de 16 años: la sueca Greta Thunberg, quien viajó desde su tierra en embarcación ecológica y no en avión para ser congruente con su discurso, aunque no estuvo exenta de recibir críticas misóginas, clasistas y que le achacan un falso conflicto intergeneracional. Incluso se discute más su perfil sicológico que el verdadero problema que denuncia: la insensatez humana frente al cambio climático planetario, bandera que paradójicamente ahora adoptan más los millennial y centennial y no los adultos que, supuestamente, somos más racionales, previsores y maduros.

Pero esa insensatez no sólo se refleja en las actitudes de los adultos que seguimos sin entender el concepto de “sustentabilidad” (cuidar el ambiente, no sólo para las generaciones actuales sino, sobre todo, para las futuras), también en los gobiernos del mundo, algunos de los cuales (México entre ellos) en vez de avanzar hacia la generación de energías alternativas, damos marcha atrás en lo poco alcanzado y seguimos fomentando el uso de combustibles fósiles, como el petróleo.

Pero lo peor es que el presidente López Obrador, en sintonía con otros gobernantes, ha comenzado a negar que México sufre el cambio climático, inaugurando así el tiempo de la posverdad medioambiental o de las noticias falsas climáticas. Eso lo esperábamos de un gobierno conservador y empresarial como el de Trump en Estados Unidos. Hasta hace unos meses era impensable oírlo en un gobierno de supuesta izquierda y progresista, como según es la 4T.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: @RodrigoSanArce


Por varias razones la Cumbre del Clima realizada por la ONU el pasado septiembre tuvo menor repercusión que la Cumbre de París de diciembre 2015. Cabe recordar que en París, 195 países llegaron a un acuerdo histórico pues por primera vez reconocieron que el aumento global de temperatura es responsabilidad humana y fijaron la meta de que a fines del siglo XXI la temperatura media del planeta aumente sólo de 1.5 a 2 grados respecto al nivel de la era preindustrial. Luego de cuatro años de esa mítica cumbre vemos que, a pesar de que muchos países firmantes, incluido México, presentaron planes para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, todo ello quedó en promesas. Incluso la temperatura en el Ártico ha aumentado 3 grados.

En cualquier caso se sigue perdiendo un tiempo precioso en comenzar a actuar para avanzar en la descarbonización de la economía y evitar las consecuencias catastróficas del calentamiento global. Tal vez por ello el discurso de la ONU en la Cumbre de este año se dirigió a enfatizar que sólo quedan 12 años, hasta 2030, antes de que el deterioro climático entre en fase irreversible.

Lo cierto es que ahora el gran protagonista de la Cumbre no fue un acuerdo entre países sino una adolescente de 16 años: la sueca Greta Thunberg, quien viajó desde su tierra en embarcación ecológica y no en avión para ser congruente con su discurso, aunque no estuvo exenta de recibir críticas misóginas, clasistas y que le achacan un falso conflicto intergeneracional. Incluso se discute más su perfil sicológico que el verdadero problema que denuncia: la insensatez humana frente al cambio climático planetario, bandera que paradójicamente ahora adoptan más los millennial y centennial y no los adultos que, supuestamente, somos más racionales, previsores y maduros.

Pero esa insensatez no sólo se refleja en las actitudes de los adultos que seguimos sin entender el concepto de “sustentabilidad” (cuidar el ambiente, no sólo para las generaciones actuales sino, sobre todo, para las futuras), también en los gobiernos del mundo, algunos de los cuales (México entre ellos) en vez de avanzar hacia la generación de energías alternativas, damos marcha atrás en lo poco alcanzado y seguimos fomentando el uso de combustibles fósiles, como el petróleo.

Pero lo peor es que el presidente López Obrador, en sintonía con otros gobernantes, ha comenzado a negar que México sufre el cambio climático, inaugurando así el tiempo de la posverdad medioambiental o de las noticias falsas climáticas. Eso lo esperábamos de un gobierno conservador y empresarial como el de Trump en Estados Unidos. Hasta hace unos meses era impensable oírlo en un gobierno de supuesta izquierda y progresista, como según es la 4T.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: @RodrigoSanArce