/ jueves 5 de septiembre de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia / Ecos del primer/tercer informe


En temas de paz y no violencia, especialmente en el tema de la inseguridad, observo algunas cosas de este informe que en términos constitucionales fue el primero y en términos populares se consideró el tercero.

El presidente López Obrador tiene una gran voluntad, al igual que gran voluntarismo, de solucionar el problema de la inseguridad. Voluntad al empeñarse en crear la Guardia Nacional que, si bien continúa la estrategia de militarización, pretende dotar a sus integrantes de instrumentos legales y materiales suficientes para combatir al crimen organizado. Voluntad al tratar el tema de la inseguridad todos los días con su gabinete especializado a las seis de la mañana. Voluntarismo porque cree que sólo con crear un cuerpo como éste y erradicar la corrupción acabará el clima de inseguridad. Voluntarismo al pensar que las reuniones matutinas anteriores a las “mañaneras” pueden resultar eficientes replicándose en todos los estados, aunque sus participantes no siempre presenten datos fiables, y que con sólo desearlo fervientemente se pondrá fin a este flagelo.

En su informe de gobierno el presidente dijo que se han desplegado 58 mil 600 elementos de la Guardia Nacional que actúan en 150 coordinaciones y que la meta es llegar a 140 mil elementos en 266 coordinaciones en todo el país. Lo anterior significa, por una parte, que López Obrador no pretende variar la estrategia de sus predecesores, Felipe Calderón y Enrique Peña, de desplegar un mayor número de efectivos militares en el país; por otro lado, las cifras indican que actualmente existen poco más de 378 elementos por cada coordinación y que la meta es llegar a 526 elementos en cada una, lo que parecen cifras insuficientes ante el tamaño del reto que enfrenta su gobierno.

Además, en su informe el presidente esbozó una línea de autocrítica al decir que “Todavía padecemos de inseguridad y violencia, considero que por la mala estrategia que se aplicó desde el principio”, pero no dijo mucho más. Como vemos, de nueva cuenta culpa a los gobiernos anteriores por la inseguridad. Y aunque ya representa un avance el reconocimiento de que ésta sigue siendo un problema, esperemos que no tarde mucho en asumir plenamente la responsabilidad que ya le toca para acabar con este problema.

Hay algo que no podemos dudar: bien o mal, aún culpando a otros y sin asumir responsabilidades, desde el inicio el presidente ha atendido el problema de la inseguridad. No ha sido suficiente pues el inicio de su gobierno ha sido el más violento en este siglo por número de homicidios y muertes dolosas, pero no se le puede culpar de no intentar cosas como crear la Guardia Nacional y combatir el huachicoleo. Ojalá funcione su estrategia, por el bien de México.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Rodrigo Sánchez; @RodrigoSanArce


En temas de paz y no violencia, especialmente en el tema de la inseguridad, observo algunas cosas de este informe que en términos constitucionales fue el primero y en términos populares se consideró el tercero.

El presidente López Obrador tiene una gran voluntad, al igual que gran voluntarismo, de solucionar el problema de la inseguridad. Voluntad al empeñarse en crear la Guardia Nacional que, si bien continúa la estrategia de militarización, pretende dotar a sus integrantes de instrumentos legales y materiales suficientes para combatir al crimen organizado. Voluntad al tratar el tema de la inseguridad todos los días con su gabinete especializado a las seis de la mañana. Voluntarismo porque cree que sólo con crear un cuerpo como éste y erradicar la corrupción acabará el clima de inseguridad. Voluntarismo al pensar que las reuniones matutinas anteriores a las “mañaneras” pueden resultar eficientes replicándose en todos los estados, aunque sus participantes no siempre presenten datos fiables, y que con sólo desearlo fervientemente se pondrá fin a este flagelo.

En su informe de gobierno el presidente dijo que se han desplegado 58 mil 600 elementos de la Guardia Nacional que actúan en 150 coordinaciones y que la meta es llegar a 140 mil elementos en 266 coordinaciones en todo el país. Lo anterior significa, por una parte, que López Obrador no pretende variar la estrategia de sus predecesores, Felipe Calderón y Enrique Peña, de desplegar un mayor número de efectivos militares en el país; por otro lado, las cifras indican que actualmente existen poco más de 378 elementos por cada coordinación y que la meta es llegar a 526 elementos en cada una, lo que parecen cifras insuficientes ante el tamaño del reto que enfrenta su gobierno.

Además, en su informe el presidente esbozó una línea de autocrítica al decir que “Todavía padecemos de inseguridad y violencia, considero que por la mala estrategia que se aplicó desde el principio”, pero no dijo mucho más. Como vemos, de nueva cuenta culpa a los gobiernos anteriores por la inseguridad. Y aunque ya representa un avance el reconocimiento de que ésta sigue siendo un problema, esperemos que no tarde mucho en asumir plenamente la responsabilidad que ya le toca para acabar con este problema.

Hay algo que no podemos dudar: bien o mal, aún culpando a otros y sin asumir responsabilidades, desde el inicio el presidente ha atendido el problema de la inseguridad. No ha sido suficiente pues el inicio de su gobierno ha sido el más violento en este siglo por número de homicidios y muertes dolosas, pero no se le puede culpar de no intentar cosas como crear la Guardia Nacional y combatir el huachicoleo. Ojalá funcione su estrategia, por el bien de México.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Rodrigo Sánchez; @RodrigoSanArce