/ jueves 12 de diciembre de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia | La maldición de Sao Paulo


¿Por qué la democracia mexicana está sufriendo un fenómeno de “colonización institucional” mediante el cual el gobierno de la 4T acumula poder al capturar instituciones como el Congreso de la Unión, la Suprema Corte de Justicia y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, teniendo en la mira a otros como el Instituto Nacional Electoral y el de Transparencia y Acceso a la Información?

No solamente respondería a un tema de concentración de poder sino a un sesgo ideológico antidemocrático que se registra en Latinoamérica hace décadas y tiene que ver con los principios establecidos en el Foro de Sao Paulo, una organización de partidos nacida en 1990 bajo el impulso de Lula da Silva (entonces dirigente del Partido del Trabajo) en Brasil, considerados a sí mismos progresistas y de izquierda, que comparten su rechazo al “imperialismo norteamericano” y al neoliberalismo, además de que impulsan la agenda del “socialismo del siglo XXI”, cuyos gobiernos más representativos los hemos visto con el mismo Lula en su país, Hugo Chávez en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, amén de que consideran como “padre ideológico” al régimen castrista cubano.

Algunos principios del Foro tienen que ver con forjar una alianza ideológica incondicional entre sus miembros; ganar poder “por la vía que sea”, hacer irreversible el triunfo y ampliar el control de las instituciones estatales desmantelando autonomías, contrapesos y equilibrios, desarticulando la democracia “liberal burguesa ya que ésta sólo responde a los intereses del imperio norteamericano y a las oligarquías locales”. Por supuesto se sugiere usar los sistemas establecidos para alcanzar el poder y preservarlos mientras son sustituidos por el nuevo modelo que centraliza el poder de manera ilimitada para “garantizar la transformación social y darle el poder al pueblo”.

En suma, es todo lo que he sostenido desde hace tiempo en el sentido de que regímenes como el bolivariano chavista utilizan la democracia para destruir la democracia, una maldición cuyo origen se puede rastrear desde el Foro de Sao Paulo.

El PRD de México se afilió a ese Foro en el tiempo en que AMLO fue su presidente entre 1996 y 1999. Por supuesto Morena está afiliado a dicho Foro. De alguna manera ello explica por qué este gobierno ha entrado en el proceso de colonización institucional y no sólo no critica regímenes como el bolivariano tiránico de Maduro o la deriva dictatorial del sandinismo nicaragüense, sino que además dio asilo a Evo Morales de forma expedita y pronta, sin importar si en algún momento Evo pudo haber violado leyes internacionales o de su país.

Es esta ruta del Foro de Sao Paulo la que está siguiendo nuestro país.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: @RodrigoSanArce


¿Por qué la democracia mexicana está sufriendo un fenómeno de “colonización institucional” mediante el cual el gobierno de la 4T acumula poder al capturar instituciones como el Congreso de la Unión, la Suprema Corte de Justicia y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, teniendo en la mira a otros como el Instituto Nacional Electoral y el de Transparencia y Acceso a la Información?

No solamente respondería a un tema de concentración de poder sino a un sesgo ideológico antidemocrático que se registra en Latinoamérica hace décadas y tiene que ver con los principios establecidos en el Foro de Sao Paulo, una organización de partidos nacida en 1990 bajo el impulso de Lula da Silva (entonces dirigente del Partido del Trabajo) en Brasil, considerados a sí mismos progresistas y de izquierda, que comparten su rechazo al “imperialismo norteamericano” y al neoliberalismo, además de que impulsan la agenda del “socialismo del siglo XXI”, cuyos gobiernos más representativos los hemos visto con el mismo Lula en su país, Hugo Chávez en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, amén de que consideran como “padre ideológico” al régimen castrista cubano.

Algunos principios del Foro tienen que ver con forjar una alianza ideológica incondicional entre sus miembros; ganar poder “por la vía que sea”, hacer irreversible el triunfo y ampliar el control de las instituciones estatales desmantelando autonomías, contrapesos y equilibrios, desarticulando la democracia “liberal burguesa ya que ésta sólo responde a los intereses del imperio norteamericano y a las oligarquías locales”. Por supuesto se sugiere usar los sistemas establecidos para alcanzar el poder y preservarlos mientras son sustituidos por el nuevo modelo que centraliza el poder de manera ilimitada para “garantizar la transformación social y darle el poder al pueblo”.

En suma, es todo lo que he sostenido desde hace tiempo en el sentido de que regímenes como el bolivariano chavista utilizan la democracia para destruir la democracia, una maldición cuyo origen se puede rastrear desde el Foro de Sao Paulo.

El PRD de México se afilió a ese Foro en el tiempo en que AMLO fue su presidente entre 1996 y 1999. Por supuesto Morena está afiliado a dicho Foro. De alguna manera ello explica por qué este gobierno ha entrado en el proceso de colonización institucional y no sólo no critica regímenes como el bolivariano tiránico de Maduro o la deriva dictatorial del sandinismo nicaragüense, sino que además dio asilo a Evo Morales de forma expedita y pronta, sin importar si en algún momento Evo pudo haber violado leyes internacionales o de su país.

Es esta ruta del Foro de Sao Paulo la que está siguiendo nuestro país.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: @RodrigoSanArce