/ jueves 5 de diciembre de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia | Lecciones desde Latinoamérica


Una ola de protestas recorre América Latina, de Chile a Nicaragua, de Ecuador a Venezuela, de Colombia a Bolivia. Se presenta entre regímenes de derecha y de izquierda, neoliberales y populistas, democráticos y dictatoriales. De todos ellos podemos extraer algunas lecciones que debemos aprender en México.

1. Con independencia de ideologías o el régimen político gobernante, la gente protesta cuando se vulneran sus derechos humanos, sean sus libertades o a causa de las desigualdades en que viven. Lo anterior significa que la violación de derechos humanos es la razón principal para entender esta ola de protesta.

2. El neoliberalismo ha ido demasiado lejos. No es tema nuevo, hace 25 años ya discutíamos sus desventajas y elementos perversos. Hoy la bonanza económica que ha generado no ha logrado reducir las desigualdades, pues no tiene como objetivo la redistribución de la riqueza. El país, considerado ideal para la implantación del neoliberalismo, Chile privatizó todos los servicios y se olvidó del Estado de bienestar, mientras que Ecuador y Colombia han intentado imponer medidas draconianas por parte de organismos financieros.

3. La alternativa que ha hecho frente al neoliberalismo, el populismo, no resulta mejor. Alejándose del modelo neoliberal, Bolivia logró reducir desigualdades pero al costo de restringir las libertades y el derecho a voto. Venezuela no sólo no redujo las desigualdades, ahora su gente prácticamente vive una tiranía.

4. Se requiere una nueva vía de desarrollo, más parecida a lo que alguna vez fue la socialdemocracia de “tercera vía”, modelo que intentó conjuntar lo más humano del capitalismo con una mayor justicia social y redistribución de la riqueza, al tiempo de construir instituciones y condiciones democráticas.

5. Desafortunadamente, no sólo autocracias como Venezuela y Nicaragua reprimen las protestas, también en Chile, Colombia y Ecuador se reprimen. Debemos entender que, para que una democracia se precie de serlo, el recurso de la criminalización y la violencia contra las protestas debe ser de extrema ratio. Es decir, el prestigio democrático se pierde cuando una democracia comienza a reprimir manifestaciones ciudadanas legítimas.

6. Si bien la prioridad deben ser los pobres, no se debe desestimar el papel que juegan las clases medias al salvaguardar la estabilidad de los regímenes políticos. En Ecuador los indígenas salieron a protestar pero, para sorpresa de muchos, en Chile fueron las clases medias las que tomaron las calles.

Personalmente esta última lección me parece fundamental para México pues muchos clase medieros no nos sentimos representados por el régimen de la 4T. La exclusión de las clases medias no es algo bueno para ningún régimen político.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: @RodrigoSanArce


Una ola de protestas recorre América Latina, de Chile a Nicaragua, de Ecuador a Venezuela, de Colombia a Bolivia. Se presenta entre regímenes de derecha y de izquierda, neoliberales y populistas, democráticos y dictatoriales. De todos ellos podemos extraer algunas lecciones que debemos aprender en México.

1. Con independencia de ideologías o el régimen político gobernante, la gente protesta cuando se vulneran sus derechos humanos, sean sus libertades o a causa de las desigualdades en que viven. Lo anterior significa que la violación de derechos humanos es la razón principal para entender esta ola de protesta.

2. El neoliberalismo ha ido demasiado lejos. No es tema nuevo, hace 25 años ya discutíamos sus desventajas y elementos perversos. Hoy la bonanza económica que ha generado no ha logrado reducir las desigualdades, pues no tiene como objetivo la redistribución de la riqueza. El país, considerado ideal para la implantación del neoliberalismo, Chile privatizó todos los servicios y se olvidó del Estado de bienestar, mientras que Ecuador y Colombia han intentado imponer medidas draconianas por parte de organismos financieros.

3. La alternativa que ha hecho frente al neoliberalismo, el populismo, no resulta mejor. Alejándose del modelo neoliberal, Bolivia logró reducir desigualdades pero al costo de restringir las libertades y el derecho a voto. Venezuela no sólo no redujo las desigualdades, ahora su gente prácticamente vive una tiranía.

4. Se requiere una nueva vía de desarrollo, más parecida a lo que alguna vez fue la socialdemocracia de “tercera vía”, modelo que intentó conjuntar lo más humano del capitalismo con una mayor justicia social y redistribución de la riqueza, al tiempo de construir instituciones y condiciones democráticas.

5. Desafortunadamente, no sólo autocracias como Venezuela y Nicaragua reprimen las protestas, también en Chile, Colombia y Ecuador se reprimen. Debemos entender que, para que una democracia se precie de serlo, el recurso de la criminalización y la violencia contra las protestas debe ser de extrema ratio. Es decir, el prestigio democrático se pierde cuando una democracia comienza a reprimir manifestaciones ciudadanas legítimas.

6. Si bien la prioridad deben ser los pobres, no se debe desestimar el papel que juegan las clases medias al salvaguardar la estabilidad de los regímenes políticos. En Ecuador los indígenas salieron a protestar pero, para sorpresa de muchos, en Chile fueron las clases medias las que tomaron las calles.

Personalmente esta última lección me parece fundamental para México pues muchos clase medieros no nos sentimos representados por el régimen de la 4T. La exclusión de las clases medias no es algo bueno para ningún régimen político.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: @RodrigoSanArce