/ jueves 17 de octubre de 2019

Hablemos de paz y no violencia | Nobel de la Paz 2019 para África

La semana pasada la Academia Noruega otorgó el Nobel de la Paz al primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, de 43 años. Es el político de moda en África y ha dicho que el premio es para todo el continente. De familia humilde, es hijo de padre musulmán y madre cristiana. En 2018, tres meses después de tomar posesión, logró firmar un acuerdo con el país vecino, Eritrea, tras un conflicto de límites que ya había durado dos décadas luego de una guerra. Entre sus primeras medidas de gobierno estuvo nombrar un gabinete paritario y con visión de género, liberar miles de presos políticos y periodistas, poner fin al estado de emergencia que permitió la violación de derechos humanos y favorecer el retorno de migrantes. Además se ha convertido en el gran mediador y reconciliador entre Sudán del Norte y Sudán del Sur.

A pesar de los méritos de Ahmed, sigo sin estar de acuerdo en que se premien gobernantes en activo. Cabe recordar que Henry Kissinger, exsecretario de Estado norteamericano que lo ganó en 1973, fue acusado de derrocar gobiernos democráticos e imponer dictaduras militares en América Latina, así como de ordenar el bombardeo de Camboya durante la guerra de Vietnam. El mismo presidente Obama que lo ganó en 2009, hizo intervenciones militares en Irak, Afganistán, Libia y Siria y poseé el récord de ataques con drones.

Pero esa es otra historia. Ahmed es ingeniero informático y militar nacido en 1976, que no tiene más de una década participando en política (antes fue diputado y Ministro de Ciencia y Tecnología). Llegó a través de elecciones a sustituir el régimen autoritario de Hailemariam Desalegn, despedido en medio de protestas generales. Además, Abi lleva a cabo un proceso de reformas y apertura política, social y económica y está dispuesto a reformular el federalismo étnico que es el principal causante de la violencia racial en Etiopía. En suma, busca que su país transite a la democracia, luego de décadas de regímenes autoritarios y represores.

Todas estas son las cartas credenciales del primer ministro quien, si bien es militar especializado en inteligencia y ahora controla las fuerzas armadas, no parece ser un hombre que practique la violencia gratuita y no se le ve predisposición a instaurar una dictadura. Habrá que esperar un tiempo para que se pueda dar una calificación objetiva a la actuación de este carismático líder africano. Ojalá sea un verdadero merecedor del premio.

Nota de paz. La llamada “consulta popular” ocurrida en Baja California este fin de semana es aberrante e ilegal, atenta contra la democracia y prefigura el régimen autoritario que se pretende construir. Si la democracia mexicana entró por Baja California en 1989, por allá mismo se nos está escapando.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: RodrigoSanArce


La semana pasada la Academia Noruega otorgó el Nobel de la Paz al primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, de 43 años. Es el político de moda en África y ha dicho que el premio es para todo el continente. De familia humilde, es hijo de padre musulmán y madre cristiana. En 2018, tres meses después de tomar posesión, logró firmar un acuerdo con el país vecino, Eritrea, tras un conflicto de límites que ya había durado dos décadas luego de una guerra. Entre sus primeras medidas de gobierno estuvo nombrar un gabinete paritario y con visión de género, liberar miles de presos políticos y periodistas, poner fin al estado de emergencia que permitió la violación de derechos humanos y favorecer el retorno de migrantes. Además se ha convertido en el gran mediador y reconciliador entre Sudán del Norte y Sudán del Sur.

A pesar de los méritos de Ahmed, sigo sin estar de acuerdo en que se premien gobernantes en activo. Cabe recordar que Henry Kissinger, exsecretario de Estado norteamericano que lo ganó en 1973, fue acusado de derrocar gobiernos democráticos e imponer dictaduras militares en América Latina, así como de ordenar el bombardeo de Camboya durante la guerra de Vietnam. El mismo presidente Obama que lo ganó en 2009, hizo intervenciones militares en Irak, Afganistán, Libia y Siria y poseé el récord de ataques con drones.

Pero esa es otra historia. Ahmed es ingeniero informático y militar nacido en 1976, que no tiene más de una década participando en política (antes fue diputado y Ministro de Ciencia y Tecnología). Llegó a través de elecciones a sustituir el régimen autoritario de Hailemariam Desalegn, despedido en medio de protestas generales. Además, Abi lleva a cabo un proceso de reformas y apertura política, social y económica y está dispuesto a reformular el federalismo étnico que es el principal causante de la violencia racial en Etiopía. En suma, busca que su país transite a la democracia, luego de décadas de regímenes autoritarios y represores.

Todas estas son las cartas credenciales del primer ministro quien, si bien es militar especializado en inteligencia y ahora controla las fuerzas armadas, no parece ser un hombre que practique la violencia gratuita y no se le ve predisposición a instaurar una dictadura. Habrá que esperar un tiempo para que se pueda dar una calificación objetiva a la actuación de este carismático líder africano. Ojalá sea un verdadero merecedor del premio.

Nota de paz. La llamada “consulta popular” ocurrida en Baja California este fin de semana es aberrante e ilegal, atenta contra la democracia y prefigura el régimen autoritario que se pretende construir. Si la democracia mexicana entró por Baja California en 1989, por allá mismo se nos está escapando.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: RodrigoSanArce