/ jueves 12 de septiembre de 2019

Hablemos de Paz y No Violencia / Nueva historia oficial


Por estos días circula un spot del Gobierno de México que dice que el Grito de Independencia se festejará “como nunca antes” se había festejado. ¿A qué se refiere esta afirmación, si los mexicanos llevamos 207 años conmemorando y festejando el Grito del cura Hidalgo? Tal vez se refiere a que en esta ocasión habrá más actos oficiales, pero los mexicanos nunca hemos dejado de festejar.

Lo anterior me recuerda que el gobierno de la Cuarta Transformación está utilizando la historia no sólo para promover la identidad, también la está acomodando a sus propios intereses. No es el primer gobierno que lo hace. El régimen posrevolucionario priista también lo hizo y de allí surgió una historia oficial maniquea que muchas generaciones aprendimos en las aulas.

Ahora es la 4T, comenzando por el presidente y siguiendo con los historiadores incrustados en el Fondo de Cultura Económica (FCE) y el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), quienes utilizan la historia nacional con fines no académicos. El mismo nombre “4T” refiere que este régimen se considera a sí mismo como heredero de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Y su logotipo no deja lugar a dudas de este hecho dada la presencia de los héroes Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas.

La nueva historia oficial pretende reescribir ciertos temas. Por ejemplo, ya no habla de “conquista” sino de “irrupción” por el encono existente hoy contra los conquistadores españoles. Por lo mismo, Santa Anna ya no es el “vende patrias” sino el héroe que derrotó el último intento de reconquista española en 1829. Juárez es el prototipo de la austeridad, aunque esté demostrado que de austero sólo tenía su ropa. Madero sigue siendo adorado aunque el lema “Sufragio efectivo, no reelección” haya desaparecido de la documentación oficial. Cárdenas no hizo fraude electoral en las elecciones de 1940, más bien éste fue perpetrado por los poderes fácticos y empresarios de la época.

Los próximos 15 y 16 de septiembre veremos una exaltación de Hidalgo aún mayor que en otras épocas; será devuelto al pedestal del que lo habrían bajado los neoliberales y del que nunca debió bajar. Y sabremos qué papel jugará Morelos cuando se conmemoren su natalicio (septiembre 30) y muerte (diciembre 22).

El problema de utilizar la historia con fines políticos es, como siempre, la distorsión de la realidad que lleva a las personas a defender planteamientos absurdos como el que la “caída del sistema” en las elecciones de 1988 nunca ocurrió, sólo por defender a Manuel Bartlett. Por fortuna y, a diferencia de otras épocas, los mexicanos contamos con una historia no oficial contra la cual podemos contrastar los hechos que se pretenden cambiar.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: RodrigoSanArce


Por estos días circula un spot del Gobierno de México que dice que el Grito de Independencia se festejará “como nunca antes” se había festejado. ¿A qué se refiere esta afirmación, si los mexicanos llevamos 207 años conmemorando y festejando el Grito del cura Hidalgo? Tal vez se refiere a que en esta ocasión habrá más actos oficiales, pero los mexicanos nunca hemos dejado de festejar.

Lo anterior me recuerda que el gobierno de la Cuarta Transformación está utilizando la historia no sólo para promover la identidad, también la está acomodando a sus propios intereses. No es el primer gobierno que lo hace. El régimen posrevolucionario priista también lo hizo y de allí surgió una historia oficial maniquea que muchas generaciones aprendimos en las aulas.

Ahora es la 4T, comenzando por el presidente y siguiendo con los historiadores incrustados en el Fondo de Cultura Económica (FCE) y el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), quienes utilizan la historia nacional con fines no académicos. El mismo nombre “4T” refiere que este régimen se considera a sí mismo como heredero de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Y su logotipo no deja lugar a dudas de este hecho dada la presencia de los héroes Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas.

La nueva historia oficial pretende reescribir ciertos temas. Por ejemplo, ya no habla de “conquista” sino de “irrupción” por el encono existente hoy contra los conquistadores españoles. Por lo mismo, Santa Anna ya no es el “vende patrias” sino el héroe que derrotó el último intento de reconquista española en 1829. Juárez es el prototipo de la austeridad, aunque esté demostrado que de austero sólo tenía su ropa. Madero sigue siendo adorado aunque el lema “Sufragio efectivo, no reelección” haya desaparecido de la documentación oficial. Cárdenas no hizo fraude electoral en las elecciones de 1940, más bien éste fue perpetrado por los poderes fácticos y empresarios de la época.

Los próximos 15 y 16 de septiembre veremos una exaltación de Hidalgo aún mayor que en otras épocas; será devuelto al pedestal del que lo habrían bajado los neoliberales y del que nunca debió bajar. Y sabremos qué papel jugará Morelos cuando se conmemoren su natalicio (septiembre 30) y muerte (diciembre 22).

El problema de utilizar la historia con fines políticos es, como siempre, la distorsión de la realidad que lleva a las personas a defender planteamientos absurdos como el que la “caída del sistema” en las elecciones de 1988 nunca ocurrió, sólo por defender a Manuel Bartlett. Por fortuna y, a diferencia de otras épocas, los mexicanos contamos con una historia no oficial contra la cual podemos contrastar los hechos que se pretenden cambiar.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: RodrigoSanArce