/ jueves 9 de enero de 2020

Imagogenia | Estrategia


Lo he dicho en innumerables ocasiones las redes sociales son de memoria a largo y corto plazo, si bien puede hacerse viral un evento digital en cuestión de minutos y perder importancia en cuestión de horas, la huella de dicho evento se vuelve permanente. En el caso de las figuras públicas esa permanencia se debe monitorear pues en un futuro puede ser utilizada en su contra o al menos como herramienta para nutrir una estrategia que no sea favorecedora

Tal es el caso del aclamado presidente de Estados Unidos Donald Trump y es que lleva meses en aprietos de imagen desde que se inició su proceso de destitución por lo que está buscando difuminar creando una problemática a mayor escala. Sin embargo, primero es importante entender de dónde se está agarrando el Presidente estadounidense. Para nadie es un secreto que nunca fue fanático de la política que implementó durante su administración Barack Obama es más públicamente dijo que su trabajo era patético, por lo que era de esperarse que cualquier esfuerzo que realizó el ex Presidente lo use como plataforma para sus “estrategias políticas” de cambio; Así en su afán por mejorar las negociaciones que concretó su antecesor con la República Islámica de Irán en 2015, está buscando ejercer una máxima presión a fin de mejorar el acuerdo pactado en el que Teherán renunciaba a la bomba atómica y EEUU levantaba las sanciones económicas que habían sido aplicadas. Como era de esperarse para Trump el acuerdo no fue lo bastante ambicioso –recordemos que él se ha dicho un excelente negociador- por lo que desde 2018 está ejerciendo presión a dicho país ¿Cómo? Primero EEUU se salió del acuerdo nuclear alegando un incumplimiento por parte del país islámico aun cuando las inspecciones del Órgano Internacional de Energía Nuclear (IAEA) fueron positivas y segundo imponiéndole fuertes sanciones.

Sin embargo, la estrategia de presión que creyó Trump sería la efectiva con dicho país parece que le ha reculado y es que la muerte del hombre más influyente de Irán el comandante Qasem Soleimani derivado de un ataque estadounidense ha enardecido a un país que pronto pidió la retirada de sus tropas y bombardeó una base estadounidense en el país vecino, Irak y que mediáticamente se ha traducido en el cuestionamiento social de si estamos o no en la puerta de la Tercera Guerra Mundial. Por otra parte, es importante recordar que en noviembre de 2011 Trump criticó en su blog y como es su costumbre en twitter al entonces presidente Barack Obama diciendo “Para reelegirse, Barack Obama iniciará una guerra con Irán” o cuando publicó “¡Predigo que el presidente Obama atacará en algún momento a Irán para evitar la humillación!” en 2013. Tal vez es coincidencia pero 2019 no fue un buen año para su imagen y seguramente las preferencias no están en su favor, por lo que no resultaría descabellado que el ataque que se llevó a cabo en días pasados tenga como objetivo implícito cambiar el enfoque mediático, aumentar el miedo generalizado con el que vive el estadounidense, ganar simpatías y hacer que su destitución pierda importancia y por lo mismo fuerza. Todo esto en miras a las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo este año en su país.

Doctoranda en Imagen Pública

Facebook: Mar Nava Argüelles Twitter: @Mar_Naa


Lo he dicho en innumerables ocasiones las redes sociales son de memoria a largo y corto plazo, si bien puede hacerse viral un evento digital en cuestión de minutos y perder importancia en cuestión de horas, la huella de dicho evento se vuelve permanente. En el caso de las figuras públicas esa permanencia se debe monitorear pues en un futuro puede ser utilizada en su contra o al menos como herramienta para nutrir una estrategia que no sea favorecedora

Tal es el caso del aclamado presidente de Estados Unidos Donald Trump y es que lleva meses en aprietos de imagen desde que se inició su proceso de destitución por lo que está buscando difuminar creando una problemática a mayor escala. Sin embargo, primero es importante entender de dónde se está agarrando el Presidente estadounidense. Para nadie es un secreto que nunca fue fanático de la política que implementó durante su administración Barack Obama es más públicamente dijo que su trabajo era patético, por lo que era de esperarse que cualquier esfuerzo que realizó el ex Presidente lo use como plataforma para sus “estrategias políticas” de cambio; Así en su afán por mejorar las negociaciones que concretó su antecesor con la República Islámica de Irán en 2015, está buscando ejercer una máxima presión a fin de mejorar el acuerdo pactado en el que Teherán renunciaba a la bomba atómica y EEUU levantaba las sanciones económicas que habían sido aplicadas. Como era de esperarse para Trump el acuerdo no fue lo bastante ambicioso –recordemos que él se ha dicho un excelente negociador- por lo que desde 2018 está ejerciendo presión a dicho país ¿Cómo? Primero EEUU se salió del acuerdo nuclear alegando un incumplimiento por parte del país islámico aun cuando las inspecciones del Órgano Internacional de Energía Nuclear (IAEA) fueron positivas y segundo imponiéndole fuertes sanciones.

Sin embargo, la estrategia de presión que creyó Trump sería la efectiva con dicho país parece que le ha reculado y es que la muerte del hombre más influyente de Irán el comandante Qasem Soleimani derivado de un ataque estadounidense ha enardecido a un país que pronto pidió la retirada de sus tropas y bombardeó una base estadounidense en el país vecino, Irak y que mediáticamente se ha traducido en el cuestionamiento social de si estamos o no en la puerta de la Tercera Guerra Mundial. Por otra parte, es importante recordar que en noviembre de 2011 Trump criticó en su blog y como es su costumbre en twitter al entonces presidente Barack Obama diciendo “Para reelegirse, Barack Obama iniciará una guerra con Irán” o cuando publicó “¡Predigo que el presidente Obama atacará en algún momento a Irán para evitar la humillación!” en 2013. Tal vez es coincidencia pero 2019 no fue un buen año para su imagen y seguramente las preferencias no están en su favor, por lo que no resultaría descabellado que el ataque que se llevó a cabo en días pasados tenga como objetivo implícito cambiar el enfoque mediático, aumentar el miedo generalizado con el que vive el estadounidense, ganar simpatías y hacer que su destitución pierda importancia y por lo mismo fuerza. Todo esto en miras a las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo este año en su país.

Doctoranda en Imagen Pública

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