/ lunes 15 de abril de 2019

Mirada Empresarial


Predicciones a la baja

“Hombre precavido vale por dos”: también funciona para la economía. La economía, el funcionamiento del mercado, la productividad, las inversiones —por citar casos sintomáticos— se mueven y se estructuran a partir de proyecciones, pre-supuestos, previsiones. La situación es simple: nadie juega con su dinero.

Para los empresarios, y para algunos otros actores de ese circuito, 2019 es una enorme incógnita. Estamos preocupados por cuál es el destino económico de nuestro futuro próximo. La preocupación no es poca si nos planteamos el panorama.

Primero. Es cierto que Donald Trump ha disminuido los últimos días en sus ataques a nuestro país. Sin embargo, todos sabemos que su vituperios y amenazas son parte de la plataforma y la comunicación política que lo llevaron a la Casa Blanca. Y como se avecinan cada vez más las elecciones para su hipotética reelección, la preocupación se centra en ese ambiente tenso e incierto (tan favorecido por Trump para sus peculiares formas de negociación) para la estabilidad económica del mercado y de las inversiones.

Pongámoslo en números para contextualizar. Estados Unidos es la primera fuente de inversión extranjera directa (IED) en México: 48% del total de la IED. En sentido contrario, México se convirtió enero de 2019 en el mayor socio comercial de Estados Unidos durante, con un intercambio de 49 mil 600 millones de dólares, y desplazó a China.

Segundo. En el panorama internacional hay indicios de una desaceleración económica. Baste como ejemplo la previsión de disminución en 2.6% de la tasa de crecimiento de volumen del comercio de mercancías, según la OMC: !menos que los años anteriores: 3% en 2018 y 4.6% en 2017! Además, el Banco Mundial redujo de 2 a 1.7% la proyección de crecimiento. En el caso de Latinoamérica, a causa de la debilidad de sus principales economías (Brasil, Argentina y México), disminuyó 0.9% la previsión de crecimiento.

Tercero. Para el pronóstico de crecimiento se redujo. Secretaría de Hacienda (en sus Precriterios de Política Económica) lo hizo del rango 2.5%-1.5% a 2.1%-1.1%; el FMI de 2.1% a 1.6%; Grupo Financiero BBVA de 2% a 1 1.4%. Además, el índice de confianza del consumidor cayó 1.15%. En estos ámbitos no podemos jugarle al “tengo otros datos” ni a retórica demagógica, porque sería suicida.

El desarrollo económico, la productividad y el intercambio comercial son el fundamento real del bienestar de una sociedad. No podemos arriesgarlos, porque su equilibrio responde precisamente a certezas. Debemos apostar por promover la inversión, por mantener la productividad y por eliminar todo aquello que genere incertidumbre.

comunicacion@coparmexedomex.org.mx y @GilbertoSauzaMa


Predicciones a la baja

“Hombre precavido vale por dos”: también funciona para la economía. La economía, el funcionamiento del mercado, la productividad, las inversiones —por citar casos sintomáticos— se mueven y se estructuran a partir de proyecciones, pre-supuestos, previsiones. La situación es simple: nadie juega con su dinero.

Para los empresarios, y para algunos otros actores de ese circuito, 2019 es una enorme incógnita. Estamos preocupados por cuál es el destino económico de nuestro futuro próximo. La preocupación no es poca si nos planteamos el panorama.

Primero. Es cierto que Donald Trump ha disminuido los últimos días en sus ataques a nuestro país. Sin embargo, todos sabemos que su vituperios y amenazas son parte de la plataforma y la comunicación política que lo llevaron a la Casa Blanca. Y como se avecinan cada vez más las elecciones para su hipotética reelección, la preocupación se centra en ese ambiente tenso e incierto (tan favorecido por Trump para sus peculiares formas de negociación) para la estabilidad económica del mercado y de las inversiones.

Pongámoslo en números para contextualizar. Estados Unidos es la primera fuente de inversión extranjera directa (IED) en México: 48% del total de la IED. En sentido contrario, México se convirtió enero de 2019 en el mayor socio comercial de Estados Unidos durante, con un intercambio de 49 mil 600 millones de dólares, y desplazó a China.

Segundo. En el panorama internacional hay indicios de una desaceleración económica. Baste como ejemplo la previsión de disminución en 2.6% de la tasa de crecimiento de volumen del comercio de mercancías, según la OMC: !menos que los años anteriores: 3% en 2018 y 4.6% en 2017! Además, el Banco Mundial redujo de 2 a 1.7% la proyección de crecimiento. En el caso de Latinoamérica, a causa de la debilidad de sus principales economías (Brasil, Argentina y México), disminuyó 0.9% la previsión de crecimiento.

Tercero. Para el pronóstico de crecimiento se redujo. Secretaría de Hacienda (en sus Precriterios de Política Económica) lo hizo del rango 2.5%-1.5% a 2.1%-1.1%; el FMI de 2.1% a 1.6%; Grupo Financiero BBVA de 2% a 1 1.4%. Además, el índice de confianza del consumidor cayó 1.15%. En estos ámbitos no podemos jugarle al “tengo otros datos” ni a retórica demagógica, porque sería suicida.

El desarrollo económico, la productividad y el intercambio comercial son el fundamento real del bienestar de una sociedad. No podemos arriesgarlos, porque su equilibrio responde precisamente a certezas. Debemos apostar por promover la inversión, por mantener la productividad y por eliminar todo aquello que genere incertidumbre.

comunicacion@coparmexedomex.org.mx y @GilbertoSauzaMa