/ miércoles 30 de septiembre de 2020

Repique inocente | Aquí, de metiche

En México buscar culpables es deporte nacional por excelencia. En todo o en casi todo.

Nos encanta. Hoy, por ejemplo, el arriba firmante dedicará las siguientes líneas a a un tema del que no tiene vela en el entierro, pero tratándose de esta ciudad capital, tiene capital importancia. Válganme la rebuznancia, mis estimados cuatro lectores.

En los deportes, especialmente en el futbol, los culpables favoritos son los técnicos. Y si no, es el campo. O los zapatos. O que en lugar de llegar 11 y los suplentes, llegan siete a tiempo y los demás cuando ya terminaron los clásicos 15 minutos de tolerancia. Y que hacía mucho calor o mucho frío. O que los jugadores llegaron crudos o “en vivo”.

En las actividades empresariales, que no hubo apoyo gubernamental o suficiente capital de trabajo. Que los socios no jalaron parejo. Que el primo del amigo hizo un logotipo impresentable. O que los chinos se apoderaron del mercado. O que todo estaba calculado para que hordas de clientes llegaran en los primeros dos meses, pero no se pararon ni las moscas. Que a todos se les ocurrió la misma idea y en el mismo lugar. Que no hubo ni un mísero estudio de mercado.

En la política, que hubo fuego amigo. O que las promesas no se podían cumplir ni de milagro. Que los operadores se esfumaron con la lana. Que la lana se esfumó solita. Que el adversario hizo o dejó de hacer. Que el sospechosismo. Que no hay quórum. Que la mayoría calificada. Que el Mesías tropical. Que fue el Estado.

Culpables sobran. Asumir una responsabilidad es punto menos que imposible.

Regreso a los deportes porque en el equipo representativo de la ciudad en el deporte profesional, el Deportivo Toluca —por desgracia no hay ningún otro en ningún otro deporte profesional, aunque los hubo—, acaban de cesar al técnico.

Los aficionados a los Choriceros o Diablos Rojos están de plácemes, creyendo que con el despido de José Manuel De La Torre, apodado El Chepo, las cosas van a cambiar.

Los aspirantes a comentaristas de futbol —pululan en los grupos de guats— aseguran que ya saben quién es el sucesor y que el mismísimo Nemesio Diez le habló en sueños —o por medio del tarot— para decirles quién llegará a dirigir al equipo.

Otros claman por el regreso de Hernán Cristante o de José Saturnino Cardozo, como si no recordaran que se fueron en las mismas circunstancias que El Chepo.

Nadie dice nada de que los refuerzos que contrataron para este torneo se la pasan calentando la banca que da horror. Que Maidana era una estrella con todas las de la ley en Argentina y aquí prefiere pasar por pésimo para cobrar sin jugar. Que “El Dedos” López no manda ni medio centro de los que lo hicieron famoso y se la pasa caminando todo el partido. Que entre Joao Plata y Pablo López, los clamorosos refuerzos, acumulan hora y media de juego en todo el torneo. Que Estrada no falla más porque la misericordia de Dios es infinita. Que Triverio tiene la pólvora mojada, con un gol en 12 partidos. Que García “escupe” los balones con singular alegría.

Mis cuatro lectores dirán que qué le importa a un aficionado de la poderosa Máquina Celeste del Cruz Azul lo que sucede en el Toluca y tienen razón. Aquí nomás ando de metiche y sin vela en el entierro. Pero eso también es un deporte nacional y, por si no lo habían notado, lo practico con frecuencia. Ustedes disculpen.

***

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

En México buscar culpables es deporte nacional por excelencia. En todo o en casi todo.

Nos encanta. Hoy, por ejemplo, el arriba firmante dedicará las siguientes líneas a a un tema del que no tiene vela en el entierro, pero tratándose de esta ciudad capital, tiene capital importancia. Válganme la rebuznancia, mis estimados cuatro lectores.

En los deportes, especialmente en el futbol, los culpables favoritos son los técnicos. Y si no, es el campo. O los zapatos. O que en lugar de llegar 11 y los suplentes, llegan siete a tiempo y los demás cuando ya terminaron los clásicos 15 minutos de tolerancia. Y que hacía mucho calor o mucho frío. O que los jugadores llegaron crudos o “en vivo”.

En las actividades empresariales, que no hubo apoyo gubernamental o suficiente capital de trabajo. Que los socios no jalaron parejo. Que el primo del amigo hizo un logotipo impresentable. O que los chinos se apoderaron del mercado. O que todo estaba calculado para que hordas de clientes llegaran en los primeros dos meses, pero no se pararon ni las moscas. Que a todos se les ocurrió la misma idea y en el mismo lugar. Que no hubo ni un mísero estudio de mercado.

En la política, que hubo fuego amigo. O que las promesas no se podían cumplir ni de milagro. Que los operadores se esfumaron con la lana. Que la lana se esfumó solita. Que el adversario hizo o dejó de hacer. Que el sospechosismo. Que no hay quórum. Que la mayoría calificada. Que el Mesías tropical. Que fue el Estado.

Culpables sobran. Asumir una responsabilidad es punto menos que imposible.

Regreso a los deportes porque en el equipo representativo de la ciudad en el deporte profesional, el Deportivo Toluca —por desgracia no hay ningún otro en ningún otro deporte profesional, aunque los hubo—, acaban de cesar al técnico.

Los aficionados a los Choriceros o Diablos Rojos están de plácemes, creyendo que con el despido de José Manuel De La Torre, apodado El Chepo, las cosas van a cambiar.

Los aspirantes a comentaristas de futbol —pululan en los grupos de guats— aseguran que ya saben quién es el sucesor y que el mismísimo Nemesio Diez le habló en sueños —o por medio del tarot— para decirles quién llegará a dirigir al equipo.

Otros claman por el regreso de Hernán Cristante o de José Saturnino Cardozo, como si no recordaran que se fueron en las mismas circunstancias que El Chepo.

Nadie dice nada de que los refuerzos que contrataron para este torneo se la pasan calentando la banca que da horror. Que Maidana era una estrella con todas las de la ley en Argentina y aquí prefiere pasar por pésimo para cobrar sin jugar. Que “El Dedos” López no manda ni medio centro de los que lo hicieron famoso y se la pasa caminando todo el partido. Que entre Joao Plata y Pablo López, los clamorosos refuerzos, acumulan hora y media de juego en todo el torneo. Que Estrada no falla más porque la misericordia de Dios es infinita. Que Triverio tiene la pólvora mojada, con un gol en 12 partidos. Que García “escupe” los balones con singular alegría.

Mis cuatro lectores dirán que qué le importa a un aficionado de la poderosa Máquina Celeste del Cruz Azul lo que sucede en el Toluca y tienen razón. Aquí nomás ando de metiche y sin vela en el entierro. Pero eso también es un deporte nacional y, por si no lo habían notado, lo practico con frecuencia. Ustedes disculpen.

***

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

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