/ miércoles 18 de diciembre de 2019

Repique inocente | Buzo, caperuzo

Sirva la presente para solicitar a mis estimados cuatro lectores que tomen las debidas precauciones para cuidar su lana, marmaja, morlacos, pesos, plata o como ustedes gusten denominar al dinero que reciben en esta temporada del año. Trátese de aguinaldo, de la caja de ahorros o simplemente de su salario, en esta época del año es constante que se produzcan fraudes, robos y desfalcos, especialmente a través de las tarjetas bancarias.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 54 millones de mexicanos disponen de una cuenta bancaria, similares y conexos. 35 millones utilizan con regularidad un cajero automático. Y 28 millones tienen al menos una tarjeta de crédito.

El volumen de usuarios de algún producto financiero es monumental. Por lo tanto, son un blanco jugoso para quienes se dedican a la extorsión o el fraude.

Nomás por dejar un dato adicional, los fraudes cibernéticos con tarjetas de crédito robadas o bien a partir de información robada a los tarjetahabientes aumentaron 25 por ciento en el último año. 3.3 millones fue la cifra de reclamos que se iniciaron contra los bancos en 2018, relacionados con posibles fraudes en tarjetas de crédito y débito.

Clonar una tarjeta es sólo una de las formas en las que los ladrones cometen sus fechorías. Los especialistas, a los que les gusta ponerle nombres gringos a todo —porque le da más caché al asunto— le denominan carding: el uso de los números de una tarjeta bancaria para hacer cargos a diestra y siniestra. Y sí, en muchas ocasiones estos robos suceden en establecimientos, donde a través de lectores se copian los datos, aunque en muchas ocasiones las sustracciones ocurren en las tiendas en línea, incluyendo las aparentemente inocentes aplicaciones para teléfonos celulares, que se escamotean los datos mediante programas maliciosos —vulgo, malware— y desde luego a través de páginas falsas de bancos, instituciones de seguros y tiendas.

Son infaltables las llamadas telefónicas, en las que te aseguran que se ha hecho un cargo a tu tarjeta bancaria —obtener números telefónicos y números de tarjeta requiere algunas complicidades— y para evitar el cargo tienen que recabar cierta información. Como nunca falta el ingenuo, los delincuentes reciben los datos en bandeja de plata. Lo mismo sucede en el smishing, phising, pharming y otros anglicismos que describen robos a través de mensajes de texto, correo electrónicos o páginas de internet falsas.

Así que hoy más que nunca hay que estar buzo caperuzo. Ahora porque es una temporada de basta circulación de dinero. Pero de manera permanente porque estos criminales no descansan: de peso en peso, de país en país, amasan fortunas cuantiosas.

Circulan por ahí muchos consejos para evitar caer en el garlito. El arriba firmante sólo dirá que lo mejor es que en cualquier mensaje, correo o llamada, recurras directamente a tu banco. Que sólo compres en sitios seguros y confiables. Y que si algo te parece sospechoso, no des datos de ninguna especie. Acuérdate que el marrano más trompudo se lleva la mejor mazorca.

*

Director del noticiario Así Sucede

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

Sirva la presente para solicitar a mis estimados cuatro lectores que tomen las debidas precauciones para cuidar su lana, marmaja, morlacos, pesos, plata o como ustedes gusten denominar al dinero que reciben en esta temporada del año. Trátese de aguinaldo, de la caja de ahorros o simplemente de su salario, en esta época del año es constante que se produzcan fraudes, robos y desfalcos, especialmente a través de las tarjetas bancarias.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 54 millones de mexicanos disponen de una cuenta bancaria, similares y conexos. 35 millones utilizan con regularidad un cajero automático. Y 28 millones tienen al menos una tarjeta de crédito.

El volumen de usuarios de algún producto financiero es monumental. Por lo tanto, son un blanco jugoso para quienes se dedican a la extorsión o el fraude.

Nomás por dejar un dato adicional, los fraudes cibernéticos con tarjetas de crédito robadas o bien a partir de información robada a los tarjetahabientes aumentaron 25 por ciento en el último año. 3.3 millones fue la cifra de reclamos que se iniciaron contra los bancos en 2018, relacionados con posibles fraudes en tarjetas de crédito y débito.

Clonar una tarjeta es sólo una de las formas en las que los ladrones cometen sus fechorías. Los especialistas, a los que les gusta ponerle nombres gringos a todo —porque le da más caché al asunto— le denominan carding: el uso de los números de una tarjeta bancaria para hacer cargos a diestra y siniestra. Y sí, en muchas ocasiones estos robos suceden en establecimientos, donde a través de lectores se copian los datos, aunque en muchas ocasiones las sustracciones ocurren en las tiendas en línea, incluyendo las aparentemente inocentes aplicaciones para teléfonos celulares, que se escamotean los datos mediante programas maliciosos —vulgo, malware— y desde luego a través de páginas falsas de bancos, instituciones de seguros y tiendas.

Son infaltables las llamadas telefónicas, en las que te aseguran que se ha hecho un cargo a tu tarjeta bancaria —obtener números telefónicos y números de tarjeta requiere algunas complicidades— y para evitar el cargo tienen que recabar cierta información. Como nunca falta el ingenuo, los delincuentes reciben los datos en bandeja de plata. Lo mismo sucede en el smishing, phising, pharming y otros anglicismos que describen robos a través de mensajes de texto, correo electrónicos o páginas de internet falsas.

Así que hoy más que nunca hay que estar buzo caperuzo. Ahora porque es una temporada de basta circulación de dinero. Pero de manera permanente porque estos criminales no descansan: de peso en peso, de país en país, amasan fortunas cuantiosas.

Circulan por ahí muchos consejos para evitar caer en el garlito. El arriba firmante sólo dirá que lo mejor es que en cualquier mensaje, correo o llamada, recurras directamente a tu banco. Que sólo compres en sitios seguros y confiables. Y que si algo te parece sospechoso, no des datos de ninguna especie. Acuérdate que el marrano más trompudo se lleva la mejor mazorca.

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Director del noticiario Así Sucede

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

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