/ miércoles 26 de febrero de 2020

Repique inocente | El nueve los mueve


La convocatoria a un paro nacional femenil denominado #UnDíaSinNosotras o “El nueve ninguna se mueve” ha sido descrita como el mayor gesto de hartazgo de las mujeres contra la violencia. Como un enérgico acto de protesta contra la violencia de género. Como la respuesta ante una “ola imparable” de feminicidios, violaciones y casos de violencia de género. Como la exigencia de un alto a la violencia contra la mujer.

Nadie puede tener duda de que se trata de eso. Tampoco de que la violencia contra la mujer es intolerable en cualquiera de sus modalidades.

Así que muchas instituciones dependencias gubernamentales y empresas han expresado su respaldo al paro. Pero con un cierto grado de paternalismo —perdonen sus mercedes, pero eso le parece al arriba firmante— han dado su anuencia a la participación de sus colaboradoras, estudiantes, empleadas, subordinadas, operarias, asalariadas o asociadas, con la advertencia de que no tomarán represalias contra quienes se ausenten de sus responsabilidades cotidianas. Algo así como un “permiso”, lo que tratándose de la respuesta a una expresión de levantamiento suena contradictorio.

Quienes decidan participar en el paro del 9 de marzo deberían hacerlo con la conciencia de que se trata de un acto de independencia y libertad. Lo mismo que quienes decidan no participar en el paro. Porque cada cabeza es un mundo. Porque en cualquier caso la idea que debe prevalecer es que la violencia de género es inaceptable.

En la cuestión particular del estado de México, el paro o la protesta activa —sea cual fuere la decisión de cada mujer desde su respectiva trinchera— tienen bases suficientes. Y cuando digo que la burra es parda, es porque tengo los pelos en la mano:

En 2019, en el estado de México 125 mujeres fueron víctimas de feminicidio —el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer—. 17.6 por ciento de ellas fueron menores de edad. Tres de cada 10 mujeres asesinadas en el estado de México fueron víctimas de un alto grado de violencia.

Además, el año pasado ocurrieron otros 318 asesinatos de mujeres que fueron clasificados como homicidio doloso.

Para este 2020, la activista y periodista Frida Guerrera ya lleva un recuento de 29 casos de feminicidio en el estado de México, es decir, casi la cuarta parte del año pasado con menos de dos meses transcurridos.

Pero la violación no queda atrás: en 2019, las cifras de este delito crecieron un 8 por ciento. Y en los casos de trata de personas, las víctimas mujeres duplican a los varones; además, la víctimas menores de edad significan casi la tercera parte del total.

En suma, el escenario de una protesta el 9 de marzo tiene sustento.

Mientras, instituciones, dependencias, gobiernos, empresas y organizaciones se llenan la boca manifestando su apoyo a #UnDíaSinNosotras o “El nueve ninguna se mueve”.

Aunque algunos responsables de estas oficinas se olviden de cumplir su obligación de prevenir, erradicar o castigar actos violentos contra la mujer. Por ejemplo, los que tienen una responsabilidad legal de hacerlo, por sus funciones policiacas o judiciales. O los que por su posición de liderazgo deberían castigar a quienes cometen abusos, violencia o acoso en sus respectivas oficinas o empresas, pero que se hacen de la vista gorda. O los que saben que han incurrido en esas faltas.

Y haciéndose pasar por solidarios, nomás acallan su pérfida conciencia.

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com Twitter: @FelipeGlz


La convocatoria a un paro nacional femenil denominado #UnDíaSinNosotras o “El nueve ninguna se mueve” ha sido descrita como el mayor gesto de hartazgo de las mujeres contra la violencia. Como un enérgico acto de protesta contra la violencia de género. Como la respuesta ante una “ola imparable” de feminicidios, violaciones y casos de violencia de género. Como la exigencia de un alto a la violencia contra la mujer.

Nadie puede tener duda de que se trata de eso. Tampoco de que la violencia contra la mujer es intolerable en cualquiera de sus modalidades.

Así que muchas instituciones dependencias gubernamentales y empresas han expresado su respaldo al paro. Pero con un cierto grado de paternalismo —perdonen sus mercedes, pero eso le parece al arriba firmante— han dado su anuencia a la participación de sus colaboradoras, estudiantes, empleadas, subordinadas, operarias, asalariadas o asociadas, con la advertencia de que no tomarán represalias contra quienes se ausenten de sus responsabilidades cotidianas. Algo así como un “permiso”, lo que tratándose de la respuesta a una expresión de levantamiento suena contradictorio.

Quienes decidan participar en el paro del 9 de marzo deberían hacerlo con la conciencia de que se trata de un acto de independencia y libertad. Lo mismo que quienes decidan no participar en el paro. Porque cada cabeza es un mundo. Porque en cualquier caso la idea que debe prevalecer es que la violencia de género es inaceptable.

En la cuestión particular del estado de México, el paro o la protesta activa —sea cual fuere la decisión de cada mujer desde su respectiva trinchera— tienen bases suficientes. Y cuando digo que la burra es parda, es porque tengo los pelos en la mano:

En 2019, en el estado de México 125 mujeres fueron víctimas de feminicidio —el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer—. 17.6 por ciento de ellas fueron menores de edad. Tres de cada 10 mujeres asesinadas en el estado de México fueron víctimas de un alto grado de violencia.

Además, el año pasado ocurrieron otros 318 asesinatos de mujeres que fueron clasificados como homicidio doloso.

Para este 2020, la activista y periodista Frida Guerrera ya lleva un recuento de 29 casos de feminicidio en el estado de México, es decir, casi la cuarta parte del año pasado con menos de dos meses transcurridos.

Pero la violación no queda atrás: en 2019, las cifras de este delito crecieron un 8 por ciento. Y en los casos de trata de personas, las víctimas mujeres duplican a los varones; además, la víctimas menores de edad significan casi la tercera parte del total.

En suma, el escenario de una protesta el 9 de marzo tiene sustento.

Mientras, instituciones, dependencias, gobiernos, empresas y organizaciones se llenan la boca manifestando su apoyo a #UnDíaSinNosotras o “El nueve ninguna se mueve”.

Aunque algunos responsables de estas oficinas se olviden de cumplir su obligación de prevenir, erradicar o castigar actos violentos contra la mujer. Por ejemplo, los que tienen una responsabilidad legal de hacerlo, por sus funciones policiacas o judiciales. O los que por su posición de liderazgo deberían castigar a quienes cometen abusos, violencia o acoso en sus respectivas oficinas o empresas, pero que se hacen de la vista gorda. O los que saben que han incurrido en esas faltas.

Y haciéndose pasar por solidarios, nomás acallan su pérfida conciencia.

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com Twitter: @FelipeGlz

miércoles 20 de mayo de 2020

Repique inocente | Lo mismo, pero diferente

miércoles 13 de mayo de 2020

Repique Inocente | Vivimos un cambio

miércoles 06 de mayo de 2020

 Repique inocente | De lo que sea

miércoles 29 de abril de 2020

Repique Inocente | Fortaleza

miércoles 22 de abril de 2020

Repique inocente | Ya éramos muchos

miércoles 15 de abril de 2020

Repique Inocente | ¿Un fondo de rescate?

miércoles 18 de marzo de 2020

Repique inocente | Subnormalidad profunda

miércoles 04 de marzo de 2020

Repique inocente | Convulsión universitaria

Cargar Más