/ miércoles 8 de abril de 2020

Repique inocente | Pobre del pobre, que al cielo no va

El plan presidencial para enfrentar la crisis económica que ha provocado la epidemia global de coronavirus Covid-19 ha sido descalificado por casi todos los analistas económicos y por todos los organismos empresariales. Nomás no les gustó el programa emergente, que la verdad sea dicha no contiene ninguna novedad.

No le digan a los morenistas y partidarios del presidente López Obrador, pero de hecho, se trata de un repaso de las acciones y programas gubernamentales emprendidas en el último año y medio. Con muchas cuentas alegres. Sin soluciones visibles para los problemas que ocasionará la crisis económica que está en ciernes.

¿Qué pidieron los dirigentes de los organismos que agrupan a los empresarios?

Diferir el pago de las cuotas de seguridad social; un fondo de 100 mil millones de pesos para empresas pequeñas y medianas con problemas de liquidez, para conservar empleos y sufragar la nómina; aplazar 90 días los pagos de impuestos, incluyendo el ISR retenido por sueldos; agilizar la devolución de los saldos a favor de IVA; créditos a la palabra mensuales de 25 mil pesos, en el caso de la economía informal.

¿Qué contestó el gobierno?

Que no. Que se acabaron los tiempos de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Por toda estrategia ha dicho que va a aumentar la inversión pública destinada a la creación de empleos y a otorgar créditos a pequeñas empresas familiares “y a quienes se buscan la vida como pueden día con día”. También que ya se acabó la receta neoliberal, y que la fórmula es la suma de tres elementos: “mayor inversión pública para el desarrollo económico y social, empleo pleno y honestidad, y austeridad republicana”.

En otros países la respuesta gubernamental ha sido distinta. En España hay ayuda gubernamental para pagar la renta, suspensión en el pago de créditos vigentes, exoneración del pago de las cuotas de seguridad social y hasta moratoria en el pago de hipotecas. En Francia, el Estado se encargaría de los salarios de los empleados para evitar despidos, y pagaría hasta en un 90 por ciento los préstamos bancarios de la pequeña y mediana empresa. Las empresas hasta pueden olvidarse temporalmente del pago de la electricidad y el gas. El gobierno alemán tiene 550 mil millones euros para empresas, además de subsidios para pagar hasta 67 por ciento de la pérdida de salario de los trabajadores.

Supone el arriba firmante que esos esperaban los empresarios mexicanos. Que se han quedado con un palmo de narices.

Cálculos de la analista Viri Ríos, publicados en The New York Times, apuntan a que de los 2.7 millones de empresarios que hay en México, casi 2 millones están en clase baja o media baja. Agrega que 38 por ciento de los empresarios mexicanos no logra llegar a la quincena bien librado. Pero eso no parece estar en la agenda presidencial que enarbola que “primero los pobres”. Aunque en los hechos esos empresarios, que generan empleos y viven de sus ingresos, tienen capitales insuficientes y cargas laborales, fiscales y financieras tan elevadas, que están a unos pasos de quedar arruinados. Pobres, pues.

***

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

El plan presidencial para enfrentar la crisis económica que ha provocado la epidemia global de coronavirus Covid-19 ha sido descalificado por casi todos los analistas económicos y por todos los organismos empresariales. Nomás no les gustó el programa emergente, que la verdad sea dicha no contiene ninguna novedad.

No le digan a los morenistas y partidarios del presidente López Obrador, pero de hecho, se trata de un repaso de las acciones y programas gubernamentales emprendidas en el último año y medio. Con muchas cuentas alegres. Sin soluciones visibles para los problemas que ocasionará la crisis económica que está en ciernes.

¿Qué pidieron los dirigentes de los organismos que agrupan a los empresarios?

Diferir el pago de las cuotas de seguridad social; un fondo de 100 mil millones de pesos para empresas pequeñas y medianas con problemas de liquidez, para conservar empleos y sufragar la nómina; aplazar 90 días los pagos de impuestos, incluyendo el ISR retenido por sueldos; agilizar la devolución de los saldos a favor de IVA; créditos a la palabra mensuales de 25 mil pesos, en el caso de la economía informal.

¿Qué contestó el gobierno?

Que no. Que se acabaron los tiempos de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Por toda estrategia ha dicho que va a aumentar la inversión pública destinada a la creación de empleos y a otorgar créditos a pequeñas empresas familiares “y a quienes se buscan la vida como pueden día con día”. También que ya se acabó la receta neoliberal, y que la fórmula es la suma de tres elementos: “mayor inversión pública para el desarrollo económico y social, empleo pleno y honestidad, y austeridad republicana”.

En otros países la respuesta gubernamental ha sido distinta. En España hay ayuda gubernamental para pagar la renta, suspensión en el pago de créditos vigentes, exoneración del pago de las cuotas de seguridad social y hasta moratoria en el pago de hipotecas. En Francia, el Estado se encargaría de los salarios de los empleados para evitar despidos, y pagaría hasta en un 90 por ciento los préstamos bancarios de la pequeña y mediana empresa. Las empresas hasta pueden olvidarse temporalmente del pago de la electricidad y el gas. El gobierno alemán tiene 550 mil millones euros para empresas, además de subsidios para pagar hasta 67 por ciento de la pérdida de salario de los trabajadores.

Supone el arriba firmante que esos esperaban los empresarios mexicanos. Que se han quedado con un palmo de narices.

Cálculos de la analista Viri Ríos, publicados en The New York Times, apuntan a que de los 2.7 millones de empresarios que hay en México, casi 2 millones están en clase baja o media baja. Agrega que 38 por ciento de los empresarios mexicanos no logra llegar a la quincena bien librado. Pero eso no parece estar en la agenda presidencial que enarbola que “primero los pobres”. Aunque en los hechos esos empresarios, que generan empleos y viven de sus ingresos, tienen capitales insuficientes y cargas laborales, fiscales y financieras tan elevadas, que están a unos pasos de quedar arruinados. Pobres, pues.

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Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

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