/ miércoles 2 de septiembre de 2020

Repique inocente | Prosapia fiscal

"Casi" a nadie le gusta pagar impuestos. El “casi” es porque debe hacer alguna excepción a la regla, alguna persona que se sienta profundamente satisfecha por contribuir al gasto público.

En México hay 77 millones de contribuyentes, la gran mayoría personas físicas asalariadas que pagan sus impuestos cada semana o quincena, muchas veces sin darse cuenta, son como 44 millones, más otros cinco millones del Régimen de Incorporación Fiscal y tres millones y medio del régimen de actividades empresariales y profesionales.

Los llamados grandes contribuyentes son menos de 50 mil. Menos del uno por ciento del total nacional. Pero son estos los que en teoría aportan más lana al erario público; al menos así era hasta hace un par de años. Porque ahora de la teoría se ha pasado a los hechos.

El Servicio de Administración Tributaria (SAT), dependiente de la Secretaría de Hacienda —antes llamado Lolita, por los publicistas oficiales—, ha comenzado a cobrar a lo grande a los grandes contribuyentes.

Desde luego, no me refiero a las grandes fortunas de la comarca toluqueña —y por extensión, mexiquense—, esas a las que la prosapia les atribuye nadar en dinero. Disculpen al arriba firmante, esto no tiene que ver con los linajudos apellidos herederos de las haciendas galleras y pulqueras o de los “bisnes” al amparo del gobierno, en distintos denominaciones y niveles. A menos, claro está, que tengan ingresos acumulables superiores a mil 517 millones de pesos anuales, que son los verdaderos “ricardos” de este país.

El caso es que el SAT dice que entre enero y agosto obtuvo una recaudación récord de 155 mil 194 millones de pesos en impuestos de los grandes contribuyentes. Ese numerito es el triple de lo que se había cobrado en impuestos a esos mismos contribuyentes en 2018.

¿Cómo le hizo el SAT? El arriba firmante lo ignora —como muchas otras cosas, aunque se esfuerza para que no se le note demasiado—. ¿Les hizo manita de puerco? ¿Los amagó con acusarlos con la Unidad de Inteligencia Financiera, que últimamente sirve de martillo gubernamental? ¿Les dijo “fuchi, guácala”? ¿De la noche a la mañana se volvieron un dechado de cumplimiento? ¿Son conversos de la cuatro té? ¿Los teóricos de los antiguos astronautas tuvieron que ver con este fenómeno de crecimiento de 247 por ciento en el pago de impuestos de los grandotototes? Misterio absoluto.

Probablemente el SAT les “cargó calor”. Ya saben: requerimientos, opiniones negativas de cumplimiento, te faltó tal o cual declaración informativa, incumpliste con tus obligaciones fiscales. Lo que le pasa a cualquier hijo de vecino que es contribuyente cautivo. Porque ahora el SAT ya no es cuate de nadie. Hace apenas unos meses el “preciso” —cuyo nombre no mencionaré, porque ya es marca registrada y no quiero pagar regalías o algo parecido— dijo que tenía en la mira a 15 empresas que adeudaban la nada despreciable cifra de 50 mil millones de pesos en impuestos. En otros tiempos, se hubiesen hecho de la vista gorda, al fin que eran cuates… y hay otros 52 millones de mexicanos de a pie que pagan impuestos, aunque no les guste.

***

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz

"Casi" a nadie le gusta pagar impuestos. El “casi” es porque debe hacer alguna excepción a la regla, alguna persona que se sienta profundamente satisfecha por contribuir al gasto público.

En México hay 77 millones de contribuyentes, la gran mayoría personas físicas asalariadas que pagan sus impuestos cada semana o quincena, muchas veces sin darse cuenta, son como 44 millones, más otros cinco millones del Régimen de Incorporación Fiscal y tres millones y medio del régimen de actividades empresariales y profesionales.

Los llamados grandes contribuyentes son menos de 50 mil. Menos del uno por ciento del total nacional. Pero son estos los que en teoría aportan más lana al erario público; al menos así era hasta hace un par de años. Porque ahora de la teoría se ha pasado a los hechos.

El Servicio de Administración Tributaria (SAT), dependiente de la Secretaría de Hacienda —antes llamado Lolita, por los publicistas oficiales—, ha comenzado a cobrar a lo grande a los grandes contribuyentes.

Desde luego, no me refiero a las grandes fortunas de la comarca toluqueña —y por extensión, mexiquense—, esas a las que la prosapia les atribuye nadar en dinero. Disculpen al arriba firmante, esto no tiene que ver con los linajudos apellidos herederos de las haciendas galleras y pulqueras o de los “bisnes” al amparo del gobierno, en distintos denominaciones y niveles. A menos, claro está, que tengan ingresos acumulables superiores a mil 517 millones de pesos anuales, que son los verdaderos “ricardos” de este país.

El caso es que el SAT dice que entre enero y agosto obtuvo una recaudación récord de 155 mil 194 millones de pesos en impuestos de los grandes contribuyentes. Ese numerito es el triple de lo que se había cobrado en impuestos a esos mismos contribuyentes en 2018.

¿Cómo le hizo el SAT? El arriba firmante lo ignora —como muchas otras cosas, aunque se esfuerza para que no se le note demasiado—. ¿Les hizo manita de puerco? ¿Los amagó con acusarlos con la Unidad de Inteligencia Financiera, que últimamente sirve de martillo gubernamental? ¿Les dijo “fuchi, guácala”? ¿De la noche a la mañana se volvieron un dechado de cumplimiento? ¿Son conversos de la cuatro té? ¿Los teóricos de los antiguos astronautas tuvieron que ver con este fenómeno de crecimiento de 247 por ciento en el pago de impuestos de los grandotototes? Misterio absoluto.

Probablemente el SAT les “cargó calor”. Ya saben: requerimientos, opiniones negativas de cumplimiento, te faltó tal o cual declaración informativa, incumpliste con tus obligaciones fiscales. Lo que le pasa a cualquier hijo de vecino que es contribuyente cautivo. Porque ahora el SAT ya no es cuate de nadie. Hace apenas unos meses el “preciso” —cuyo nombre no mencionaré, porque ya es marca registrada y no quiero pagar regalías o algo parecido— dijo que tenía en la mira a 15 empresas que adeudaban la nada despreciable cifra de 50 mil millones de pesos en impuestos. En otros tiempos, se hubiesen hecho de la vista gorda, al fin que eran cuates… y hay otros 52 millones de mexicanos de a pie que pagan impuestos, aunque no les guste.

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Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz

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