/ jueves 17 de marzo de 2022

Repique inocente | Un mundo mejor


¿Participar o no participar? He ahí la cuestión.

La disyuntiva que plantea hoy el arriba firmante se refiere, desde luego, a la consulta para la revocación de mandato que en unos 20 días se celebrará en la república mexicana.

Votar. O no votar por la revocación de mandato del presidente de la república. Son las opciones que muchos mexicanos se plantean de cara al próximo 10 de abril.

Hay quien dice que se trata de una vacilada y que es mejor no hacerle el caldo gordo al jefe del Poder Ejecutivo federal. Hay quien se ha echado a cuestas la cruzada de respaldar al “preciso” y promueve la consulta, hasta en la sopa.

La pregunta que se plantea para la consulta es el siguiente retruécano: “¿Estás de acuerdo en que Andrés Manuel López Obrador, presidente de los Estados Unidos Mexicanos, se le revoque el mandato por pérdida de la confianza o siga en la Presidencia de la República hasta que termine su periodo?”.

El arriba firmante se atreve a adelantar que sea cual sea el resultado, el presidente seguirá en su cargo. Básicamente porque dudo mucho que el 40 por ciento del padrón electoral salga a expresar su voluntad. Y ese porcentaje de ciudadanos —unos 37 millones— es indispensable para que una eventual revocación de mandato surta efecto.

Ahora bien, eso no quiere decir que la sugerencia es que se queden “aplatanados” en sus casas. Por el contrario, el arriba firmante cree que es un deber de todos los mexicanos salir a expresar su opinión sobre los tres años que han transcurrido del sexenio lopezobradorista. Tanto los que están a gusto con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador como los que están a disgusto.

Sé que se ha generalizado la opinión en el sentido de que la consulta es inútil. Que no tiene caso participar. Que no hay que hacerle el caldo gordo al presidente de la república y a su partido. Que se ha convertido, “tramposamente”, en un consulta de ratificación y no de revocación. Que se trata de un dispendio de recursos. Que es mejor abstenerse porque se trata de un engaño. Que se trata de una herramienta que ha servido a otros gobernantes para perpetuarse en el poder.

El arriba firmante no es quien para restarles razón a los detractores de la consulta. Aunque paradójicamente los opositores al presidente deberían ser los principales promotores de la revocación, puesto que ahí podrían expresar su descontento.

Pero no lo han hecho. Porque del otro lado, efectivamente, los promotores de la consulta se convirtieron en “porristas” del presidente. Y la revocación se trocó en ratificación. Ellos buscaron las firmas. Ellos alientan la idea de la continuidad presidencial. Ellos buscan medir qué tan popular es el presidente, y su movimiento, en las urnas.

El arriba firmante piensa que sea cual sea la posición “de cada caduno” —como dicen en el sur mexiquense—, la consulta puede mostrar qué tan grande es la decepción y el hartazgo con la administración lopezobradorista y, desde luego, el grado de respaldo que puede tener.

Quedarse callado es lo peor que se puede hacer. La consulta de revocación de mandato es una oportunidad de expresar apoyo o rechazo de un modo formal. No en memes ni en charlas de café.

***

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.


¿Participar o no participar? He ahí la cuestión.

La disyuntiva que plantea hoy el arriba firmante se refiere, desde luego, a la consulta para la revocación de mandato que en unos 20 días se celebrará en la república mexicana.

Votar. O no votar por la revocación de mandato del presidente de la república. Son las opciones que muchos mexicanos se plantean de cara al próximo 10 de abril.

Hay quien dice que se trata de una vacilada y que es mejor no hacerle el caldo gordo al jefe del Poder Ejecutivo federal. Hay quien se ha echado a cuestas la cruzada de respaldar al “preciso” y promueve la consulta, hasta en la sopa.

La pregunta que se plantea para la consulta es el siguiente retruécano: “¿Estás de acuerdo en que Andrés Manuel López Obrador, presidente de los Estados Unidos Mexicanos, se le revoque el mandato por pérdida de la confianza o siga en la Presidencia de la República hasta que termine su periodo?”.

El arriba firmante se atreve a adelantar que sea cual sea el resultado, el presidente seguirá en su cargo. Básicamente porque dudo mucho que el 40 por ciento del padrón electoral salga a expresar su voluntad. Y ese porcentaje de ciudadanos —unos 37 millones— es indispensable para que una eventual revocación de mandato surta efecto.

Ahora bien, eso no quiere decir que la sugerencia es que se queden “aplatanados” en sus casas. Por el contrario, el arriba firmante cree que es un deber de todos los mexicanos salir a expresar su opinión sobre los tres años que han transcurrido del sexenio lopezobradorista. Tanto los que están a gusto con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador como los que están a disgusto.

Sé que se ha generalizado la opinión en el sentido de que la consulta es inútil. Que no tiene caso participar. Que no hay que hacerle el caldo gordo al presidente de la república y a su partido. Que se ha convertido, “tramposamente”, en un consulta de ratificación y no de revocación. Que se trata de un dispendio de recursos. Que es mejor abstenerse porque se trata de un engaño. Que se trata de una herramienta que ha servido a otros gobernantes para perpetuarse en el poder.

El arriba firmante no es quien para restarles razón a los detractores de la consulta. Aunque paradójicamente los opositores al presidente deberían ser los principales promotores de la revocación, puesto que ahí podrían expresar su descontento.

Pero no lo han hecho. Porque del otro lado, efectivamente, los promotores de la consulta se convirtieron en “porristas” del presidente. Y la revocación se trocó en ratificación. Ellos buscaron las firmas. Ellos alientan la idea de la continuidad presidencial. Ellos buscan medir qué tan popular es el presidente, y su movimiento, en las urnas.

El arriba firmante piensa que sea cual sea la posición “de cada caduno” —como dicen en el sur mexiquense—, la consulta puede mostrar qué tan grande es la decepción y el hartazgo con la administración lopezobradorista y, desde luego, el grado de respaldo que puede tener.

Quedarse callado es lo peor que se puede hacer. La consulta de revocación de mandato es una oportunidad de expresar apoyo o rechazo de un modo formal. No en memes ni en charlas de café.

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Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

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