/ miércoles 19 de febrero de 2020

Repique inocente | Víctima y verdugo


“Cuando llegues a tu casa, pégale a tu mujer, ella sabrá por qué”. Así reza un proverbio árabe que data del periodo en que los varones hacían lo que se les venía en gana con las mujeres —menos en el caso de su mamá—, sin temor al castigo ni la reconvención.

Mi abuelo Antonio, fallecido hace 70 años, que tuvo seis hijas y dos hijos, hubiera sido crucificado por las actuales redes sociales si alguna vez se le hubiera ocurrido decir aquella frase que le atribuían: “hombre, o no haber nacido”. Traigo a colación estos enunciados porque muestran cuánto ha cambiado la relación entre varones y mujeres en nuestra era.

Impensable que la moral de hace medio siglo pudiera aceptarse como una norma de aceptación general: las mujeres han conquistado muchos espacios antes sólo dominados por los varones, han adquirido por la fuerza del entendimiento derechos y posiciones que antes tenían negados.

Al mismo tiempo, la violencia contra las mujeres ha cobrado relevancia. En la etapa social de la que hablo, el fenómeno era silenciado y se quedaba entre cuatro paredes. Si acaso, se mencionaba que alguien le daba “mala vida” a su cónyuge o pareja y se compadecía a la víctima.

El feminicidio ha cobrado una atención cada vez mayor en la república mexicana. Y la violencia de género, especialmente la violencia machista, es objeto de repudio un día sí y otro también.

Las activistas de los derechos de género y en contra de la violencia no dudan en recurrir a feroces exabruptos para hacerse escuchar y sentir. Se podrán compartir o no sus métodos, pero gracias a eso, la ola de violencia de género se visibiliza en el país, mientras los agresores, resabios de la época del macho mexicano, empistolado y brutal, se lo piensan dos veces antes de ofender y maltratar. Sus procedimientos han sido más efectivos para conducir a la reflexión que las alertas de violencia de género.

Sin embargo, no la han detenido. En el estado de México se tipificó el delito de feminicidio el 18 de marzo de 2011, hace casi una década. De entonces a la fecha, la prevalencia de este delito no se ha detenido: en 2019 creció 5.72 por ciento. Oficialmente hubo 125 víctimas de feminicidio en el estado de México en 2019. En los municipios con alerta de género desde 2015, que son Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Toluca, Chimalhuacán, Naucalpan, Tultitlán, Ixtapaluca, Valle de Chalco Solidaridad, Cuautitlán Izcalli y Chalco, también aumentó la tasa de feminicidios sin excepción. La medida no ha demostrado su efectividad.

En 45 municipios mexiquenses han ocurrido feminicidios. Hay 80 municipios en donde el año pasado no se registró ni un caso. ¿En qué consiste la diferencia? La cuestión está en el aire. Porque tampoco el activismo vehemente ha cambiado las circunstancias. Se ha encendido la conciencia, es verdad, pero la violencia de género perdura.

Si bien existe todavía, la mujer sumisa va quedando en el pasado. Pero tampoco puede ser sustituida por su antítesis, una que diga: “cuando llegues a tu casa, pégale a tu marido, él sabrá por qué”. Tampoco es deseable la mujer “machista”, aunque casos recientes, como el de la niña Fátima, muestran que las mujeres también pueden ser verdugos.

*

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.


“Cuando llegues a tu casa, pégale a tu mujer, ella sabrá por qué”. Así reza un proverbio árabe que data del periodo en que los varones hacían lo que se les venía en gana con las mujeres —menos en el caso de su mamá—, sin temor al castigo ni la reconvención.

Mi abuelo Antonio, fallecido hace 70 años, que tuvo seis hijas y dos hijos, hubiera sido crucificado por las actuales redes sociales si alguna vez se le hubiera ocurrido decir aquella frase que le atribuían: “hombre, o no haber nacido”. Traigo a colación estos enunciados porque muestran cuánto ha cambiado la relación entre varones y mujeres en nuestra era.

Impensable que la moral de hace medio siglo pudiera aceptarse como una norma de aceptación general: las mujeres han conquistado muchos espacios antes sólo dominados por los varones, han adquirido por la fuerza del entendimiento derechos y posiciones que antes tenían negados.

Al mismo tiempo, la violencia contra las mujeres ha cobrado relevancia. En la etapa social de la que hablo, el fenómeno era silenciado y se quedaba entre cuatro paredes. Si acaso, se mencionaba que alguien le daba “mala vida” a su cónyuge o pareja y se compadecía a la víctima.

El feminicidio ha cobrado una atención cada vez mayor en la república mexicana. Y la violencia de género, especialmente la violencia machista, es objeto de repudio un día sí y otro también.

Las activistas de los derechos de género y en contra de la violencia no dudan en recurrir a feroces exabruptos para hacerse escuchar y sentir. Se podrán compartir o no sus métodos, pero gracias a eso, la ola de violencia de género se visibiliza en el país, mientras los agresores, resabios de la época del macho mexicano, empistolado y brutal, se lo piensan dos veces antes de ofender y maltratar. Sus procedimientos han sido más efectivos para conducir a la reflexión que las alertas de violencia de género.

Sin embargo, no la han detenido. En el estado de México se tipificó el delito de feminicidio el 18 de marzo de 2011, hace casi una década. De entonces a la fecha, la prevalencia de este delito no se ha detenido: en 2019 creció 5.72 por ciento. Oficialmente hubo 125 víctimas de feminicidio en el estado de México en 2019. En los municipios con alerta de género desde 2015, que son Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Toluca, Chimalhuacán, Naucalpan, Tultitlán, Ixtapaluca, Valle de Chalco Solidaridad, Cuautitlán Izcalli y Chalco, también aumentó la tasa de feminicidios sin excepción. La medida no ha demostrado su efectividad.

En 45 municipios mexiquenses han ocurrido feminicidios. Hay 80 municipios en donde el año pasado no se registró ni un caso. ¿En qué consiste la diferencia? La cuestión está en el aire. Porque tampoco el activismo vehemente ha cambiado las circunstancias. Se ha encendido la conciencia, es verdad, pero la violencia de género perdura.

Si bien existe todavía, la mujer sumisa va quedando en el pasado. Pero tampoco puede ser sustituida por su antítesis, una que diga: “cuando llegues a tu casa, pégale a tu marido, él sabrá por qué”. Tampoco es deseable la mujer “machista”, aunque casos recientes, como el de la niña Fátima, muestran que las mujeres también pueden ser verdugos.

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Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

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