/ martes 7 de mayo de 2019

Rescate Tierra

Sembrar árboles para tener agua

Aparentemente, 100 pozos de agua tiene Toluca, con los que abastece las colonias, delegaciones, barrios, rancherías, pueblos y todo lugar donde habite gente y requiera del servicio de hídrico, para una población que supera los 800 mil habitantes, como municipio autónomo y más de 2 millones de habitantes, considerando la Zona Metropolitana del Valle de Toluca. Además de la dotación que recibe del Sistema Cutzamala.

Pozos en los cuales se hace necesario perforar más, porqué el nivel del agua se ha reducido, año con año, en algunos casos más del 50 por ciento, dificultando la extracción del líquido y afectando la provisión para años futuros.

Y esto ocurre, en todas las capitales del país, Aguascalientes extrae a cientos de metros de profundidad. Guadalajara, desvío el cauce de un río para dotar del líquido a la ciudad. La Ciudad de México se hunde mientras recibe agua del Cutzamala y los millones de ciudadanos que estarán afectados en el futuro, viven, cómo si todo estuviera normal.

Se terminó el agua de garrafón en la casa de ustedes, y consumí agua de la llave, esperando fuera tan potable como la de ciudades del primer mundo, donde por ley, el agua de la llave debe ser apta para consumo humano. Cada vez que levantaba el vaso, me asomaba entre el cristal esperando no ver ningún bicho que me espantara la sed. Confieso que no lo vi, pero tampoco quedé confiado en lo que no veía.

Qué ocurrirá, si la ficción fatalista, plasmada en algunas películas como Blade Runer o Soilen Green, nos alcanza y el agua para beber escacea o nos la venden a precio de oro. Los bosques en la Tierra terminan talados, quemados, convertidos en fraccionamientos, carreteras, aeropuertos, zonas hoteleras o grandes parcelas agrícolas. Los seres humanos, nos amontonamos en las ciudades, esperando recuperar los servicios que la naturaleza nos proveía, pero que perdimos por no cuidarla.

Politizamos los eventos que tienen que ver con el cuidado del medio ambiente, la recarga de mantos freáticos, la siembra de árboles, reducir el calentamiento del planeta y no promovemos acciones comunales, instruyendo y llevando a sembrar y cuidar árboles que recarguen los mantos de agua, a los miles de estudiantes en riesgo de padecer su carencia y a las miles de familias, que verán incrementarse el precio del líquido.

Hablo de sembrar árboles, porque ellos recargan los mantos subterráneos con sus raíces. Acondicionan el suelo para filtrar el agua, detienen la erosión, fomentan la vida, regulan el clima, adornan el mundo y nos alegran la vista al admirarlos y el oído al escuchar a los pájaros en sus ramas. Sembremos árboles y los pozos dejarán de bajar de nivel. Sembremos vida.

Sembrar árboles para tener agua

Aparentemente, 100 pozos de agua tiene Toluca, con los que abastece las colonias, delegaciones, barrios, rancherías, pueblos y todo lugar donde habite gente y requiera del servicio de hídrico, para una población que supera los 800 mil habitantes, como municipio autónomo y más de 2 millones de habitantes, considerando la Zona Metropolitana del Valle de Toluca. Además de la dotación que recibe del Sistema Cutzamala.

Pozos en los cuales se hace necesario perforar más, porqué el nivel del agua se ha reducido, año con año, en algunos casos más del 50 por ciento, dificultando la extracción del líquido y afectando la provisión para años futuros.

Y esto ocurre, en todas las capitales del país, Aguascalientes extrae a cientos de metros de profundidad. Guadalajara, desvío el cauce de un río para dotar del líquido a la ciudad. La Ciudad de México se hunde mientras recibe agua del Cutzamala y los millones de ciudadanos que estarán afectados en el futuro, viven, cómo si todo estuviera normal.

Se terminó el agua de garrafón en la casa de ustedes, y consumí agua de la llave, esperando fuera tan potable como la de ciudades del primer mundo, donde por ley, el agua de la llave debe ser apta para consumo humano. Cada vez que levantaba el vaso, me asomaba entre el cristal esperando no ver ningún bicho que me espantara la sed. Confieso que no lo vi, pero tampoco quedé confiado en lo que no veía.

Qué ocurrirá, si la ficción fatalista, plasmada en algunas películas como Blade Runer o Soilen Green, nos alcanza y el agua para beber escacea o nos la venden a precio de oro. Los bosques en la Tierra terminan talados, quemados, convertidos en fraccionamientos, carreteras, aeropuertos, zonas hoteleras o grandes parcelas agrícolas. Los seres humanos, nos amontonamos en las ciudades, esperando recuperar los servicios que la naturaleza nos proveía, pero que perdimos por no cuidarla.

Politizamos los eventos que tienen que ver con el cuidado del medio ambiente, la recarga de mantos freáticos, la siembra de árboles, reducir el calentamiento del planeta y no promovemos acciones comunales, instruyendo y llevando a sembrar y cuidar árboles que recarguen los mantos de agua, a los miles de estudiantes en riesgo de padecer su carencia y a las miles de familias, que verán incrementarse el precio del líquido.

Hablo de sembrar árboles, porque ellos recargan los mantos subterráneos con sus raíces. Acondicionan el suelo para filtrar el agua, detienen la erosión, fomentan la vida, regulan el clima, adornan el mundo y nos alegran la vista al admirarlos y el oído al escuchar a los pájaros en sus ramas. Sembremos árboles y los pozos dejarán de bajar de nivel. Sembremos vida.

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