/ martes 14 de mayo de 2019

Rescate Tierra


Sueños húmedos

Tuve un sueño (I have a dream) así comienza un famoso discurso de Martin Luther King, luchando por los derechos de las personas de raza negra.

Y en este texto, sí tuve un sueño, que tiene que ver con la reforestación del Nevado de Toluca, con el saneamiento del bosque plagado, por insectos y seres humanos que buscan como terminar con el, unos como alimento y otros para fraccionar sus tierras y ganar dinero con la venta de madera.

Soñé, que el Ejército Mexicano, formaba brigadas y reforestaban en semanas, lo que ha sido destruido en años. Que su presencia desalentaba a las mafias de taladores ilegales, qué con permisos de verdad o mentira, han hecho de la destrucción del bosque su mayor negocio.

Entonces recordé, que el estatus jurídico del Xinantécatl fue cambiado, que hoy tiene muchos pequeños propietarios que no tienen entre sus prioridades la recuperación forestal y que no les importa, que las cuencas del Lerma y del Balsas, dejen de recibir el agua que se filtra por las raíces de los árboles y el erosionado suelo del volcán.

Soñé, que no importaba, que todos los ciudadanos del Valle nos poníamos de acuerdo y ayudábamos a la recuperación. Que los discursos políticos y las acciones sociales que sólo sirven para la foto y una plana en los diarios, eran rebasados por la conciencia y el compromiso de millones de mexiquenses preocupados por el descenso de los niveles de agua en los pozos, porqué nuestros hijos, nuestros nietos, bisnietos y tataranietos, puedan disfrutar cuando menos, del mismo paisaje y abasto de agua que hoy tenemos y no los cerros plagados de casas y carentes de servicios y condiciones dignas de vida, de algunas colonias en los límites de Tlalnepantla, Ecatepec y Chalco.

Soñé, que los miles de metros de concreto y asfalto que hoy son parte de nuestros ecosistemas urbanos, dejaban de crecer y comenzaba darse en verdad y no en palabras, un equilibrio, llamado pomposamente sustentabilidad y sostenibilidad. Primero solucionamos el problema y después vemos, si en las zonas urbanas -existentes- es posible seguir creciendo, sin condenar la vida en el planeta.

Cristiana Figueres, me ha mandado –como lo hace con muchos- unos podcasts, donde promueve el optimismo. Sueña positivamente, que podemos acabar con el daño al planeta, que el calentamiento de la tierra se detendrá y bajará. Y yo le creo. Creo en un grupo de soñadores del sector público y privado, de todos los estamentos sociales que más allá de las grillas políticas y la lucha inmediata por la supervivencia, ven en el sueño de la restauración ecológica del planeta, el futuro de la humanidad.


Sueños húmedos

Tuve un sueño (I have a dream) así comienza un famoso discurso de Martin Luther King, luchando por los derechos de las personas de raza negra.

Y en este texto, sí tuve un sueño, que tiene que ver con la reforestación del Nevado de Toluca, con el saneamiento del bosque plagado, por insectos y seres humanos que buscan como terminar con el, unos como alimento y otros para fraccionar sus tierras y ganar dinero con la venta de madera.

Soñé, que el Ejército Mexicano, formaba brigadas y reforestaban en semanas, lo que ha sido destruido en años. Que su presencia desalentaba a las mafias de taladores ilegales, qué con permisos de verdad o mentira, han hecho de la destrucción del bosque su mayor negocio.

Entonces recordé, que el estatus jurídico del Xinantécatl fue cambiado, que hoy tiene muchos pequeños propietarios que no tienen entre sus prioridades la recuperación forestal y que no les importa, que las cuencas del Lerma y del Balsas, dejen de recibir el agua que se filtra por las raíces de los árboles y el erosionado suelo del volcán.

Soñé, que no importaba, que todos los ciudadanos del Valle nos poníamos de acuerdo y ayudábamos a la recuperación. Que los discursos políticos y las acciones sociales que sólo sirven para la foto y una plana en los diarios, eran rebasados por la conciencia y el compromiso de millones de mexiquenses preocupados por el descenso de los niveles de agua en los pozos, porqué nuestros hijos, nuestros nietos, bisnietos y tataranietos, puedan disfrutar cuando menos, del mismo paisaje y abasto de agua que hoy tenemos y no los cerros plagados de casas y carentes de servicios y condiciones dignas de vida, de algunas colonias en los límites de Tlalnepantla, Ecatepec y Chalco.

Soñé, que los miles de metros de concreto y asfalto que hoy son parte de nuestros ecosistemas urbanos, dejaban de crecer y comenzaba darse en verdad y no en palabras, un equilibrio, llamado pomposamente sustentabilidad y sostenibilidad. Primero solucionamos el problema y después vemos, si en las zonas urbanas -existentes- es posible seguir creciendo, sin condenar la vida en el planeta.

Cristiana Figueres, me ha mandado –como lo hace con muchos- unos podcasts, donde promueve el optimismo. Sueña positivamente, que podemos acabar con el daño al planeta, que el calentamiento de la tierra se detendrá y bajará. Y yo le creo. Creo en un grupo de soñadores del sector público y privado, de todos los estamentos sociales que más allá de las grillas políticas y la lucha inmediata por la supervivencia, ven en el sueño de la restauración ecológica del planeta, el futuro de la humanidad.

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