/ martes 23 de febrero de 2021

Rescate Tierra | Acciones simples para detener la destrucción del planeta

El ruido es algo que distrae de lo que se escucha o de la actividad esencial que realizamos. En comunicación, el ruido afecta la manera en que se percibe un mensaje. Lo simple se vuelve complicado, cuando hay ruido. La solución de un problema no llega, cuando hay ruido. Las naciones pelean, cuando el ruido trastorna el deseo de paz. Los corruptos triunfan cuando el ruido exacerba los deseos, la codicia, el poder. La mentira es un ruido que distorsiona un mensaje, para engañar, debilitar, confundir, manipular, dominar y destruir.

Tenemos décadas escuchando el mensaje del fin del mundo, el calentamiento global, la desertificación de suelos, el agotamiento del agua potable, el daño que provoca el bióxido de carbono, los pesticidas, las materias radioactivas, algunos cultivos híbridos, la manipulación genética, la pobreza de la gente, la falta de salud, la corrupción, el huachicoleo, las medicinas con agua, los malos líderes sindicales, el peligro de la guerrilla, el narco.

Y hemos dejado la solución de los problemas a manipuladores del ruido, quienes lo dosifican para que la gente piense que están preocupados por la solución, mientras actúan en contra de la solución y de la humanidad. El ruido ayuda a mantener políticas energéticas destructivas. Ayuda a que algunos se enriquezcan mientras la mayoría empobrece, y todavía de gracias por las migajas que recibe.

Cuando no hay ruido, se conoce el problema y se actúa para solucionarlo, no se platica y planea interminablemente. Ni se toman soluciones destructivas, argumentando que son necesarias para solucionar un mal. Hacer el mal, para tener un bien, sólo modifica el problema. Hace sufrir.

Las políticas públicas y la imagen pública, están inmersas en ruido. Los administradores del caos, aprovechan todo problema para sacar raja y aparecer como héroes, aunque el pueblo se muera con cada una de sus decisiones, aunque no haya trabajo, ni dinero, el agua se acabe y el aire que respiramos sea malo, sus soluciones no sirven, pero aparentan ser buenas. Y todos esperamos y esperamos, que ahora sí, nos vaya bien. El ruido desaparezca, los mensajes sean claros y las acciones permitan ver resultados buenos y medibles. No una continua cadena de deseos y malos resultados. La historia de Juanito y el lobo, ilustra a un niño mentiroso que engañaba al pueblo con la amenaza del lobo, “hay viene el lobo” gritaba, mientras el pueblo se llenaba de miedo, esperando que pasara el peligro. Con el tiempo sus vecinos dejaron de escucharlo, por mucho que gritara, no le creían. El ruido que provocó fue tanto, que cuando el peligro fue real, nadie le creyó.

En el medio ambiente, hay mucho ruido. Se conoce el problema y la solución, pero se retrasa su ejecución, para que los dueños del carbón no pierdan, aunque pierda el pueblo. Las empresas apliquen procesos productivos contaminantes, pudiendo utilizar energía limpia. El agua potable se pierda, pero los madereros y los grandes usuarios del agua, no colaboren en la solución.

Al final, todos moriremos, nada nos llevaremos de esta Tierra, pero podemos dejar un mejor lugar para vivir, a nuestros hijos. Sin ruido y sin mentiras.


El ruido es algo que distrae de lo que se escucha o de la actividad esencial que realizamos. En comunicación, el ruido afecta la manera en que se percibe un mensaje. Lo simple se vuelve complicado, cuando hay ruido. La solución de un problema no llega, cuando hay ruido. Las naciones pelean, cuando el ruido trastorna el deseo de paz. Los corruptos triunfan cuando el ruido exacerba los deseos, la codicia, el poder. La mentira es un ruido que distorsiona un mensaje, para engañar, debilitar, confundir, manipular, dominar y destruir.

Tenemos décadas escuchando el mensaje del fin del mundo, el calentamiento global, la desertificación de suelos, el agotamiento del agua potable, el daño que provoca el bióxido de carbono, los pesticidas, las materias radioactivas, algunos cultivos híbridos, la manipulación genética, la pobreza de la gente, la falta de salud, la corrupción, el huachicoleo, las medicinas con agua, los malos líderes sindicales, el peligro de la guerrilla, el narco.

Y hemos dejado la solución de los problemas a manipuladores del ruido, quienes lo dosifican para que la gente piense que están preocupados por la solución, mientras actúan en contra de la solución y de la humanidad. El ruido ayuda a mantener políticas energéticas destructivas. Ayuda a que algunos se enriquezcan mientras la mayoría empobrece, y todavía de gracias por las migajas que recibe.

Cuando no hay ruido, se conoce el problema y se actúa para solucionarlo, no se platica y planea interminablemente. Ni se toman soluciones destructivas, argumentando que son necesarias para solucionar un mal. Hacer el mal, para tener un bien, sólo modifica el problema. Hace sufrir.

Las políticas públicas y la imagen pública, están inmersas en ruido. Los administradores del caos, aprovechan todo problema para sacar raja y aparecer como héroes, aunque el pueblo se muera con cada una de sus decisiones, aunque no haya trabajo, ni dinero, el agua se acabe y el aire que respiramos sea malo, sus soluciones no sirven, pero aparentan ser buenas. Y todos esperamos y esperamos, que ahora sí, nos vaya bien. El ruido desaparezca, los mensajes sean claros y las acciones permitan ver resultados buenos y medibles. No una continua cadena de deseos y malos resultados. La historia de Juanito y el lobo, ilustra a un niño mentiroso que engañaba al pueblo con la amenaza del lobo, “hay viene el lobo” gritaba, mientras el pueblo se llenaba de miedo, esperando que pasara el peligro. Con el tiempo sus vecinos dejaron de escucharlo, por mucho que gritara, no le creían. El ruido que provocó fue tanto, que cuando el peligro fue real, nadie le creyó.

En el medio ambiente, hay mucho ruido. Se conoce el problema y la solución, pero se retrasa su ejecución, para que los dueños del carbón no pierdan, aunque pierda el pueblo. Las empresas apliquen procesos productivos contaminantes, pudiendo utilizar energía limpia. El agua potable se pierda, pero los madereros y los grandes usuarios del agua, no colaboren en la solución.

Al final, todos moriremos, nada nos llevaremos de esta Tierra, pero podemos dejar un mejor lugar para vivir, a nuestros hijos. Sin ruido y sin mentiras.


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