/ martes 21 de abril de 2020

Rescate Tierra | Paz, paciencia y guerra… En cuarentena

Este tiempo de recogimiento forzoso y paz a tumbaburros, hay que aprovecharlo para ser mejores. Que al terminar la contingencia seamos mejores seres humanos que lo que éramos. Dicen los expertos, que crear un hábito, requiere la repetición constante de 2 a 3 semanas y es más o menos, lo que nos queda de resguardo.

Toda sociedad está constituida por individuos, de modo que, si tenemos mejores personas, la sociedad será más fuerte y sana.

Fortalecer el carácter, no es cosa fácil. Debe tener cualidades que lo hagan resaltar positivamente ante las adversidades. Hay que tener paz, para observar objetivamente la condición en que nos encontramos y tomar decisiones correctas. Paz, para escuchar argumentos contrarios a los nuestros. Para convivir en familia. Para atender a los hijos y comprenderlos. Para escuchar al Jefe. Para quedarse en casa y no estar como león enjaulado, buscando con quien desquitar nuestra frustración.

La paz es tan importante, que el gobierno del Estado de México y el de Toluca, promovieron acciones para erradicar la violencia en el hogar, durante la cuarentena.

Paz, es el momento, en que uno asume que debe calmarse, para dar lo mejor de sí mismo y hacer el bien a quienes le rodean, sin egoísmo, con amor.

La segunda cualidad es la paciencia. El elemento que hace permanecer a la paz, aunque haya actitudes que intenten romperla. Paciencia es el momento en que uno toma aire y repite suavemente cual mantra… Concentrarse y no gritar. Concentrarse y no correr. Concentrarse y no salir. Concentrarse y no contestar a la necedad. Concentrarse y amar, aunque las acciones del mundo, nos alteren hasta el límite de lo racional… Paciencia.

Benignidad es la tercera, la capacidad de hacer el bien, aunque nuestro deseo sea la venganza. Ese momento en que el adversario rebaso la última raya de la tolerancia y estamos en condiciones de superioridad para aplicar acciones que lo destruyan, pero eso traería mal a largo plazo. Lastimaría nuestra esencia y endurecería el corazón. Así que, en lugar de actuar con inflexibilidad, buscamos una salida, menos ruda, pero igual de eficaz para lograr el objetivo. Porque tenemos la autoridad para ello.

El creer sería la siguiente característica. Creer en lo que hacemos, en el resultado esperado. En la certeza de lo que se espera. Si no creemos, todo esfuerzo y su consecuencia, están condenados al azar y no hay pasión en el azar. Sólo indecisión y abandono. Falta de planeación y de metas a lograr. No se trabaja para ser mejor, estar mejor, vivir mejor. La fe, es marcar el punto al que se quiere llegar y caminar hacia el.

En mi andar por la vida, he conocido algunas personas en autoridad, que parece que no rompen ni un plato. Los he visto en situaciones de adversidad con total calma. Escuchando a las partes en contra, las acusaciones, los manoteos, las amenazas, mientras el viento apenas mueve su cabello y cuando todos han terminado de vociferar alterando el orden y la paz, ellos caminan con mansedumbre y templanza, para hacer el bien y hacer lo mejor. Mansedumbre y templanza.

Nada de esto es posible, sin amor, al semejante, al trabajo, al estudio, a la pareja, a los hijos, al Creador y no a sus cosas. Por amor uno es capaz de grandes sacrificios. Hasta de quedarse en casa por el bien mayor de la salud y la vida. De uno y de otros.

Así que, aprovechemos la oportunidad de fortalecer el carácter en la cuarentena. Falta poco.

Este tiempo de recogimiento forzoso y paz a tumbaburros, hay que aprovecharlo para ser mejores. Que al terminar la contingencia seamos mejores seres humanos que lo que éramos. Dicen los expertos, que crear un hábito, requiere la repetición constante de 2 a 3 semanas y es más o menos, lo que nos queda de resguardo.

Toda sociedad está constituida por individuos, de modo que, si tenemos mejores personas, la sociedad será más fuerte y sana.

Fortalecer el carácter, no es cosa fácil. Debe tener cualidades que lo hagan resaltar positivamente ante las adversidades. Hay que tener paz, para observar objetivamente la condición en que nos encontramos y tomar decisiones correctas. Paz, para escuchar argumentos contrarios a los nuestros. Para convivir en familia. Para atender a los hijos y comprenderlos. Para escuchar al Jefe. Para quedarse en casa y no estar como león enjaulado, buscando con quien desquitar nuestra frustración.

La paz es tan importante, que el gobierno del Estado de México y el de Toluca, promovieron acciones para erradicar la violencia en el hogar, durante la cuarentena.

Paz, es el momento, en que uno asume que debe calmarse, para dar lo mejor de sí mismo y hacer el bien a quienes le rodean, sin egoísmo, con amor.

La segunda cualidad es la paciencia. El elemento que hace permanecer a la paz, aunque haya actitudes que intenten romperla. Paciencia es el momento en que uno toma aire y repite suavemente cual mantra… Concentrarse y no gritar. Concentrarse y no correr. Concentrarse y no salir. Concentrarse y no contestar a la necedad. Concentrarse y amar, aunque las acciones del mundo, nos alteren hasta el límite de lo racional… Paciencia.

Benignidad es la tercera, la capacidad de hacer el bien, aunque nuestro deseo sea la venganza. Ese momento en que el adversario rebaso la última raya de la tolerancia y estamos en condiciones de superioridad para aplicar acciones que lo destruyan, pero eso traería mal a largo plazo. Lastimaría nuestra esencia y endurecería el corazón. Así que, en lugar de actuar con inflexibilidad, buscamos una salida, menos ruda, pero igual de eficaz para lograr el objetivo. Porque tenemos la autoridad para ello.

El creer sería la siguiente característica. Creer en lo que hacemos, en el resultado esperado. En la certeza de lo que se espera. Si no creemos, todo esfuerzo y su consecuencia, están condenados al azar y no hay pasión en el azar. Sólo indecisión y abandono. Falta de planeación y de metas a lograr. No se trabaja para ser mejor, estar mejor, vivir mejor. La fe, es marcar el punto al que se quiere llegar y caminar hacia el.

En mi andar por la vida, he conocido algunas personas en autoridad, que parece que no rompen ni un plato. Los he visto en situaciones de adversidad con total calma. Escuchando a las partes en contra, las acusaciones, los manoteos, las amenazas, mientras el viento apenas mueve su cabello y cuando todos han terminado de vociferar alterando el orden y la paz, ellos caminan con mansedumbre y templanza, para hacer el bien y hacer lo mejor. Mansedumbre y templanza.

Nada de esto es posible, sin amor, al semejante, al trabajo, al estudio, a la pareja, a los hijos, al Creador y no a sus cosas. Por amor uno es capaz de grandes sacrificios. Hasta de quedarse en casa por el bien mayor de la salud y la vida. De uno y de otros.

Así que, aprovechemos la oportunidad de fortalecer el carácter en la cuarentena. Falta poco.