/ jueves 20 de julio de 2023

Subrayando | Hay miedo en el cambio

Es la primera vez en más de 90 años, en que el gobierno del Estado de México va a ser gobernado por un integrante de otro partido político, es la primera vez que va a ser gobernado por una mujer (Eso es bueno, cuando menos se otorga el beneficio de la duda), y como cada seis años, los trabajadores de confianza, no tienen seguridad de permanecer en su trabajo actual.

Miedo, o cuando menos incertidumbre, temor, nervios, estrés, angustia, por lo que vaya a pasar. Las actitudes y el carácter cambia en la persona, no solamente en la oficina sino también en la casa; se oye decir: “déjalo, está nervioso, ya viene el posible cambio”( no aseguran que vaya a dejar su trabajo).

Los nervios hacen temblar la voz, estar aturdido, sudar las manos, perder el equilibrio, sentir mareo, dolor de cabeza que no hace pensar bien; confusión en cómo va a reaccionar cuando le aseguren el cambio, qué decir en la casa, a los amigos y parientes, sobre todo qué hacer, es decir: ser otra persona a la de hace unos meses.

Después se tiene que enfrentar la realidad, la primera llamada formal, preparen todos los documentos en orden, el informe puntual delo que se ha realizado, de lo que está pendiente, desde luego del manejo claro y preciso del manejo de recursos, vayan preparando sacar sus objetos personales, vaciar escritorios, llevarse las plantitas, los retratos familiares u otros, solo objetos personales, reiteran; porque seguro ya en la oficina no estará el retrato del gobernador saliente, los de los compañeros de partido, las paredes vacías.

La segunda llamada, se tiene que presentar a tales horas, en tal lugar para recibir indicaciones de cómo y a quien se va hacer la entrega-recepción. Tercera y última: todos tienen que firmar su carta renuncia (y es casi seguro que la aceptan, por lo que es, casi definitiva, pero a veces, con suerte y ser muy buen trabajador no se recibe la carta de renuncia al cargo).

Después de firmar, con la cara pálida, desencajada, la cabeza baja, el paso lento, sin pronunciar palabra, a veces el trabajador se resiste a salir de la oficina, otras salen rápido; cuanto antes mejor.

¿Pero, los cerca de cinco mil servidores públicos de confianza que padecerán ese calvario, tendrán preparado ese cambio de vida? , algunos sí, desde que llegaron el primer día a trabajar con la confianza del superior, pensaron en ese momento, los poco honestos se olvidaron que iban para servir al Estado y a México, en una buena oportunidad y se dedicaron a pensar solo en ellos y sus intereses, pero hay muchos que ni siquiera pensaron que llegaría el momento de retirarse para dar paso a otra administración y otros más que se prepararon ahorrando.

Precisamente, hace unos días, en la clausura de cursos de una escuela para adultos de la Secretaría de Educación, me sorprendió que algunas señoras recibieran su diploma de diferentes oficios y actividades que enseñan en esas escuelas, les pregunté: ¿Qué hacen aquí, ya no trabajan en la oficina de gobierno? me contestaron: "mire maestra, hace un año pensamos en estos momentos de cambio de gobierno, y dijimos en nuestras horas libres, al salir todos los días de trabajar, vamos a aprender algo que nos guste y sea útil para poner un negocito, de costureras, de cocina, de oficios, de computación, de peinados etc,. Ahora que tenemos nuestro diploma, estamos felices, ya no nos preocupa tanto dejar la oficina, vamos a seguir adelante, aunque ganemos un poco menos al principio, pero le vamos a echar muchas ganas”

Las abracé porque me habían dado una excelente lección, y les dije convencida: “seguro van a tener mucho éxito” y con la sonrisa en los labios salieron platicando de las bondades de esas escuelas para adultos.

Es la primera vez en más de 90 años, en que el gobierno del Estado de México va a ser gobernado por un integrante de otro partido político, es la primera vez que va a ser gobernado por una mujer (Eso es bueno, cuando menos se otorga el beneficio de la duda), y como cada seis años, los trabajadores de confianza, no tienen seguridad de permanecer en su trabajo actual.

Miedo, o cuando menos incertidumbre, temor, nervios, estrés, angustia, por lo que vaya a pasar. Las actitudes y el carácter cambia en la persona, no solamente en la oficina sino también en la casa; se oye decir: “déjalo, está nervioso, ya viene el posible cambio”( no aseguran que vaya a dejar su trabajo).

Los nervios hacen temblar la voz, estar aturdido, sudar las manos, perder el equilibrio, sentir mareo, dolor de cabeza que no hace pensar bien; confusión en cómo va a reaccionar cuando le aseguren el cambio, qué decir en la casa, a los amigos y parientes, sobre todo qué hacer, es decir: ser otra persona a la de hace unos meses.

Después se tiene que enfrentar la realidad, la primera llamada formal, preparen todos los documentos en orden, el informe puntual delo que se ha realizado, de lo que está pendiente, desde luego del manejo claro y preciso del manejo de recursos, vayan preparando sacar sus objetos personales, vaciar escritorios, llevarse las plantitas, los retratos familiares u otros, solo objetos personales, reiteran; porque seguro ya en la oficina no estará el retrato del gobernador saliente, los de los compañeros de partido, las paredes vacías.

La segunda llamada, se tiene que presentar a tales horas, en tal lugar para recibir indicaciones de cómo y a quien se va hacer la entrega-recepción. Tercera y última: todos tienen que firmar su carta renuncia (y es casi seguro que la aceptan, por lo que es, casi definitiva, pero a veces, con suerte y ser muy buen trabajador no se recibe la carta de renuncia al cargo).

Después de firmar, con la cara pálida, desencajada, la cabeza baja, el paso lento, sin pronunciar palabra, a veces el trabajador se resiste a salir de la oficina, otras salen rápido; cuanto antes mejor.

¿Pero, los cerca de cinco mil servidores públicos de confianza que padecerán ese calvario, tendrán preparado ese cambio de vida? , algunos sí, desde que llegaron el primer día a trabajar con la confianza del superior, pensaron en ese momento, los poco honestos se olvidaron que iban para servir al Estado y a México, en una buena oportunidad y se dedicaron a pensar solo en ellos y sus intereses, pero hay muchos que ni siquiera pensaron que llegaría el momento de retirarse para dar paso a otra administración y otros más que se prepararon ahorrando.

Precisamente, hace unos días, en la clausura de cursos de una escuela para adultos de la Secretaría de Educación, me sorprendió que algunas señoras recibieran su diploma de diferentes oficios y actividades que enseñan en esas escuelas, les pregunté: ¿Qué hacen aquí, ya no trabajan en la oficina de gobierno? me contestaron: "mire maestra, hace un año pensamos en estos momentos de cambio de gobierno, y dijimos en nuestras horas libres, al salir todos los días de trabajar, vamos a aprender algo que nos guste y sea útil para poner un negocito, de costureras, de cocina, de oficios, de computación, de peinados etc,. Ahora que tenemos nuestro diploma, estamos felices, ya no nos preocupa tanto dejar la oficina, vamos a seguir adelante, aunque ganemos un poco menos al principio, pero le vamos a echar muchas ganas”

Las abracé porque me habían dado una excelente lección, y les dije convencida: “seguro van a tener mucho éxito” y con la sonrisa en los labios salieron platicando de las bondades de esas escuelas para adultos.