/ lunes 8 de junio de 2020

#TodoComunica | Punto de quiebre en educación

La imaginación, la conciencia y el sentido de responsabilidad serán los elementos que permitan aprovechar la tecnología para crear un mundo mejor, y en el futuro –a partir de la pandemia por Covid-19- “el saber” tendrá que generarse dinámicamente, de manera que la educación deberá basarse más en proyectos, en construir experiencias que ayuden a las y los estudiantes, y en superar los límites de las disciplinas temáticas.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la educación después del Covid-19 deberá enfatizar el desarrollo de las capacidades cognitivas, sociales y emocionales, y trascender el contexto tradicional en el que el propósito de la enseñanza es impartir “conocimiento prefabricado” y en decirles a las y los docentes qué hacer y cómo hacerlo –como “organización industrial del trabajo”- para obtener los “resultados deseados”.

El documento señala que “el reto es convertir la docencia en una profesión de trabajadores avanzados del conocimiento, que desempeñen su función con una gran autonomía profesional y dentro de una cultura de colaboración”.

Junto con la institución finlandesa –sin ánimo de lucro- de innovaciones educativas HundrED, la OCDE obtuvo las perspectivas de expertos educadores y empresas especializadas de más de 30 países. De los participantes, 87 % se muestran “muy preocupados” por el aumento de la desigualdad en la educación y sólo 6 % considera que su sistema educativo está “altamente preparado para afrontar la situación”.

Los principales problemas identificados: la ansiedad y la falta de motivación de los alumnos; las dificultades para mantener una relación positiva estudiantes-profesores-familias; las habilidades de los educadores para adaptarse; las desigualdades de acceso a la tecnología; las diferencias en la colaboración de las familias y las posibilidades de hacer compatible el trabajo de los padres con la educación en casa.

Andreas Schleider, director de Educación de la OCDE, señala un hecho real: “los estudiantes privilegiados consiguieron sortear rápidamente las puertas cerradas de los centros y encontrar vías hacia oportunidades de aprendizaje alternativas, apoyados por sus padres y deseosos de aprender; los de familias desfavorecidas se quedaron fuera cuando las escuelas cerraron”.

Cuando la situación socioeconómica de una familia es -más que nunca- determinante para que las y los estudiantes puedan aprender, el reto de los sistemas educativos es crear modelos más resilientes, flexibles y preparados.

PERCEPCIÓN

Este martes 9 de junio, a las 11:00 horas, el secretario de Docencia de la UAEM, Marco Antonio Luna Pichardo, resolverá –en Facebook live- dudas con respecto al ciclo escolar y los trámites administrativos en la Universidad Autónoma del Estado de México. Todo un reto.

Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEMéx.

Twitter: @RJoyaC / Instagram: joya.ricardo11

La imaginación, la conciencia y el sentido de responsabilidad serán los elementos que permitan aprovechar la tecnología para crear un mundo mejor, y en el futuro –a partir de la pandemia por Covid-19- “el saber” tendrá que generarse dinámicamente, de manera que la educación deberá basarse más en proyectos, en construir experiencias que ayuden a las y los estudiantes, y en superar los límites de las disciplinas temáticas.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la educación después del Covid-19 deberá enfatizar el desarrollo de las capacidades cognitivas, sociales y emocionales, y trascender el contexto tradicional en el que el propósito de la enseñanza es impartir “conocimiento prefabricado” y en decirles a las y los docentes qué hacer y cómo hacerlo –como “organización industrial del trabajo”- para obtener los “resultados deseados”.

El documento señala que “el reto es convertir la docencia en una profesión de trabajadores avanzados del conocimiento, que desempeñen su función con una gran autonomía profesional y dentro de una cultura de colaboración”.

Junto con la institución finlandesa –sin ánimo de lucro- de innovaciones educativas HundrED, la OCDE obtuvo las perspectivas de expertos educadores y empresas especializadas de más de 30 países. De los participantes, 87 % se muestran “muy preocupados” por el aumento de la desigualdad en la educación y sólo 6 % considera que su sistema educativo está “altamente preparado para afrontar la situación”.

Los principales problemas identificados: la ansiedad y la falta de motivación de los alumnos; las dificultades para mantener una relación positiva estudiantes-profesores-familias; las habilidades de los educadores para adaptarse; las desigualdades de acceso a la tecnología; las diferencias en la colaboración de las familias y las posibilidades de hacer compatible el trabajo de los padres con la educación en casa.

Andreas Schleider, director de Educación de la OCDE, señala un hecho real: “los estudiantes privilegiados consiguieron sortear rápidamente las puertas cerradas de los centros y encontrar vías hacia oportunidades de aprendizaje alternativas, apoyados por sus padres y deseosos de aprender; los de familias desfavorecidas se quedaron fuera cuando las escuelas cerraron”.

Cuando la situación socioeconómica de una familia es -más que nunca- determinante para que las y los estudiantes puedan aprender, el reto de los sistemas educativos es crear modelos más resilientes, flexibles y preparados.

PERCEPCIÓN

Este martes 9 de junio, a las 11:00 horas, el secretario de Docencia de la UAEM, Marco Antonio Luna Pichardo, resolverá –en Facebook live- dudas con respecto al ciclo escolar y los trámites administrativos en la Universidad Autónoma del Estado de México. Todo un reto.

Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEMéx.

Twitter: @RJoyaC / Instagram: joya.ricardo11