/ miércoles 24 de octubre de 2018

Vida Pública


La gran oportunidad del PRI

Lejos de desaparecer, en sentido contrario a irse desvaneciendo, independientemente de que decida cambiar de nombre y emblema, el PRI tiene la gran oportunidad de empatizar con los electores, de ofrecerles un futuro posible y mejor, de coincidir con la gente en propósitos, y cohesionarse en la acción con la ciudadanía para llevar a cabo, juntos, la más importante, urgente, necesaria y posible transformación, para lograr que todos vivamos con seguridad, justicia y paz.

Me explico: el gobierno entrante ha trazado una amorfa política pública en lo tocante a los Derechos Humanos, la seguridad y la justicia. Una iniciativa presentada en el Senado, otra en la Cámara de Diputados, foros iniciados y suspendidos, diversas declaraciones aisladas, el anuncio de 50 mil efectivos más para las fuerzas federales. Cada una de ellas, propuestas discutibles y mejorables, todas en su conjunto, permiten entender que el Presidente Electo no sabe qué hacer al respecto o, en el mejor de los casos, que se trata de una estrategia incremental, que más allá del nombre y número de áreas de gobierno abocadas a la misma misión, no cambia en nada el modo de hacer las cosas.

De los casi 34 millones de delitos que cada año ocurren en el país, nada más 155 mil son resueltos y los delincuentes reciben sentencia condenatoria. Y eso ocurre porque los encontraron en flagrancia, “con las manos en la masa”, no los descubren, se los encuentran. A más del 90 por ciento de ellos los aprehenden los policías municipales. Es decir, de todas las existentes, la policía municipal es la más efectiva, aunque también sea la más mal afamada. Por eso, resolver el grave problema de la inseguridad en que vivimos exige, indudablemente, fortalecer a la policía de proximidad, y esto nada más es posible, haciéndolo de abajo hacia arriba y de la periferia al centro.

Ante el desalentador prearranque del gobierno electo y las pálidas iniciativas presentadas por legisladores de MORENA, la oportunidad para el PRI radica en atreverse a “recoger el guante”. Aunque disminuida, su presencia territorial en ayuntamientos de todo el país, su fuerza en todos los congresos locales, la influencia de senadores y diputados federales de peso, el importante número de gobernadores que conserva y, sobre todo, la innegable e incomparable presencia que mantiene entre la sociedad en todo el territorio nacional, le permiten ser la única fuerza política que puede encabezar una cruzada nacional para no solo cambiar la cantidad de recursos de toda naturaleza, destinados a la seguridad, sino hacerlo de mejor manera, observando y adaptando a nuestra realidad el modelo de los países democráticos líderes en este rubro.

Dos reformas constitucionales, al menos dos leyes nuevas, y una decena de reformas legales son suficientes. A ello hay que agregar un activismo de política incesante y una acción comunicativa ejemplar, que pondrían al PRI en el centro de los intereses ciudadanos y en la simpatía de la sociedad mexicana y mexiquense. El reto y la oportunidad del PRI están por igual en el ámbito federal, estatal y municipal. A ver si alguno los asume.

@HuicocheaAlanis


La gran oportunidad del PRI

Lejos de desaparecer, en sentido contrario a irse desvaneciendo, independientemente de que decida cambiar de nombre y emblema, el PRI tiene la gran oportunidad de empatizar con los electores, de ofrecerles un futuro posible y mejor, de coincidir con la gente en propósitos, y cohesionarse en la acción con la ciudadanía para llevar a cabo, juntos, la más importante, urgente, necesaria y posible transformación, para lograr que todos vivamos con seguridad, justicia y paz.

Me explico: el gobierno entrante ha trazado una amorfa política pública en lo tocante a los Derechos Humanos, la seguridad y la justicia. Una iniciativa presentada en el Senado, otra en la Cámara de Diputados, foros iniciados y suspendidos, diversas declaraciones aisladas, el anuncio de 50 mil efectivos más para las fuerzas federales. Cada una de ellas, propuestas discutibles y mejorables, todas en su conjunto, permiten entender que el Presidente Electo no sabe qué hacer al respecto o, en el mejor de los casos, que se trata de una estrategia incremental, que más allá del nombre y número de áreas de gobierno abocadas a la misma misión, no cambia en nada el modo de hacer las cosas.

De los casi 34 millones de delitos que cada año ocurren en el país, nada más 155 mil son resueltos y los delincuentes reciben sentencia condenatoria. Y eso ocurre porque los encontraron en flagrancia, “con las manos en la masa”, no los descubren, se los encuentran. A más del 90 por ciento de ellos los aprehenden los policías municipales. Es decir, de todas las existentes, la policía municipal es la más efectiva, aunque también sea la más mal afamada. Por eso, resolver el grave problema de la inseguridad en que vivimos exige, indudablemente, fortalecer a la policía de proximidad, y esto nada más es posible, haciéndolo de abajo hacia arriba y de la periferia al centro.

Ante el desalentador prearranque del gobierno electo y las pálidas iniciativas presentadas por legisladores de MORENA, la oportunidad para el PRI radica en atreverse a “recoger el guante”. Aunque disminuida, su presencia territorial en ayuntamientos de todo el país, su fuerza en todos los congresos locales, la influencia de senadores y diputados federales de peso, el importante número de gobernadores que conserva y, sobre todo, la innegable e incomparable presencia que mantiene entre la sociedad en todo el territorio nacional, le permiten ser la única fuerza política que puede encabezar una cruzada nacional para no solo cambiar la cantidad de recursos de toda naturaleza, destinados a la seguridad, sino hacerlo de mejor manera, observando y adaptando a nuestra realidad el modelo de los países democráticos líderes en este rubro.

Dos reformas constitucionales, al menos dos leyes nuevas, y una decena de reformas legales son suficientes. A ello hay que agregar un activismo de política incesante y una acción comunicativa ejemplar, que pondrían al PRI en el centro de los intereses ciudadanos y en la simpatía de la sociedad mexicana y mexiquense. El reto y la oportunidad del PRI están por igual en el ámbito federal, estatal y municipal. A ver si alguno los asume.

@HuicocheaAlanis

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