/ miércoles 26 de junio de 2019

Vida Pública


Tercera propuesta para mejorar la seguridad

Para recuperar la paz en nuestras comunidades, anteriormente propusimos en este espacio realizar estudios municipales de victimización y facultar a las policías, subrayadamente a las municipales, a recibir denuncias y permitir que inicien las investigaciones de los delitos.Sencillos pasos iniciales para resolver un problema complejo.Sugerencias a las que en esta colaboración sumamos una tercera:aclaremos qué le corresponde hacer a la policía municipal, cuál es la responsabilidad de las policías estatales y qué debería hacerla Guardia Nacional.

Recordemos un poco: Las encuestas municipales de victimización que lamentable y sorprendentemente casi ningún ayuntamiento realiza, son el instrumento científico que permite conocer todos los delitos que ocurren en el territorio municipal, de los que actualmente las autoridades ni se enteran, porque las víctimas no acuden a presentar denuncias, pues no conservan esperanza de recibir justicia. Tan elemental como inexistente, la ausencia de estos estudios en las oficinas gubernamentales hace que los gobiernos de los tres ámbitos den “palos de ciego”, pues enfrentan el crimen sin saber en dónde, cómo y cuándo ocurren los delitos, esa es la causa principal de la proverbial ineficacia de los gobernantes en esa tarea.

La siguiente propuesta, facultar a la policía para recibir denuncias e iniciar investigaciones, no es otra cosa que hacer como vemos en las series televisivas y películas, y como ocurre, salvo en nuestro país, en todo el mundo: que la policía investigue. Lo ideal sería reformar el artículo 21 constitucional para quitar el “cuello de botella” que es el Ministerio Público, y evitar el absurdo, hoy vigente, que indica que éste debe dirigir las investigaciones, siendo que no está preparado para hacerlo, no es su vocación original, no lo hace y hasta persuade, por no decir atemoriza, a cuantos puede de los pocos ciudadanos que ingenuamente se acercan a su antihigiénica barandilla a pedir justicia.

Sea reformando el artículo 21 constitucional o, de aquí a que senadores y diputados se enteran, entienden o se atreven a plantearlo, firmando convenios de colaboración entre cada cuerpo policial y la fiscalía respectiva, al amparo de la legislación penal vigente, es urgente facultar -y capacitar- a las policías, sobre todo a las municipales que tienen más elementos y están más cercanas a la población, para que por cualquier medio y obviando formalidades, ahora que la tecnología lo facilita tanto, puedan recibir denuncias e iniciar inmediatamente las investigaciones. Y ya instalados en esta ruta, establecer que cuando tengan a un detenido, éste sea presentado, de una vez, ante un juez, y no al MP, para liberar a este último de tareas y permitir que se aboque a su genuina función -para la cual sí fue preparado en las facultades de Derecho- de ser el defensor jurídico de la sociedad.

En esta línea de razonamiento el siguiente paso es, pues, precisar que la policía municipal es la facilitadora de la vida civilizada en la comunidad, dada su proximidad y perfil de vecino uniformado, que le corresponde atender el grueso de las conductas antisociales, ahí donde efectivamente ocurren, aunque actualmente no se denuncien, que debe responder inmediatamente a los delitos “de bagatela” que son los más frecuentes, más numerosos, los que aquejan a más personas y, sorprendentemente, los más sencillos de resolver, los que hoy nadie atiende, como el asalto en vía pública, robo de autos y casa-habitación y violencia doméstica que por desatendida suele derivar en feminicidio. Son esos los que generan la percepción de inseguridad y los que la policía municipal sí puede combatir.

Ala policía estatal debería corresponder el cuidado de los caminos y carreteras estatales, con especial observancia del transporte público y cuidando del transporte de carga, además de la muy importante conservación estratégica de unidades de protección y respuesta rápida, para entrar en auxilio o complemento, subsidiariamente, delas corporaciones municipales.

Y atender los grandes delitos, los más indignantes e impresionantes, los que atentan contra la vida, la dignidad y los más altos valores de la vida humana y la civilización que llegan a poner en riesgo la armonía social y hasta amenazan la permanencia del Estado Mexicano(no andar jugando a “las traes” en la frontera sur del país)debe corresponder a las fuerzas federales, ahora aglutinadas en laGuardia Nacional.

Van tres propuestas, cada una relativamente sencilla de ejecutar y cada cual portadora de enormes beneficios. Las tres, sumadas, entendidas e implementadas sistemáticamente, ya dibujan un perfil de solución al desafío de la inseguridad. Hasta ahora, las autoridades no han mostrado estrategia alguna que dé claridad de propósito ni integralidad de visión. Ahora podemos asegurar que trabajando con estrategia, recuperar la armonía social no sólo es deseable, también es posible.

@HuicocheaAlanis


Tercera propuesta para mejorar la seguridad

Para recuperar la paz en nuestras comunidades, anteriormente propusimos en este espacio realizar estudios municipales de victimización y facultar a las policías, subrayadamente a las municipales, a recibir denuncias y permitir que inicien las investigaciones de los delitos.Sencillos pasos iniciales para resolver un problema complejo.Sugerencias a las que en esta colaboración sumamos una tercera:aclaremos qué le corresponde hacer a la policía municipal, cuál es la responsabilidad de las policías estatales y qué debería hacerla Guardia Nacional.

Recordemos un poco: Las encuestas municipales de victimización que lamentable y sorprendentemente casi ningún ayuntamiento realiza, son el instrumento científico que permite conocer todos los delitos que ocurren en el territorio municipal, de los que actualmente las autoridades ni se enteran, porque las víctimas no acuden a presentar denuncias, pues no conservan esperanza de recibir justicia. Tan elemental como inexistente, la ausencia de estos estudios en las oficinas gubernamentales hace que los gobiernos de los tres ámbitos den “palos de ciego”, pues enfrentan el crimen sin saber en dónde, cómo y cuándo ocurren los delitos, esa es la causa principal de la proverbial ineficacia de los gobernantes en esa tarea.

La siguiente propuesta, facultar a la policía para recibir denuncias e iniciar investigaciones, no es otra cosa que hacer como vemos en las series televisivas y películas, y como ocurre, salvo en nuestro país, en todo el mundo: que la policía investigue. Lo ideal sería reformar el artículo 21 constitucional para quitar el “cuello de botella” que es el Ministerio Público, y evitar el absurdo, hoy vigente, que indica que éste debe dirigir las investigaciones, siendo que no está preparado para hacerlo, no es su vocación original, no lo hace y hasta persuade, por no decir atemoriza, a cuantos puede de los pocos ciudadanos que ingenuamente se acercan a su antihigiénica barandilla a pedir justicia.

Sea reformando el artículo 21 constitucional o, de aquí a que senadores y diputados se enteran, entienden o se atreven a plantearlo, firmando convenios de colaboración entre cada cuerpo policial y la fiscalía respectiva, al amparo de la legislación penal vigente, es urgente facultar -y capacitar- a las policías, sobre todo a las municipales que tienen más elementos y están más cercanas a la población, para que por cualquier medio y obviando formalidades, ahora que la tecnología lo facilita tanto, puedan recibir denuncias e iniciar inmediatamente las investigaciones. Y ya instalados en esta ruta, establecer que cuando tengan a un detenido, éste sea presentado, de una vez, ante un juez, y no al MP, para liberar a este último de tareas y permitir que se aboque a su genuina función -para la cual sí fue preparado en las facultades de Derecho- de ser el defensor jurídico de la sociedad.

En esta línea de razonamiento el siguiente paso es, pues, precisar que la policía municipal es la facilitadora de la vida civilizada en la comunidad, dada su proximidad y perfil de vecino uniformado, que le corresponde atender el grueso de las conductas antisociales, ahí donde efectivamente ocurren, aunque actualmente no se denuncien, que debe responder inmediatamente a los delitos “de bagatela” que son los más frecuentes, más numerosos, los que aquejan a más personas y, sorprendentemente, los más sencillos de resolver, los que hoy nadie atiende, como el asalto en vía pública, robo de autos y casa-habitación y violencia doméstica que por desatendida suele derivar en feminicidio. Son esos los que generan la percepción de inseguridad y los que la policía municipal sí puede combatir.

Ala policía estatal debería corresponder el cuidado de los caminos y carreteras estatales, con especial observancia del transporte público y cuidando del transporte de carga, además de la muy importante conservación estratégica de unidades de protección y respuesta rápida, para entrar en auxilio o complemento, subsidiariamente, delas corporaciones municipales.

Y atender los grandes delitos, los más indignantes e impresionantes, los que atentan contra la vida, la dignidad y los más altos valores de la vida humana y la civilización que llegan a poner en riesgo la armonía social y hasta amenazan la permanencia del Estado Mexicano(no andar jugando a “las traes” en la frontera sur del país)debe corresponder a las fuerzas federales, ahora aglutinadas en laGuardia Nacional.

Van tres propuestas, cada una relativamente sencilla de ejecutar y cada cual portadora de enormes beneficios. Las tres, sumadas, entendidas e implementadas sistemáticamente, ya dibujan un perfil de solución al desafío de la inseguridad. Hasta ahora, las autoridades no han mostrado estrategia alguna que dé claridad de propósito ni integralidad de visión. Ahora podemos asegurar que trabajando con estrategia, recuperar la armonía social no sólo es deseable, también es posible.

@HuicocheaAlanis

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