/ miércoles 18 de septiembre de 2019

Vida Pública / Consolidar el legado de ADM


Geológica, política, administrativa y financieramente inestable, el complicado primer tercio del gobierno de Alfredo del Mazo, que simbólicamente cerrará al rendir su segundo informe de gobierno la próxima semana, luce como la cima de una empinada cuesta, tras la que ya se anuncia el 2020 como la primera planicie, en la que sería deseable se despliegue toda la fuerza acumulada. Sin proceso electoral encima, con gobiernos municipales plenamente establecidos, una legislatura local encarrilada en la modernización del marco jurídico y un gobierno federal bien asentado, en un clima de pluralidad como nunca antes, los meses restantes del año en curso y los doce del entrante, serán los mejores para consolidar su gobierno, acercarlo a la ciudadanía, mejorar los servicios, incluyendo la seguridad, diferenciarlo completamente de sus precedentes y traducir el mandato legal que ya posee, en liderazgo político y social. En suma: es momento de consolidar el legado de Alfredo del Mazo Maza.

Tres son las áreas de oportunidad más visibles: 1) alienar los esfuerzos, recursos y fortalezas políticas, jurídicas y administrativas para que sean claramente iguales los intereses de la sociedad y los del gobernante; 2) condición indispensable, pero insuficiente, corregir la estrategia de seguridad pública, conforme al Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica, que promueve sin mucho aspaviento la 4T, incluso para hacer corresponsable de los resultados al gobierno federal; y 3) generar más recursos propios por medio de la incorporación de tecnología para facilitar la creación y operación de empresas, favorecer la movilidad moderna y segura en las ciudades, y ayudar a los ayuntamientos a modernizar y usar sus fuentes de recursos propios.

Precedidas de ajustes legales tan profundos como precisos, y de una reordenación del aparato público, para hacer más con menos y lograr un gasto más eficiente en términos de servicio a la comunidad, esas acciones son posibles y necesarias, y el gobierno del Estado cuenta con el personal y la experiencia para hacerlo.

Firmeza y fuerza han sido la impronta del gobierno, con énfasis en una política social enfocada en las mujeres. Eso ha permitido un primer tercio del sexenio en las condiciones de todos conocidas. Debe haber cifras y estudios del desempeño gubernamental, para evaluarlo. Pero lo que sin duda es necesario es un nuevo brío que permita aprovechar que las mejores condiciones para el gobernador están por venir.

El despegue del gobierno del Estado fue largo y complicado por razones ya citadas de diversa naturaleza. El aparato público está alcanzando “altura y velocidad de crucero”; en la siguiente etapa, donde enfrentará desafíos de nuevo cuño, la ciudadanía no sólo espera un buen esfuerzo, sino extraordinarios resultados.

@HuicocheaAlanis


Geológica, política, administrativa y financieramente inestable, el complicado primer tercio del gobierno de Alfredo del Mazo, que simbólicamente cerrará al rendir su segundo informe de gobierno la próxima semana, luce como la cima de una empinada cuesta, tras la que ya se anuncia el 2020 como la primera planicie, en la que sería deseable se despliegue toda la fuerza acumulada. Sin proceso electoral encima, con gobiernos municipales plenamente establecidos, una legislatura local encarrilada en la modernización del marco jurídico y un gobierno federal bien asentado, en un clima de pluralidad como nunca antes, los meses restantes del año en curso y los doce del entrante, serán los mejores para consolidar su gobierno, acercarlo a la ciudadanía, mejorar los servicios, incluyendo la seguridad, diferenciarlo completamente de sus precedentes y traducir el mandato legal que ya posee, en liderazgo político y social. En suma: es momento de consolidar el legado de Alfredo del Mazo Maza.

Tres son las áreas de oportunidad más visibles: 1) alienar los esfuerzos, recursos y fortalezas políticas, jurídicas y administrativas para que sean claramente iguales los intereses de la sociedad y los del gobernante; 2) condición indispensable, pero insuficiente, corregir la estrategia de seguridad pública, conforme al Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica, que promueve sin mucho aspaviento la 4T, incluso para hacer corresponsable de los resultados al gobierno federal; y 3) generar más recursos propios por medio de la incorporación de tecnología para facilitar la creación y operación de empresas, favorecer la movilidad moderna y segura en las ciudades, y ayudar a los ayuntamientos a modernizar y usar sus fuentes de recursos propios.

Precedidas de ajustes legales tan profundos como precisos, y de una reordenación del aparato público, para hacer más con menos y lograr un gasto más eficiente en términos de servicio a la comunidad, esas acciones son posibles y necesarias, y el gobierno del Estado cuenta con el personal y la experiencia para hacerlo.

Firmeza y fuerza han sido la impronta del gobierno, con énfasis en una política social enfocada en las mujeres. Eso ha permitido un primer tercio del sexenio en las condiciones de todos conocidas. Debe haber cifras y estudios del desempeño gubernamental, para evaluarlo. Pero lo que sin duda es necesario es un nuevo brío que permita aprovechar que las mejores condiciones para el gobernador están por venir.

El despegue del gobierno del Estado fue largo y complicado por razones ya citadas de diversa naturaleza. El aparato público está alcanzando “altura y velocidad de crucero”; en la siguiente etapa, donde enfrentará desafíos de nuevo cuño, la ciudadanía no sólo espera un buen esfuerzo, sino extraordinarios resultados.

@HuicocheaAlanis

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