/ miércoles 1 de junio de 2022

Vida Pública | Cuidar para progresar

En el mundo animal las creaturas más fuertes protegen a las débiles, entre los humanos cuidamos a quienes más lo necesitan. La diferencia entre proteger y cuidar es que esta última es una acción volutiva, voluntaria, derivada de una reflexión. Así fue desde el origen griego de la palabra cogitare, como sinónimo de pensar.
En la vida contemporánea, cada día es más visible la necesidad de cuidar, en la misma medida que cada vez es más difícil disponer de tiempo, entre otros recursos, para seguir cuidando. La primera infancia y la última vejez, son claramente los periodos de la vida en los que todos necesitamos cuidados para sobrevivir pero, entre ambas etapas ocurren episodios de enfermedad que igualmente exigen atención de alguien más y, para mala fortuna, no pocas personas requieren de cuidados durante todas sus vidas, desde el nacimiento, o después de algún accidente o enfermedad incapacitante. Y por si fuera poco, un segmento cada vez mayor de la sociedad se convierte en personas cuidadoras, en detrimento de su libre desarrollo de la personalidad.
El fenómeno, del que todos somos parte, en la acelerada sociedad del siglo XXI está adquiriendo dimensiones colosales, por lo que desborda el ámbito de lo íntimo y doméstico para, irremediablemente, convertirse en un asunto público y, como tal político, como muy bien lo ha explicado la Mtra. Adriana Sánchez Huitrón, de nuestra UAEMEX. Es, desde luego, un asunto que demanda la atención de la administración pública, en tanto disciplina académica, y en tanto instancia de gobierno responsable de gestionar su solución.
Así lo ha asumido con todo sentido de responsabilidad, Alfredo Del Mazo Maza, Gobernador del Estado de México que, el 22 de marzo pasado, refrendó el compromiso de su gobierno de instrumentar un Sistema Estatal de Cuidados. Correctamente, responsabilizó de la articulación de tal sistema -que no de su ejecución- a la Secretaría de las Mujeres, ya que la mayor carga de los trabajos de cuidados, ha sido asumido sin chistar, y con todo valor, principal, aunque injustamente, por las mujeres.
No todo es nuevo para las instancias de gobierno en materia de cuidados; en áreas como la de salud o protección civil, entre otras, existe una legendaria labor de cuidados que se despliegan desde el gobierno en respaldo de la comunidad pero, a todas luces, ha llegado el momento de hacer más con la visión que ha mostrado el gobernante.
Implementar el Sistema Estatal de Cuidados es de la mayor relevancia pues, bien operado, ese sistema permitiría importantes avances en salud pública, en especial en las comunidades más resagadas. El trabajo de cuidados en el ámbito urbano contribuiría definitivamente en detectar y contener los conflictos domésticos en etapa temprana, antes de que escalen en violencia y se conviertan en delitos, para restablecer el tejiendo social y la seguridad. En comunidades rurales, el trabajo de cuidados puede ser el brazo operativo más eficaz para detener el deterioro ambiental de bosques y ríos. El trabajo de cuidados, puede y debe ser uno de los ejes que cambien para bien la dinámica en la vida laboral de las personas, para que sean más productivas, competitivas e innovadoras. El trabajo de cuidados que tiene un volumen económico superior al de cualquier industria nacional (27 por ciento del PIB, conforme a los cálculos disponibles) daría vitalidad y energía al crecimiento económico que es tan urgente.
Como se advierte, cuidar es progresar, y esa es la tarea que Martha Hilda González, titular de la dependencia mencionada ha invitado a la comunidad IAPEM, a impulsar para cumplir una indicación superior pero, sobre todo, un mandato ético de nuestra época.

@HuicocheaAlanis

En el mundo animal las creaturas más fuertes protegen a las débiles, entre los humanos cuidamos a quienes más lo necesitan. La diferencia entre proteger y cuidar es que esta última es una acción volutiva, voluntaria, derivada de una reflexión. Así fue desde el origen griego de la palabra cogitare, como sinónimo de pensar.
En la vida contemporánea, cada día es más visible la necesidad de cuidar, en la misma medida que cada vez es más difícil disponer de tiempo, entre otros recursos, para seguir cuidando. La primera infancia y la última vejez, son claramente los periodos de la vida en los que todos necesitamos cuidados para sobrevivir pero, entre ambas etapas ocurren episodios de enfermedad que igualmente exigen atención de alguien más y, para mala fortuna, no pocas personas requieren de cuidados durante todas sus vidas, desde el nacimiento, o después de algún accidente o enfermedad incapacitante. Y por si fuera poco, un segmento cada vez mayor de la sociedad se convierte en personas cuidadoras, en detrimento de su libre desarrollo de la personalidad.
El fenómeno, del que todos somos parte, en la acelerada sociedad del siglo XXI está adquiriendo dimensiones colosales, por lo que desborda el ámbito de lo íntimo y doméstico para, irremediablemente, convertirse en un asunto público y, como tal político, como muy bien lo ha explicado la Mtra. Adriana Sánchez Huitrón, de nuestra UAEMEX. Es, desde luego, un asunto que demanda la atención de la administración pública, en tanto disciplina académica, y en tanto instancia de gobierno responsable de gestionar su solución.
Así lo ha asumido con todo sentido de responsabilidad, Alfredo Del Mazo Maza, Gobernador del Estado de México que, el 22 de marzo pasado, refrendó el compromiso de su gobierno de instrumentar un Sistema Estatal de Cuidados. Correctamente, responsabilizó de la articulación de tal sistema -que no de su ejecución- a la Secretaría de las Mujeres, ya que la mayor carga de los trabajos de cuidados, ha sido asumido sin chistar, y con todo valor, principal, aunque injustamente, por las mujeres.
No todo es nuevo para las instancias de gobierno en materia de cuidados; en áreas como la de salud o protección civil, entre otras, existe una legendaria labor de cuidados que se despliegan desde el gobierno en respaldo de la comunidad pero, a todas luces, ha llegado el momento de hacer más con la visión que ha mostrado el gobernante.
Implementar el Sistema Estatal de Cuidados es de la mayor relevancia pues, bien operado, ese sistema permitiría importantes avances en salud pública, en especial en las comunidades más resagadas. El trabajo de cuidados en el ámbito urbano contribuiría definitivamente en detectar y contener los conflictos domésticos en etapa temprana, antes de que escalen en violencia y se conviertan en delitos, para restablecer el tejiendo social y la seguridad. En comunidades rurales, el trabajo de cuidados puede ser el brazo operativo más eficaz para detener el deterioro ambiental de bosques y ríos. El trabajo de cuidados, puede y debe ser uno de los ejes que cambien para bien la dinámica en la vida laboral de las personas, para que sean más productivas, competitivas e innovadoras. El trabajo de cuidados que tiene un volumen económico superior al de cualquier industria nacional (27 por ciento del PIB, conforme a los cálculos disponibles) daría vitalidad y energía al crecimiento económico que es tan urgente.
Como se advierte, cuidar es progresar, y esa es la tarea que Martha Hilda González, titular de la dependencia mencionada ha invitado a la comunidad IAPEM, a impulsar para cumplir una indicación superior pero, sobre todo, un mandato ético de nuestra época.

@HuicocheaAlanis

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