/ martes 16 de abril de 2019

Visión Democrática


Elecciones parlamentarias en Israel

Israel está constituido como una democracia parlamentaria en la que se elige a los 120 integrantes del Knéset o parlamento unicameral y, de entre éstos, se elige al primer ministro. Toda persona mayor de 21 años puede postularse como parlamentario y toda la ciudadanía israelí mayor de 18 años tiene derecho a votar.

Israel tiene una sola circunscripción, la ciudadanía vota por los partidos, no por las candidaturas en lo individual; los 120 escaños se dividen proporcionalmente en el número de votos que obtenga cada fuerza política. Existe un umbral básico del 3.25% de la votación para que un partido político pueda obtener posiciones en el Knéset.

De entre las personas que integran el Knéset se elige al primer ministro, quien generalmente es el líder de un partido político con alta votación, aunque no haya obtenido mayoría absoluta. Así es electo primer ministro el líder del partido que puede conformar, mediante alianzas, la necesaria mayoría parlamentaria.

El nueve de abril se realizaron elecciones en ese país con el 100% de la votación escrutada, son dos las fuerzas políticas que obtuvieron el mayor número de escaños en el Knéset: Likud consiguió 36 parlamentarios (30% de la votación); mientras Azul y Blanco se hizo con 35 curules (29,2% de la votación). Los demás actores políticos que tuvieron acceso a posiciones en el parlamento son: Shas (8); Yahadut Hatorah (7); Hadash- Ta´al (6); Partido Laborista Israelí (6); Derecha Unida (5); Israel Beitenu (5); Kulanu (4); Meretz (4); y Raám-Balad (4). Se presentaron 47 partidos políticos a los comicios.

El partido político Likud es liderado por Benjamín Netanyahu, conocido como “Bibi”, quien ha desempeñado el cargo de primer ministro en cuatro ocasiones: 1996-1999, 2009-2013, 2013-2015, y 2015 a la presente fecha. Si bien Likud quedó muy lejos de la mayoría absoluta, se estima que la evidente experiencia política de Netanyahu le permitirá repetir en el cargo por un quinto mandato.

El principal contendiente de Netanyahu se llama Benjamín Gantz, identificado como “Benny Gantz”, abanderado del partido Azul y Blanco, exjefe del Estado Mayor del ejército israelí; Gantz seis meses antes de las elecciones no tenía presencia destacada en la escena política del país. No se debe perder de vista que hace ocho años Gantz fue designado jefe del Estado Mayor y “Bibi” Netanyahu ya era primer ministro, de manera que ambos han trabajado por un mismo proyecto de nación.

De acuerdo con los resultados de la elección, en la prensa internacional se analiza que la mayor presencia de fuerzas políticas nacionalistas y de derecha en el Knéset mantendrían a Benjamín Netanyahu en el cargo, sin embargo los resultados también podrían indicar que la ciudadanía está un tanto saturada de su gestión y busca otras opciones, incluso en consideración de la personalidad del exmilitar “Benny Gantz”. Del mismo modo, no se descarta la posibilidad de una gran alianza entre Likud y Azul y Blanco, pues sus posturas políticas no son lejanas respecto del rechazo al acuerdo nuclear con Irán y el no terminar con la ocupación de Cisjordania.

Estos resultados, con un gobierno aún más conservador que el actual, no auguran cosas positivas para la causa Palestina ni para la pacificación de esa convulsa región del mundo.


Elecciones parlamentarias en Israel

Israel está constituido como una democracia parlamentaria en la que se elige a los 120 integrantes del Knéset o parlamento unicameral y, de entre éstos, se elige al primer ministro. Toda persona mayor de 21 años puede postularse como parlamentario y toda la ciudadanía israelí mayor de 18 años tiene derecho a votar.

Israel tiene una sola circunscripción, la ciudadanía vota por los partidos, no por las candidaturas en lo individual; los 120 escaños se dividen proporcionalmente en el número de votos que obtenga cada fuerza política. Existe un umbral básico del 3.25% de la votación para que un partido político pueda obtener posiciones en el Knéset.

De entre las personas que integran el Knéset se elige al primer ministro, quien generalmente es el líder de un partido político con alta votación, aunque no haya obtenido mayoría absoluta. Así es electo primer ministro el líder del partido que puede conformar, mediante alianzas, la necesaria mayoría parlamentaria.

El nueve de abril se realizaron elecciones en ese país con el 100% de la votación escrutada, son dos las fuerzas políticas que obtuvieron el mayor número de escaños en el Knéset: Likud consiguió 36 parlamentarios (30% de la votación); mientras Azul y Blanco se hizo con 35 curules (29,2% de la votación). Los demás actores políticos que tuvieron acceso a posiciones en el parlamento son: Shas (8); Yahadut Hatorah (7); Hadash- Ta´al (6); Partido Laborista Israelí (6); Derecha Unida (5); Israel Beitenu (5); Kulanu (4); Meretz (4); y Raám-Balad (4). Se presentaron 47 partidos políticos a los comicios.

El partido político Likud es liderado por Benjamín Netanyahu, conocido como “Bibi”, quien ha desempeñado el cargo de primer ministro en cuatro ocasiones: 1996-1999, 2009-2013, 2013-2015, y 2015 a la presente fecha. Si bien Likud quedó muy lejos de la mayoría absoluta, se estima que la evidente experiencia política de Netanyahu le permitirá repetir en el cargo por un quinto mandato.

El principal contendiente de Netanyahu se llama Benjamín Gantz, identificado como “Benny Gantz”, abanderado del partido Azul y Blanco, exjefe del Estado Mayor del ejército israelí; Gantz seis meses antes de las elecciones no tenía presencia destacada en la escena política del país. No se debe perder de vista que hace ocho años Gantz fue designado jefe del Estado Mayor y “Bibi” Netanyahu ya era primer ministro, de manera que ambos han trabajado por un mismo proyecto de nación.

De acuerdo con los resultados de la elección, en la prensa internacional se analiza que la mayor presencia de fuerzas políticas nacionalistas y de derecha en el Knéset mantendrían a Benjamín Netanyahu en el cargo, sin embargo los resultados también podrían indicar que la ciudadanía está un tanto saturada de su gestión y busca otras opciones, incluso en consideración de la personalidad del exmilitar “Benny Gantz”. Del mismo modo, no se descarta la posibilidad de una gran alianza entre Likud y Azul y Blanco, pues sus posturas políticas no son lejanas respecto del rechazo al acuerdo nuclear con Irán y el no terminar con la ocupación de Cisjordania.

Estos resultados, con un gobierno aún más conservador que el actual, no auguran cosas positivas para la causa Palestina ni para la pacificación de esa convulsa región del mundo.