/ martes 10 de septiembre de 2019

Visión Democrática / Elecciones parlamentarias en Tuvalu


Tuvalu se ubica en Oceanía, entre Hawái y Australia, su territorio es un archipiélago del océano Pacífico, los países más cercanos son: Fiji al sur, Kiribati al norte y las islas Salomón al oeste; sus idiomas son el tuvaluano, inglés, samoano y kiribati; la población suma 12 mil habitantes; y la moneda circulante es el dólar australiano.

Es el cuarto país más pequeño del mundo y económicamente uno de los menos desarrollados, Tuvalu está inerme frente a fenómenos climáticos que lo ponen en riesgo de desaparecer, el efecto invernadero provocará que las islas que lo conforman, las cuales tienen una elevación menor a seis metros, queden sumergidas completamente en el océano durante el presente siglo.

Sus principales fuentes de ingresos son: la venta de licencias de pesca a países como Taiwán, Japón y Estados Unidos; las remesas provenientes de la población masculina que trabaja en embarcaciones extranjeras; la venta de su dominio en internet “.tv”; y el Fondo Fiduciario de Tuvalu, un fondo de inversión público creado con el propósito de dar seguridad a las fluctuaciones de los recursos gubernamentales, además de costear programas de desarrollo, infraestructura y servicios básicos. El Fondo fue creado en 1987, entre sus contribuyentes están los gobiernos de Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Corea y Japón.

El sistema de gobierno corresponde a una monarquía constitucional, el jefe de Estado es la Reina Isabel II (desde el seis de febrero de 1952) quien es representada por un gobernador general designado por el primer ministro nombrado, a su vez, por el Parlamento.

El poder legislativo se compone de un Parlamento unicameral, conformado por 15 legisladores, electos en distritos por mayoría simple, con permanencia en el cargo por cuatro años. En Tuvalu las adscripciones políticas se estructuran en afinidades de tipo familiar o isleñas. No existe un régimen formal de partidos políticos.

El lunes nueve de septiembre se renovarán las 15 posiciones del Parlamento en los ocho distritos electorales en que se organiza Tuvalu. Siete de sus islas corresponden a distritos electorales y en cada una se eligen a dos parlamentarios, Nukulaelae es un distrito electoral de un solo legislador.

El Poder Judicial se conforma por un Tribunal de Apelación (constituido por el presidente del tribunal y no menos de tres jueces de apelación), un Tribunal Superior (se compone del presidente del tribunal), y el Comité Judicial del Consejo Privado del Reino Unido (ubicado en Londres) que conoce de las apelaciones más allá del Tribunal de Apelación.

Se trata de un país cuyo territorio no supera los 26 Km2 y es poco frecuentado por turistas que no saben de su existencia, menos de su posible desaparición.

A pesar de su delicada situación, sus habitantes continúan firmes en su convicción democrática expresada a través de la elección de sus gobernantes de manera respetuosa, organizada y pacífica, aunque finalmente su destino inmediato esté en otras latitudes, en la asimilación de otras costumbres y de otra cultura.

Ojalá saber más de Tuvalu y estar atentos a lo que enfrentarán nos lleve a pensar en la importancia de cuidar del planeta en que vivimos.


Tuvalu se ubica en Oceanía, entre Hawái y Australia, su territorio es un archipiélago del océano Pacífico, los países más cercanos son: Fiji al sur, Kiribati al norte y las islas Salomón al oeste; sus idiomas son el tuvaluano, inglés, samoano y kiribati; la población suma 12 mil habitantes; y la moneda circulante es el dólar australiano.

Es el cuarto país más pequeño del mundo y económicamente uno de los menos desarrollados, Tuvalu está inerme frente a fenómenos climáticos que lo ponen en riesgo de desaparecer, el efecto invernadero provocará que las islas que lo conforman, las cuales tienen una elevación menor a seis metros, queden sumergidas completamente en el océano durante el presente siglo.

Sus principales fuentes de ingresos son: la venta de licencias de pesca a países como Taiwán, Japón y Estados Unidos; las remesas provenientes de la población masculina que trabaja en embarcaciones extranjeras; la venta de su dominio en internet “.tv”; y el Fondo Fiduciario de Tuvalu, un fondo de inversión público creado con el propósito de dar seguridad a las fluctuaciones de los recursos gubernamentales, además de costear programas de desarrollo, infraestructura y servicios básicos. El Fondo fue creado en 1987, entre sus contribuyentes están los gobiernos de Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Corea y Japón.

El sistema de gobierno corresponde a una monarquía constitucional, el jefe de Estado es la Reina Isabel II (desde el seis de febrero de 1952) quien es representada por un gobernador general designado por el primer ministro nombrado, a su vez, por el Parlamento.

El poder legislativo se compone de un Parlamento unicameral, conformado por 15 legisladores, electos en distritos por mayoría simple, con permanencia en el cargo por cuatro años. En Tuvalu las adscripciones políticas se estructuran en afinidades de tipo familiar o isleñas. No existe un régimen formal de partidos políticos.

El lunes nueve de septiembre se renovarán las 15 posiciones del Parlamento en los ocho distritos electorales en que se organiza Tuvalu. Siete de sus islas corresponden a distritos electorales y en cada una se eligen a dos parlamentarios, Nukulaelae es un distrito electoral de un solo legislador.

El Poder Judicial se conforma por un Tribunal de Apelación (constituido por el presidente del tribunal y no menos de tres jueces de apelación), un Tribunal Superior (se compone del presidente del tribunal), y el Comité Judicial del Consejo Privado del Reino Unido (ubicado en Londres) que conoce de las apelaciones más allá del Tribunal de Apelación.

Se trata de un país cuyo territorio no supera los 26 Km2 y es poco frecuentado por turistas que no saben de su existencia, menos de su posible desaparición.

A pesar de su delicada situación, sus habitantes continúan firmes en su convicción democrática expresada a través de la elección de sus gobernantes de manera respetuosa, organizada y pacífica, aunque finalmente su destino inmediato esté en otras latitudes, en la asimilación de otras costumbres y de otra cultura.

Ojalá saber más de Tuvalu y estar atentos a lo que enfrentarán nos lleve a pensar en la importancia de cuidar del planeta en que vivimos.