/ martes 27 de agosto de 2019

Visión Democrática / Segunda vuelta en Guatemala


En una entrega anterior comentamos que Guatemala es una república democrática y representativa, en la que el presidente es electo por un periodo de cuatro años; y tiene prevista la segunda vuelta en dicha elección; también señalamos la posibilidad de que el nuevo presidente de Guatemala lo consiguiera habiendo obtenido menos del 14% de los votos en la primera vuelta.

La segunda vuelta se realizó el 11 de agosto y, la estimación fue correcta, Alejandro Giammattei Falla, postulado por el partido político Vamos (Vamos por una Guatemala Diferente) obtuvo la victoria con 1,907,801 votos (57,95%), contra Sandra Torres Casanova, candidata del UNE (Unidad Nacional de la Esperanza) quien consiguió 1,384,112 sufragios (42,05%).

Según cifras del Tribunal Supremo los comicios se caracterizaron por un alto abstencionismo, votó menos del 43% del padrón; para algunos analistas, tal abstencionismo se explica en razón del repudio del electorado respecto a las candidaturas presentadas, lo que suma a decisiones legales controvertidas que impidieron participar en los comicios a Thelma Aldana, exfiscal general, y a Zury Ríos, hija del expresidente Efraín Ríos Montt.

Del mismo modo, para los analistas el abstencionismo se explica en razón de que a la candidata Sandra Torres se le identifica como un retorno a la vieja política ya fallida, y a Giammattei se le ve como un político obsesionado con el poder, pero carente de un programa de gobierno propio.

Sandra Torres fue primera dama durante la gestión presidencial de Álvaro Colom de quien se divorció en 2011, divorcio que se asoció con su aspiración a participar en la elección presidencial, había un impedimento legal por estar casada con el entonces presidente en funciones; su aspiración que fue truncada por decisión del Tribunal Supremo Electoral. En las elecciones presidenciales de 2015, la propia candidata volvió a participar y obtuvo el segundo lugar en el balotaje.

Similarmente, Giammattei dirigió el sistema penitenciario guatemalteco entre 2005 y 2007, durante su gestión fueron asesinados siete reos en la llamada “Operación Pavo Real” hecho por el cual años más tarde fue acusado penalmente y estuvo 10 meses en prisión. Durante su campaña prometió luchar contra la corrupción, la violencia y el desempleo, pero no señaló cómo lo va a hacer. En lo económico propuso crear un muro de inversión en la frontera norte para frenar la migración. Además, planteó crear un Consejo Nacional de Seguridad para aumentar la presencia militar, así como reactivar la pena de muerte y combatir al narcotráfico.

Su triunfo se puede interpretar como un rotundo rechazo a la otra opción, más que como un refrendo a la propia; esta no parece la mejor situación para iniciar una administración, esperamos lo mejor para el pueblo guatemalteco.

@CP_IEEM_MX


En una entrega anterior comentamos que Guatemala es una república democrática y representativa, en la que el presidente es electo por un periodo de cuatro años; y tiene prevista la segunda vuelta en dicha elección; también señalamos la posibilidad de que el nuevo presidente de Guatemala lo consiguiera habiendo obtenido menos del 14% de los votos en la primera vuelta.

La segunda vuelta se realizó el 11 de agosto y, la estimación fue correcta, Alejandro Giammattei Falla, postulado por el partido político Vamos (Vamos por una Guatemala Diferente) obtuvo la victoria con 1,907,801 votos (57,95%), contra Sandra Torres Casanova, candidata del UNE (Unidad Nacional de la Esperanza) quien consiguió 1,384,112 sufragios (42,05%).

Según cifras del Tribunal Supremo los comicios se caracterizaron por un alto abstencionismo, votó menos del 43% del padrón; para algunos analistas, tal abstencionismo se explica en razón del repudio del electorado respecto a las candidaturas presentadas, lo que suma a decisiones legales controvertidas que impidieron participar en los comicios a Thelma Aldana, exfiscal general, y a Zury Ríos, hija del expresidente Efraín Ríos Montt.

Del mismo modo, para los analistas el abstencionismo se explica en razón de que a la candidata Sandra Torres se le identifica como un retorno a la vieja política ya fallida, y a Giammattei se le ve como un político obsesionado con el poder, pero carente de un programa de gobierno propio.

Sandra Torres fue primera dama durante la gestión presidencial de Álvaro Colom de quien se divorció en 2011, divorcio que se asoció con su aspiración a participar en la elección presidencial, había un impedimento legal por estar casada con el entonces presidente en funciones; su aspiración que fue truncada por decisión del Tribunal Supremo Electoral. En las elecciones presidenciales de 2015, la propia candidata volvió a participar y obtuvo el segundo lugar en el balotaje.

Similarmente, Giammattei dirigió el sistema penitenciario guatemalteco entre 2005 y 2007, durante su gestión fueron asesinados siete reos en la llamada “Operación Pavo Real” hecho por el cual años más tarde fue acusado penalmente y estuvo 10 meses en prisión. Durante su campaña prometió luchar contra la corrupción, la violencia y el desempleo, pero no señaló cómo lo va a hacer. En lo económico propuso crear un muro de inversión en la frontera norte para frenar la migración. Además, planteó crear un Consejo Nacional de Seguridad para aumentar la presencia militar, así como reactivar la pena de muerte y combatir al narcotráfico.

Su triunfo se puede interpretar como un rotundo rechazo a la otra opción, más que como un refrendo a la propia; esta no parece la mejor situación para iniciar una administración, esperamos lo mejor para el pueblo guatemalteco.

@CP_IEEM_MX