/ sábado 17 de octubre de 2020

Voz Millenial | ¡Hey, aquí estamos, volteen!

La participación de las mujeres podría entenderse como un hecho innegable en nuestros tiempos; sin embargo dos sucesos recientes están evidenciando que a las mujeres no sólo se nos da el acceso al poder a cuentagotas sino que escucharnos es más un exigencia que la cúpula termina aceptando para verse “incluyente y con apertura”. Estos sucesos son el proceso de elecciones para la nueva administración de Rectoría en la UAEMéx y la creación de la Secretaría de la Mujer.

A través de sus redes sociales, Isabel Sánchez Holguín, titular de esta nueva Secretaría estatal, señaló “estoy atenta ante sus sugerencias y concretar una mesa de trabajo a la brevedad”, por lo que colectivas y asociaciones feministas así como mujeres autoconvocadas empezaron insistir en ser tomadas en cuenta junto con sus propuestas y poder así construir un Estado de México más justo e igualitario. Es imperativamente necesario que si una Secretaría se nombra “de las mujer”, podamos ser nosotras, las que sufrimos la violencia estructural, quienes forjemos una institución que realmente atienda y entienda lo que vivimos.

Las propuestas son variadas y entran en temas de procuración de justicia, paridad de género, educación con perspectiva de género a servidores públicos y vigilancia del Estado para sustituir usos y costumbres en lugares como medios de comunicación. Esperemos que la titular haga caso y se conforme un espacio verdadero en donde se nos procure, escuche y actúen para el bienestar común. Es una esperanza que vamos a ir accionando, les guste o no al gobierno estatal.

Ahora, sobre el tema del “nuevo rector”, hay una exigencia bien clara y que, de nuevo, a la cúpula dinosaúrica y los viejos machos con nuevos colores en el chaleco no han entendido: queremos elecciones abiertas e incluyentes, queremos que por una vez en la historia de la Universidad Autónoma del Estado de México se contemple a una mujer valiosa para representar los intereses de la mitad de la población auriverde.

Como hemos visto en administraciones pasadas, a las universitarias (conozco decenas de mujeres capaces, inteligentes y preparadas con los colores bien puestos), se les han negado puestos de poder o se les han dado espacios “considerados para el sexo femenino” o que no implican una toma de decisiones concreta. Ahora, ante los escándalos de corrupción por la "Estafa Maestra", parece ser que se quiere imponer un candidato de la vieja usanza para cuidar intereses de nombres y posiciones concretas. Y las cúpulas no han dado, de entre los cuatro posibles, un solo nombre femenino. No es que no haya, es que no se contemplan.

Como feminista y estudiante pero sobre todo como mujer, espero verme representada por una persona con perspectiva de género que llegue a cambiar las mañas legitimadas en usos y costumbres dentro de la Máxima casa de estudios mexiquense. Quiero saber que me van a escuchar y no sólo sacar estadísticas (mentirosas como sólo pueden ser y que bien sabemos como manejar los que nos formamos en Ciencias Sociales) para demostrar como que se está haciendo algo. Exijo una candidata a rectoría y una paridad de género. Eso sería un verdadero orgullo verde y oro, no las simulaciones democráticas acostumbradas.

La participación de las mujeres podría entenderse como un hecho innegable en nuestros tiempos; sin embargo dos sucesos recientes están evidenciando que a las mujeres no sólo se nos da el acceso al poder a cuentagotas sino que escucharnos es más un exigencia que la cúpula termina aceptando para verse “incluyente y con apertura”. Estos sucesos son el proceso de elecciones para la nueva administración de Rectoría en la UAEMéx y la creación de la Secretaría de la Mujer.

A través de sus redes sociales, Isabel Sánchez Holguín, titular de esta nueva Secretaría estatal, señaló “estoy atenta ante sus sugerencias y concretar una mesa de trabajo a la brevedad”, por lo que colectivas y asociaciones feministas así como mujeres autoconvocadas empezaron insistir en ser tomadas en cuenta junto con sus propuestas y poder así construir un Estado de México más justo e igualitario. Es imperativamente necesario que si una Secretaría se nombra “de las mujer”, podamos ser nosotras, las que sufrimos la violencia estructural, quienes forjemos una institución que realmente atienda y entienda lo que vivimos.

Las propuestas son variadas y entran en temas de procuración de justicia, paridad de género, educación con perspectiva de género a servidores públicos y vigilancia del Estado para sustituir usos y costumbres en lugares como medios de comunicación. Esperemos que la titular haga caso y se conforme un espacio verdadero en donde se nos procure, escuche y actúen para el bienestar común. Es una esperanza que vamos a ir accionando, les guste o no al gobierno estatal.

Ahora, sobre el tema del “nuevo rector”, hay una exigencia bien clara y que, de nuevo, a la cúpula dinosaúrica y los viejos machos con nuevos colores en el chaleco no han entendido: queremos elecciones abiertas e incluyentes, queremos que por una vez en la historia de la Universidad Autónoma del Estado de México se contemple a una mujer valiosa para representar los intereses de la mitad de la población auriverde.

Como hemos visto en administraciones pasadas, a las universitarias (conozco decenas de mujeres capaces, inteligentes y preparadas con los colores bien puestos), se les han negado puestos de poder o se les han dado espacios “considerados para el sexo femenino” o que no implican una toma de decisiones concreta. Ahora, ante los escándalos de corrupción por la "Estafa Maestra", parece ser que se quiere imponer un candidato de la vieja usanza para cuidar intereses de nombres y posiciones concretas. Y las cúpulas no han dado, de entre los cuatro posibles, un solo nombre femenino. No es que no haya, es que no se contemplan.

Como feminista y estudiante pero sobre todo como mujer, espero verme representada por una persona con perspectiva de género que llegue a cambiar las mañas legitimadas en usos y costumbres dentro de la Máxima casa de estudios mexiquense. Quiero saber que me van a escuchar y no sólo sacar estadísticas (mentirosas como sólo pueden ser y que bien sabemos como manejar los que nos formamos en Ciencias Sociales) para demostrar como que se está haciendo algo. Exijo una candidata a rectoría y una paridad de género. Eso sería un verdadero orgullo verde y oro, no las simulaciones democráticas acostumbradas.

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