/ sábado 20 de abril de 2019

Voz Millennial

El fuego que consume la selva


Chiapas, Veracruz, Jalisco y sobre todo Campeche, han sufrido de incendios forestales que han acabado con cerca de 600 hectáreas de selva tropical en esta última semana. Es un desastre de dimensiones colosales. Hay que pensar en todos los seres vivos que perecieron en estos incendios: aves, reptiles, mamíferos, carnívoros, insectos, plantas y cientos de miles de árboles, los pulmones que nos hacen falta por la contaminación que nos mata "de a poquito".

Estos incendios tienen tres posibles consecuencias. La primera es la más lógica porque es la más recurrente: la causa humana. Y es que el 90% de los incendios forestales se dan por descuido humano, ya sea por una colilla mal apagada, por dejar fogatas medio encendidas o quemar basura y pastizales. Esto nos da una gran enseñanza, la cual es que seamos más cuidadosos y conscientes de que una pequeña acción puede generar desastres terribles con consecuencias descomunales.

La segunda causa es el calentamiento global. ¿Hace cuánto que ya no llueve? ¿Hace cuánto que el calor es más y seca las plantas, mismas que se prenden de manera más rápida? Estamos en el momento justo para resarcir los daños que hemos hecho y seguimos haciendo por el consumo desmedido de cosas que no necesitamos y que no sabemos cómo se hacen pero que contaminan y generan deforestación. Por lo tanto, es lógico que entre más calor y cambio de climas, los bosques sean los más afectados.

La tercera causa es la que más me preocupa: que sean provocados por razones políticas o monetarias. Hay quienes dicen en redes sociales que la selva está siendo quemada para facilitar la construcción del polémico y mal planeado Tren Maya, una opción conspiracionista que podría caber en nuestro país porque la Historia nos ha enseñado que así de maquiavélicas pueden ser la soluciones del gobierno contra exigencias de grupos sociales. Por lo monetario, hay apoyos que la SAGARPA está dando a ejidatarios que tengan terrenos de bosque para conservarlos o hacerlos sustentables, lo que ha hecho que en estados como Veracruz, los campesinos talen o dañen sus terrenos para obtener esos beneficios. Esto es terrible pues de nuevo, los antivalores neoliberales de muestran en el tejido cultural de los mexicanos.

Ahora, las consecuencias de estos incendios (incluso nuestro cerro de Tlaxomulco, en Toluca, sufrió de este desastre natural), serán inauditas para nosotros: más contaminación, desequilibrio de los ecosistemas, ponen en peligro especies en vías de extinción, vulneran a comunidades que viven de esos recursos y, en general , representan pérdidas económicas gigantescas.

Ante esto, debemos ser vigilantes de nuestro entorno y exigir que las autoridades penalicen más los descuidos humanos y creen campañas sociales más efectivas para que haya concientización. El fuego en los bosques es normal cada cierto tiempo, lo que no es normal es la acción del hombre para provocarlo. Debemos empezar a escandalizarnos.

El fuego que consume la selva


Chiapas, Veracruz, Jalisco y sobre todo Campeche, han sufrido de incendios forestales que han acabado con cerca de 600 hectáreas de selva tropical en esta última semana. Es un desastre de dimensiones colosales. Hay que pensar en todos los seres vivos que perecieron en estos incendios: aves, reptiles, mamíferos, carnívoros, insectos, plantas y cientos de miles de árboles, los pulmones que nos hacen falta por la contaminación que nos mata "de a poquito".

Estos incendios tienen tres posibles consecuencias. La primera es la más lógica porque es la más recurrente: la causa humana. Y es que el 90% de los incendios forestales se dan por descuido humano, ya sea por una colilla mal apagada, por dejar fogatas medio encendidas o quemar basura y pastizales. Esto nos da una gran enseñanza, la cual es que seamos más cuidadosos y conscientes de que una pequeña acción puede generar desastres terribles con consecuencias descomunales.

La segunda causa es el calentamiento global. ¿Hace cuánto que ya no llueve? ¿Hace cuánto que el calor es más y seca las plantas, mismas que se prenden de manera más rápida? Estamos en el momento justo para resarcir los daños que hemos hecho y seguimos haciendo por el consumo desmedido de cosas que no necesitamos y que no sabemos cómo se hacen pero que contaminan y generan deforestación. Por lo tanto, es lógico que entre más calor y cambio de climas, los bosques sean los más afectados.

La tercera causa es la que más me preocupa: que sean provocados por razones políticas o monetarias. Hay quienes dicen en redes sociales que la selva está siendo quemada para facilitar la construcción del polémico y mal planeado Tren Maya, una opción conspiracionista que podría caber en nuestro país porque la Historia nos ha enseñado que así de maquiavélicas pueden ser la soluciones del gobierno contra exigencias de grupos sociales. Por lo monetario, hay apoyos que la SAGARPA está dando a ejidatarios que tengan terrenos de bosque para conservarlos o hacerlos sustentables, lo que ha hecho que en estados como Veracruz, los campesinos talen o dañen sus terrenos para obtener esos beneficios. Esto es terrible pues de nuevo, los antivalores neoliberales de muestran en el tejido cultural de los mexicanos.

Ahora, las consecuencias de estos incendios (incluso nuestro cerro de Tlaxomulco, en Toluca, sufrió de este desastre natural), serán inauditas para nosotros: más contaminación, desequilibrio de los ecosistemas, ponen en peligro especies en vías de extinción, vulneran a comunidades que viven de esos recursos y, en general , representan pérdidas económicas gigantescas.

Ante esto, debemos ser vigilantes de nuestro entorno y exigir que las autoridades penalicen más los descuidos humanos y creen campañas sociales más efectivas para que haya concientización. El fuego en los bosques es normal cada cierto tiempo, lo que no es normal es la acción del hombre para provocarlo. Debemos empezar a escandalizarnos.