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Análisis y Reflexión

  • Eduardo López

 

En México durante los procesos electorales, previos y posteriores al día de la jornada electoral, de carácter federal, estatal o municipal, reiteradamente hemos leído y escuchado tres conceptos que son parte integral y fundamental de nuestra vida política: democracia, legalidad y legitimidad.

El primer concepto, el de Democracia: tiene un amplísimo sentido y contenido universal pues desde la época de los griegos, tenemos claro que es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, Demos significa Pueblo; y Cratos significa Poder, decían los clásicos como Aristóteles y Platón al acto de emitir el sufragio, es una parte de la democracia, luego entonces debemos entender a la democracia como el acto de emitir el voto por quien se desee elegir, la democracia, es además, el supremo valor consignado en nuestra carta fundamental, en nuestro país este valor se plasma en el artículo 39 constitucional cuando dispone: “ La Soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Ahora bien, en ejercicio de ese derecho, los seres humanos que hicieron posible la Carta Magna y plasmaron que la soberanía nacional a través del poder constituyente nos dieron la forma de gobierno mexicano, en ejercicio de esa soberanía, el pueblo mexicano por su voluntad dispuso constituirse en una república representativa, democrática, laica y federal, compuesta por estados libres y soberanos.

Esto quiere decir que cuando se presenta un proceso electoral, los mexicanos en ejercicio del poder soberano y democrático designan a sus representantes populares, a través del voto y de esa manera refrenda el sistema de gobierno que nos hemos dado, la Democracia entonces se convierte en el instrumento más efectivo que tiene el pueblo para defender y manifestarse en defensa de sus instituciones políticas. Se entiende que esa manifestación es en favor de las mayorías, la cual en toda contienda se obtiene por la suma del ganador, que lo es quien tiene más votos, o más porcentaje manifestado, nunca con un porcentaje menor porque esto representa la minoría.

En un sistema democrático liberal como lo es el nuestro, al cumplirse las formalidades establecidas por la ley, automáticamente surge el segundo concepto, el de la Legalidad: porque vivimos dentro de un Estado de derecho, que regula las relaciones sociales entre los mexicanos, nosotros entonces nos debemos a una ley fundamental y a las leyes reglamentarias que de ella dimanan, éstas establecen normas, reglas, principios, disposiciones que estamos todos obligados a cumplir y en un proceso electoral el “todos” significa, gobierno, partidos políticos y ciudadanos, pues bien, cuando todos se someten a las reglas y cumplen los pasos establecidos se da el principio de Legalidad.

El tercer concepto, de Legitimidad: que significa la aceptación de “todos” de las misma normas, reglas y sobre todo de los resultados obtenidos, es la congruencia entre lo establecido por la ley y el acto mismo durante el proceso de elaboración.

El próximo domingo 4 de junio, es decir, dentro de dos semanas, tendremos la jornada electoral para elegir gobernador aquí en el Estado de México, hasta ahora todo se ha llevado dentro de los principios que establece el código electoral, en tal sentido debemos estar conscientes que se deben aceptar los resultados electorales, que sin duda se darán de forma contundente y desde ahorita se debe evitar la presión y la inconformidad, de quienes están en la minoría, pues por ningún motivo debemos arriesgarnos a tener un gobierno Antidemocrático, Ilegal e Ilegitimo.