imagotipo

Comentarios y algo más…

  • Atanasio Serrano López

Como todo ente político por “el milagro de la resurrección” está vivo. Hace doce años, un grupo de gobernadores, denominado “Unidad Democrática”, le dio vida. Con él pretendieron detener las aspiraciones presidenciales de un líder nacional del PRI. El símbolo significó: “Todos Unidos contra Madrazo”.

No prosperó la maniobra del bloque. Roberto Madrazo Pintado fue candidato del ya en ese tiempo, cuestionado Partido Revolucionario Institucional. Le ganó en 2006, Felipe Calderón Hinojosa, del PAN. Generosamente un gobernador priista, le obsequiaría 200 mil votos.

Ahora, redivivo por los candidatos derechistas a gobernar el estado, lo dirigen indistintamente a un partido político y a su creador, Andrés Manuel López Obrador. “Tucom”, ahora se traduce, como “Todos Unidos contra Morena”.

Los aspirantes no son los únicos que recurren a esa estratagema. Dirigentes nacionales y estatales del PRIAN, se suman. Comentaristas de diarios nacionales y locales, se anexan. Las televisoras, alineadas con el poder presidencial, ponen su cuota. Resulta increíble que los supremos órganos electorales, INE y Trife, soslayando el principio de imparcialidad, lo acosen. Reiteradamente, lo sancionan -por supuestas violaciones al proceso- con estratosféricas multas.

Al hacer causa común con los temerosos candidatos, y sus partidos, las dos instituciones públicas se exhiben como parte del célebre “Tucom”.

Descalifican al partido, que ha demostrado un gran crecimiento entre las clases populares; esos sectores sociales ven en ese partido un rayito de esperanza. El PRI, desde los años noventa del siglo anterior los ha venido engañando. Las reformas estructurales, particularmente las energéticas han afectado su economía familiar.

Los candidatos del PAN y del PRI, enfocan sus baterías en esta campaña político-electoral, contra de la candidata del partido político, “Movimiento de Regeneración Nacional”, profesora Delfina Gómez Álvarez, que aspira –como ellos- a ser gobernadora del Estado de México.

En este proceso electoral, la profesora normalista es la novedad política. Su origen modesto, su profesión, su breve carrera política; la simpatía que ha despertado en los sectores marginados de nuestra entidad, preocupa hondamente a sus adversarios y a los partidos que los postulan.

Es una mujer, que ha despertado pasión. Es la primera vez que una dama con perfil profesional de pedagoga; con maestría de altos estudios en tecnológicos nacionales, pide al conglomerado elector de su entidad natal, la oportunidad de gobernarlo. La amerita.

Su procedencia, es símil al del ingeniero Salvador Sánchez Colín, nativo del pueblo de Tecoac, municipio de Atlacomulco. No era gente de razón. Fue alumno de la Escuela Normal Rural, “El Mexe”, antes de ingresar a la Escuela Nacional de Agricultura, de Chapingo, México.

El gnomo” que le ha acompañado en su breve carrera política la ha convertido en triunfadora. Sus cualidades de mujer franca, las demuestra con la revelación de su edad. Confiesa tener cincuenta y cuatro años; la mayoría de sus congéneres la oculta. Su sencillez, su lenguaje claro, entendible; su discurso breve, ha despertado entre quienes la escuchan, el sentimiento del afecto.

Como toda mujer que visita una casa, lleva un presente a los anfitriones. Pequeñísimo es el obsequio que entrega a quien la recibe. No son aparatosos, sus regalos.

Quienes integran “El Tucom”, lejos de aquilatar esos aspectos que le caracterizan, se mofan de su forma de ser. La provocan. Ante el cieno que le lanzan se defiende. Sin rayar en la bajeza, señala deméritos de sus contrincantes.

No hay día en que dirigentes panistas y priistas, la denigren. Buscan antecedentes irregulares de su paso en el servicio público. Hasta ayer, nada turbio le han encontrado. Tiene la satisfacción de haber servido con probidad a su tierra cuando fue alcaldesa. Por eso, no le van a encontrar un acto inmoral.

PAN y PRI, partidos más viejos de México, en el actual proceso electoral del Estado de México se confrontan con uno novísimo; de apenas tres años. Con esa edad, ha calado hondo en el ánimo popular de México. Aquellos, con sus aspirantes, defienden un modelo de desarrollo sostenido en el neoliberalismo, que en treinta y tantos años ha incrementado la pobreza entre los mexicanos. El partido “Morena”, en cambio, sólo declara, la necesidad de cambiar ese paradigma.

En esa proclama, radica el ideario político de la profesora Delfina Gómez Álvarez.

***Ahora, algo breve.- Hace unos días doña Alejandra del Moral, lideresa estatal del PRI, iracunda, agravió a la candidata de Morena, porque “ofendió” al presidente Peña Nieto. La profesora, criticó su indebida injerencia en el apresurado proceso electoral.

Hasta ayer, nada ha dicho en defensa del jefe de la nación. Pepe Mujica, ex presidente de la República Oriental de Uruguay, dijo a la Revista “Proceso”, en su pasada edición dominical: “Ante el desafío de Trump, Peña no está a la altura”.

Bien, podría llevar toda la estructura territorial de su partido, a la Plaza de la Constitución y frente al Palacio Nacional, gritar al unísono: “Estamos con usted, señor presidente”. “Su partido lo apoya”.