imagotipo

Editorial

  • Redacción

El aumento de tarifas del transporte foráneo, segundo que se produce en sólo cuatro meses –y que amenaza continuar el resto del año− es un duro golpe a la economía de las familias que habitan en el medio rural debido a que se suma a otros aumentos, principalmente al del gas de uso doméstico y a los de numerosos productos que se expenden en mercados y tiendas de autoservicio, necesarios todos ellos para la subsistencia.

La Cámara Nacional del Autotransporte representada por Odilón López Nava informó que fueron 32 las empresas foráneas que elevaron al costo del pasaje, debido al aumento de los combustibles y de otros insumos utilizados para ofrecer este servicio que es de todo punto indispensable, sobre todo para las personas que habitan en el medio rural y que deben desplazarse diariamente a las ciudades.

El acuerdo de elevar las tarifas, que no ha sido avalado por la Secretaría de Movilidad del gobierno estatal, se tomó durante la Semana Santa y ya provocó reacciones de protesta como la que ocurrió en el pueblo de San Francisco Xochicuautla, municipio de Lerma, en donde los habitantes bloquearon el paso a los autobuses por no estar conformes con el aumento aplicado a espaldas de las autoridades.

Es probable, sin embargo, que los transportistas hayan llegado a una especie de arreglo con las autoridades del ramo, tanto por la certeza con que actuaron al imponer el aumento como por el hecho de que hubiera ninguna reacción oficial para contener el abuso.

El futuro es ahora incierto para los usuarios debido a que el líder camionero Odilón Nava advirtió que en el resto del año puede haber otros ajustes de tarifa debido a las repercusiones del alza de los combustibles y los usuarios, ante la indiferencia de las autoridades, caerán en estado de indefensión.