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Hablemos de Paz y No Violencia

  • Rodrigo Sánchez Arce

 

Imagine usted a dos emprendedores. El primero, gracias a su esfuerzo establece un negocio productivo y exitoso, el capital obtenido lo reinvierte ahí mismo y en un año gana su primer millón. El segundo, gracias a su habilidad para conseguir recursos y a que conoce la trampa de los juegos de azar, apuesta en un casino y en una hora gana su primer millón. El primer ejemplo corresponde al capitalismo que conocemos, que practica la gente común y genera millonarios. El segundo es muy parecido a la actual fase del capitalismo en la que especuladores financieros realizan apuestas muy arriesgadas con el dinero y genera pocos multimillonarios en muy poco tiempo. Se conoce también como “capitalismo de casino”, altamente volátil y sin bases productivas reales. Éste fue el causante de la crisis económica internacional iniciada hace 10 años.

Fue en agosto de 2007 cuando la crisis comenzó en los EEUU con la quiebra de bancos menores hasta el colapso del gigante Lehmann Brothers en 2008. El tema es difícil de explicar y entender pero en resumen se dio por un factor fundamental: la poca regulación y control de las instituciones financieras que permitió que la economía se convirtiera en un gran centro de apuestas a nivel mundial. Lo anterior provocó dos cosas: por un lado que desde los años 90 los bancos otorgaran créditos hipotecarios de vivienda a personas insolventes (prácticamente cualquier estadounidense podía obtener un crédito, de ahí que la crisis se conozca también como de las hipotecas “basura”), generándose una orgía crediticia que desembocó en una burbuja inmobiliaria que hizo explosión en 2007 cuando se rebasaron los límites y las deudas ya eran impagables. Por el otro, que genios matemáticos crearan sofisticados instrumentos de inversión que apuestan a la desvalorización de mercados y al impago de deudas; los bancos nunca apostarían a este tipo de escenarios, por ello cuando bajaron sus acciones y les faltó liquidez, los genios que crearon los instrumentos basura obtuvieron ganancias astronómicas.

Por todo ello se generó la brutal crisis económica de 2007. Sólo en los EEUU más de 8 millones de personas perdieron su empleo, pero fueron países de la Unión Europea los más afectados: Irlanda, Portugal, España e Italia entraron en recesión y Grecia prácticamente se declaró en bancarrota. Para frenar la recesión y salvar bancos, el presidente Obama autorizó 700 mil millones de dólares del Tesoro estadounidense; por su parte, la receta de la canciller alemana Ángela Merkel fue la austeridad, contraindicada en este tipo de crisis y que está abatiendo los sistemas de seguridad social europeos. Lo más repugnante es que no se han establecido suficientes controles regulatorios para evitar nuevas crisis, los instrumentos basura aún existen y, lo peor, con los fondos de rescate los banqueros que provocaron la crisis se han vuelto más ricos al pagarse a sí mismos grandes cantidades de dinero en “compensaciones”, en lo que ha sido el peor desfalco a las finanzas públicas en la historia.

En México los efectos de “la crisis que vino de fuera”, como engañosamente la llamó el presidente Calderón, no fueron tan devastadores pero sí hubo desaceleración y desempleo. No obstante, está pendiente descubrir quiénes fueron los banqueros mexicanos que, desde adentro, contribuyeron a que se diera este desastre financiero mundial.

rodrigo.pynv@hotmail.com