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Política y Negocios

  • Aribel Contreras Suárez

 

Últimamente hemos escuchado y leído con gran intensidad las palabras “migrante” y “refugiado”. Empecemos por definir ambos conceptos para posteriormente aterrizar lo que está ocurriendo en la actualidad.

De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), creada en 1951 por los desplazamientos en Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial, un migrante es definido como “una persona que va a otro país o región con miras a mejorar sus condiciones sociales y materiales”. Mientras que un refugiado es una persona que tiene “fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas y que se encuentre fuera del país de su nacionalidad”.

Las cifras que maneja la OIM tan sólo en lo que va del año son alarmantes. En Europa se han recibido -hasta el 12 de febrero de 2017- la cantidad de 11,515 migrantes y refugiados; de los cuales 11,308 llegaron por mar y 207 por tierra. Además de 258 desaparecidos y/o muertos.

Algunas naciones han decidido mitigar el sufrimiento que viven estas personas. Por lo que los países principales en Europa en recibir migrantes y refugiados son: Italia, Grecia y Bulgaria. Los principales países en enviar migrantes y refugiados son países africanos, asiáticos y del Oriente Medio a través del Mar Mediterráneo, tal y como se aprecia en la siguiente imagen. Mientras que países como Eslovenia o Turquía son utilizados como países de tránsito. Esto sin considerar el alto costo económico y social que representa para los países receptores.

 

Rutas

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México no es el único país que está padeciendo este fenómeno con centroamericanos, caribeños y sudamericanos. Las cifras son mucho menores, pero el impacto es muy fuerte por tratarse de nuestro país. Del 1° de enero al 8 de febrero de este año, la OIM ha reportado 37 muertos en la frontera México-Estados Unidos (sin clarificar la nacionalidad), mientras que a nivel mundial son 419 muertos. Por lo que el presidente de los Estados Unidos debería estar mejor informado y asesorado para que pudiera estar sensible de lo que acontece a nivel global, pues un migrante o un refugiado no es un objeto, es un ser sumamente vulnerable.

El futuro de esta gente es una gran interrogante pues algunos solicitan asilo político, otros son reubicados y otros…sin rumbo fijo.

Una vida vale y ninguno de los números debería de existir en cuanto a migrantes, refugiados y muertos”.

Dra. Aribel Contreras Suárez

Experta en asuntos internacionales

aribelcontreras@gmail.com