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Vida Pública

  • Arturo Huicochea Alanís

 

Mantuvo en vilo la atención de muchos en el Estado de México y en el país entero pero, a una semana de la elección de gobernador, ya casi nadie habla de ella. Andrés Manuel López Obrador prácticamente no se refirió a los comicios el domingo pasado en un evento de su partido, ni los medios de comunicación le han concedido espacio relevante a la jornada electoral de hace diez días; pareciera que el proceso electoral continuará su curso sin contratiempos, lo cual consiste en que las autoridades encargadas de la impartición de justicia en materia electoral continúen recibiendo toda suerte de quejas hasta el 14 de agosto que la ley establece como límite, y que las resuelvan en el plazo que la misma norma les impone, a más tardar el 16 de dicho mes, fecha en la que el Consejo General de Instituto Electoral del Estado de México realizará el cómputo final y, todo indica, entregará a Alfredo del Mazo la constancia de mayoría, documento que lo acreditará como Gobernador electo de nuestra entidad.

Pero además del resultado, hay aspectos muy importantes que vale la pena resaltar de lo ocurrido el 4 de junio.

Es relevante, por ejemplo, tener presente que a partir de 2015, en el país se han llevado a cabo 22 elecciones de gobernador, y en más de la mitad de ellas, en 14, un partido opositor venció al partido en el gobierno. Esto no sólo significa que la alternancia es real y que las autoridades electorales si reconocen las victorias de la oposición, cuando ésta sabe conseguirlas, sino que el malestar con el gobierno en turno, no es exclusivo de alguna entidad, sino que está generalizado en todas y es igual, respecto de todos los partidos en funciones de gobierno.

Vale la pena reconocer también, la creciente participación de los electores; el crecimiento de 46.15 por ciento de ciudadanos que acudieron a votar hace 6 años, a 52.5 por ciento de hace unos días es una buena noticia. Y es algo que debemos reconocer a los ciudadanos mismos, en primer lugar, sin escatimar mérito, porque lo tienen, a las autoridades electorales que han hecho razonablemente bien su trabajo, a todos los candidatos de todos los partidos que supieron convocar dicha participación, y a los medios de comunicación que, seguramente, en algo han contribuido para que el ejercicio de votar resulte cada día más importante e interesante a más personas. Sin duda es mucho lo que falta por hacer, pero mal haríamos si no reconociéramos que cada elección, desde hace 24 años, la participación ciudadana crece cual confirma una tendencia al alza que entre todos debemos mantener.

El dato anterior, trae consigo el necesario reconocimiento que se debe hacer a miles de personas que, no obstante el desánimo que muchos medios de comunicación han documentado que prevalece entre los mexicanos respecto a los asuntos de la vida pública, en los comicios se movilizó una multitud de ciudadanos de profunda convicción democrática, motivados por contribuir y dispuestos a poner su “grano de arena” en la edificación de una mejor Nación; personas que son humildad y sencillez instalaron las mesas directivas de casilla, recibieron los votos de sus vecinos, aclararon dudas, resolvieron controversias en paz, contabilizaron, resguardaron y trasladaron los votos a kilómetros de distancia, hasta altas horas de la noche. Es un grupo tan grande de personas activados en todo el territorio de la entidad –superior en número y diversidad a cualquier manifestación popular- que nos puede y nos debe permitir constatar que somos más los mexiquenses que con trabajo estamos dispuestos a trabajar, colaborar, cooperar y contribuir para mejorar.

@HuicocheaAlanis