/ viernes 13 de septiembre de 2019

El guaje, auténtica delicia mexiquense

Esta leguminosa crece de manera silvestre en las zonas arboladas del sur del Estado de México, donde es un alimento cotidiano

El guaje puede ser “pólvora pura”. En la zona sur del Estado de México le guardan respeto por su fuerte sabor, sin embargo, se ha convertido en un alimento cotidiano gracias a la gran cantidad de árboles en los cuales puede encontrarse y que alcanzan más de 10 metros de altura.

Los frutos son vainas aplanadas de entre 13 a 20 centímetros de largo de color café tostado, con semillas numerosas de un centímetro de largo y es una leguminosa que contiene altos niveles de nutrientes, además de ser un ingrediente indispensable para algunos en el taco de plaza. Así suele encontrársele en distintos mercados, donde se combina con chicharrón, queso, nopales y pápalo.

Además, las vainas de guaje sirven para platillos salados como salsas, guisados, sopas, aderezos y guarniciones. Aunque depende mucho de su frescura o madurez.

“Aquí los guajes son un alimento muy común, todas las casas tienen un árbol y de ahí se toma. Muchos lo consumimos así, nada más sacamos las semillas y a la boca”, relató Juan Albiter, vecino de la Tejupilco.

Existen dos variedades, las cuales son el guaje rojo y verde, mismos que contienen proteína vegetal, minerales y antioxidantes.

Los vecinos de esta región señalan que la temporada fuerte de los guajes es a finales de noviembre y se mantiene hasta diciembre, enero y febrero.

Su cosecha es similar a la fruta conocida como guachimil o pinzana, como es identificada en esta región, la cual también se da en los árboles.

“En el caso del guachimil también existen dos tipos de fruta, una que es muy dulce y por ende su sabor es muy agradable y otra que es amarga, que se conoce en la región como atorón, ya que es muy difícil de digerir”, expresó el campesino del sur.

Combinación

El guaje puede combinarse con otros platillos. Doña Verónica, quien vive en el barrio de Hidalgo de Tejupilco y atiende una fonda, explicó que “hay muchas formas de cocinarlo, aquí lo hacemos en salsa, con carne de puerco o con huevo. Ese nos lo piden mucho nuestros visitantes”.

Una forma de preparar los guajes, es con huevo y una picosa salsa molcajeteada.

Fuerza

Entre los vecinos del sur, el guaje también es motivo para bromear.

“Eso es pólvora pura, te los comes y verás como vas a estar en la noche”, comentó un vendedor de guajes ubicado en la zona centro, haciendo alusión a que la semilla tiene los mismos efectos de indigestión que es el frijol.

La ventaja de este alimento, así como el pinzana o guachimil, es que se cultiva de manera silvestre, por lo cual está al alcance de todos.

Por su nivel nutricional, distintos estudios señalan que el guaje tiene potencial para prevenir y reducir padecimientos del corazón, hipertensión, arterioesclerosis,diabetes y hasta alzheimer.


El guaje puede ser “pólvora pura”. En la zona sur del Estado de México le guardan respeto por su fuerte sabor, sin embargo, se ha convertido en un alimento cotidiano gracias a la gran cantidad de árboles en los cuales puede encontrarse y que alcanzan más de 10 metros de altura.

Los frutos son vainas aplanadas de entre 13 a 20 centímetros de largo de color café tostado, con semillas numerosas de un centímetro de largo y es una leguminosa que contiene altos niveles de nutrientes, además de ser un ingrediente indispensable para algunos en el taco de plaza. Así suele encontrársele en distintos mercados, donde se combina con chicharrón, queso, nopales y pápalo.

Además, las vainas de guaje sirven para platillos salados como salsas, guisados, sopas, aderezos y guarniciones. Aunque depende mucho de su frescura o madurez.

“Aquí los guajes son un alimento muy común, todas las casas tienen un árbol y de ahí se toma. Muchos lo consumimos así, nada más sacamos las semillas y a la boca”, relató Juan Albiter, vecino de la Tejupilco.

Existen dos variedades, las cuales son el guaje rojo y verde, mismos que contienen proteína vegetal, minerales y antioxidantes.

Los vecinos de esta región señalan que la temporada fuerte de los guajes es a finales de noviembre y se mantiene hasta diciembre, enero y febrero.

Su cosecha es similar a la fruta conocida como guachimil o pinzana, como es identificada en esta región, la cual también se da en los árboles.

“En el caso del guachimil también existen dos tipos de fruta, una que es muy dulce y por ende su sabor es muy agradable y otra que es amarga, que se conoce en la región como atorón, ya que es muy difícil de digerir”, expresó el campesino del sur.

Combinación

El guaje puede combinarse con otros platillos. Doña Verónica, quien vive en el barrio de Hidalgo de Tejupilco y atiende una fonda, explicó que “hay muchas formas de cocinarlo, aquí lo hacemos en salsa, con carne de puerco o con huevo. Ese nos lo piden mucho nuestros visitantes”.

Una forma de preparar los guajes, es con huevo y una picosa salsa molcajeteada.

Fuerza

Entre los vecinos del sur, el guaje también es motivo para bromear.

“Eso es pólvora pura, te los comes y verás como vas a estar en la noche”, comentó un vendedor de guajes ubicado en la zona centro, haciendo alusión a que la semilla tiene los mismos efectos de indigestión que es el frijol.

La ventaja de este alimento, así como el pinzana o guachimil, es que se cultiva de manera silvestre, por lo cual está al alcance de todos.

Por su nivel nutricional, distintos estudios señalan que el guaje tiene potencial para prevenir y reducir padecimientos del corazón, hipertensión, arterioesclerosis,diabetes y hasta alzheimer.