/ domingo 17 de noviembre de 2019

Consumir alimentos chatarra en exceso y no hacer ejercicio podría afectar tu cerebro

El deterioro mental derivado del sedentario y la mala alimentación es real, y según apuntan, en muchos casos, irreversible

Los hábitos alimentarios poco saludables, así como la falta de activad física y el ejercicio durante grandes periodos de tiempo supondría un grave riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y disminuciones significativas en la función cerebral, como la demencia y la contracción cerebral.

Así lo que sugiere Nicolas Cherbuin, autor principal de una nueva investigación publicada en Frontiers in Neuroendocrinology: concretamente, la salud cerebral puede disminuir mucho antes de lo que se creía, debido, en gran parte, a una sociedad que promueve elecciones de estilo de vida poco saludables.

Una comida rápida estándar de una hamburguesa, patatas fritas y refresco aporta aproximadamente 650 kilocalorías, la cantidad extra que la gente en todo el mundo, en promedio, consume cada día en comparación con lo que comía en la década de 1970. Comemos más que nunca. Por eso también hay más sobrepeso que nunca, y también mayores índices de diabetes tipo 2.

Según Cherbuin, el daño causado por estos hábitos es irreversible una vez que la persona ha alcanzado la mediana edad, por lo que, sugiere, deberíamos comenzar a comer de manera saludable y ejercitarnos lo antes posible, si es necesario, promoverlo durante la infancia.

Los esfuerzos actuales para protegerse contra el deterioro de la salud cerebral a menudo son demasiado pocos, o demasiado tarde.

El problema es que este deterioro se hace más evidente en edades avanzadas, cuando ya no hay posibilidad de hacer nada para solucionarlo o prevenirlo.

Para llegar a estas conclusiones, la investigación revisó los resultados de unos 200 estudios internacionales, incluido el proyecto Personality & Total Health (PATH) Through Life, que ha seguido la salud cerebral y el envejecimiento de más de 7 mil personas en Australia.

Sea como fuere llevar una rutina sana con una alimentación balanceada, libre de vicios y siempre dispuesta al ejercicio y las actividades al aire libre no solo podría asegurar una mejor calidad de vida, sino un mejor funcionamiento cerebral por más tiempo.

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Los hábitos alimentarios poco saludables, así como la falta de activad física y el ejercicio durante grandes periodos de tiempo supondría un grave riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y disminuciones significativas en la función cerebral, como la demencia y la contracción cerebral.

Así lo que sugiere Nicolas Cherbuin, autor principal de una nueva investigación publicada en Frontiers in Neuroendocrinology: concretamente, la salud cerebral puede disminuir mucho antes de lo que se creía, debido, en gran parte, a una sociedad que promueve elecciones de estilo de vida poco saludables.

Una comida rápida estándar de una hamburguesa, patatas fritas y refresco aporta aproximadamente 650 kilocalorías, la cantidad extra que la gente en todo el mundo, en promedio, consume cada día en comparación con lo que comía en la década de 1970. Comemos más que nunca. Por eso también hay más sobrepeso que nunca, y también mayores índices de diabetes tipo 2.

Según Cherbuin, el daño causado por estos hábitos es irreversible una vez que la persona ha alcanzado la mediana edad, por lo que, sugiere, deberíamos comenzar a comer de manera saludable y ejercitarnos lo antes posible, si es necesario, promoverlo durante la infancia.

Los esfuerzos actuales para protegerse contra el deterioro de la salud cerebral a menudo son demasiado pocos, o demasiado tarde.

El problema es que este deterioro se hace más evidente en edades avanzadas, cuando ya no hay posibilidad de hacer nada para solucionarlo o prevenirlo.

Para llegar a estas conclusiones, la investigación revisó los resultados de unos 200 estudios internacionales, incluido el proyecto Personality & Total Health (PATH) Through Life, que ha seguido la salud cerebral y el envejecimiento de más de 7 mil personas en Australia.

Sea como fuere llevar una rutina sana con una alimentación balanceada, libre de vicios y siempre dispuesta al ejercicio y las actividades al aire libre no solo podría asegurar una mejor calidad de vida, sino un mejor funcionamiento cerebral por más tiempo.

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